martes, 28 de septiembre de 2021

Personal de enfermería se redujo 40% en Ciudad Guayana en los últimos cuatro años

Personal de enfermería en Ciudad Guayana reitera su compromiso de exigir la restauración de un sistema de salud pública funcional. Quienes permanecen, trabajan con insumos escasos e improvisando instrumentos médicos rudimentarios para salvar vidas. | Foto William Urdaneta

Personal de enfermería en Ciudad Guayana reitera su compromiso de exigir la restauración de un sistema de salud pública funcional. Quienes permanecen, trabajan con insumos escasos e improvisando instrumentos médicos rudimentarios para salvar vidas. | Foto William Urdaneta

@mlclisanchez

En Ciudad Guayana, estado Bolívar, se conmemora el Día Internacional de la Enfermería con la migración de 40% de las enfermeras de los centros asistenciales públicos de la ciudad en los últimos cuatro años, según los datos del Colegio de Enfermeras (os) de Caroní.

Desde hace cuatro años -cuando se agudizó la crisis hospitalaria- el personal de enfermería ha tomado las calles en reiteradas ocasiones para exigir mejores condiciones laborales y suficientes equipos e insumos para salvar la vida de cada paciente que ingresa a los recintos hospitalarios. Sus reclamos no han sido escuchados.

“A pesar de todo lo limitado que nosotros estamos, seguimos asistiendo y seguimos trabajando, no queda de otra, no podemos dejar al paciente, al ciudadano solo… llegarán a un hospital y conseguirán una estructura donde no haya quien lo atienda, quien le ponga un medicamento, por eso seguimos asistiendo, por eso seguimos aquí”, manifestó Maritza Moreno, presidenta del Colegio de Enfermeras (os) de Ciudad Guayana.

“Sin enfermeras no hay hospital”, expresa con convicción. Este 12 de mayo, en un manifiesto dirigido a la opinión pública, el gremio expresa: “El gremio de Enfermería venezolano ratifica su compromiso de continuar luchando por la salud, la vida, el trabajo decente y salario suficiente, porque quedarnos inactivos no es nuestra opción”.

El personal de enfermería hizo un llamado a la comunidad hospitalaria, sociedad civil, organizaciones políticas y ciudadanos en general a mantener un reclamo permanente para exigir buenas prácticas de salud y la garantía del acceso a un sistema de salud gratuito eficiente, universal, seguro y de calidad.

Improvisar para salvar

Quienes aún no forman parte del 40% del personal de enfermería de la ciudad que migró hacia otro país, hacia el sector privado o hacia la economía informal en Caroní, improvisan con lo que tienen al alcance para salvar la vida de los pacientes.

A falta de yelcos, agarran vías directamente con una jeringa; utilizan cartones u otros materiales para improvisar una férula para un paciente con alguna extremidad fracturada; improvisan un dispositivo de presión positiva continua en la vía respiratoria o CPAP con una bolsa de solución fisiológica para ganar tiempo hasta que se desocupe uno y así poder salvar la vida de un niño o adulto con falla respiratoria; o fabrican pesas con jarras de dos litros de agua para hacer terapia a pacientes con fractura de hueso. Así intentan solventar las carencias de un hospital que se les cae encima, tanto como sus sueldos y demás beneficios laborales debilitados.

“A mí me da mucho dolor, porque yo amo mi profesión, es tanto una ciencia como arte, una agilidad y destreza. Ahorita las enfermeras de los hospitales están trabajando por vocación, sentido de pertenencia, porque les sale del corazón”, manifestó la enfermera Diana Cedeño.

Diana es licenciada en enfermería con una maestría en Gerencia de Salud Pública, ejerció 25 años en el hoy clausurado Hospital Pediátrico Menca de Leoni, adjunto al Hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo, en San Félix, especialmente en el área de cuidados intermedios pediátricos.

Ella forma parte del 40% de enfermeras que Ciudad Guayana perdió. “No tuve corazón para renunciar, el hospital era parte de mi vida, solo dejé de ir”, dice.

El mismo año que el Pediátrico cerró sus puertas bajo promesas de reparación que nunca llegaron, decidió migrar a Chile, donde desde 2018 ejerce la enfermería en un centro de asistencia para adultos mayores y donde gana mil dólares mensuales que lamenta no ganar en el país donde se formó y que le pagaba menos de un dólar.

De 10 personas que en esa oportunidad presentaron la prueba de desempeño vocacional de enfermería en Chile, solo dos aprobaron: Diana y su compañera, ambas enfermeras del hospital de Guaiparo.

La enfermera relató que, aunque se fue a otro país por la obligación de ayudar económicamente a su familia, dejó en el país a su hija y hermana, también enfermeras que ejercen en el Hospital Dr. Raúl Leoni. “Yo me vine sola, dejé recurso humano en Venezuela, las ayudo económicamente para que ellas puedan seguir dando lo mejor de ellas en el Raúl Leoni, hospital al que le debo tanto… felicito, admiro y respeto a mis colegas que siguen en el hospital porque nadie las obliga a trabajar con ese sueldo”, dijo.

“Si todas nos vamos, ¿quién va a atender a nuestros niños? Nadie”, agregó.

Para amortiguar la falta de un salario digno en hiperinflación, las enfermeras migran a la economía informal en paralelo con su profesión

“La verdad es que no nos valoran”

Los profesionales que deciden quedarse y permanecer en el sector público de la salud, deben compensar los salarios de pobreza que perciben ejerciendo en paralelo la economía informal.

“La verdad es que a nosotras no nos valoran, por eso muchas prefieren no ir más al hospital. Pero es que amamos lo que hacemos, la enfermería ya forma parte de la vida de uno”, manifestó Adela Estanga(*), enfermera con 13 años de servicio en el área de retén del Hospital Uyapar. Para obtener más ingresos, vende café y otros rubros.

En los hospitales Dr. Raúl Leoni y Uyapar hay un promedio de dos o tres enfermeras -a veces una sola- por turno que deben atender hasta 20 pacientes por persona, aunque va en contra del protocolo, lo que les impide ofrecer a los pacientes la atención que requieren, especialmente aquellos que dependen 100% de los cuidados de enfermería en el área de Terapia Intensiva.

Ante la sobrecarga de trabajo, a los familiares de los pacientes también les toca ejercer la enfermería.

“No es fácil, nos toca ver a nuestros pacientes morir. A veces los pacientes piensan que nosotras somos duras, insensibles y no. Nosotras sentimos, pero no podemos quebrarnos porque estamos para dar apoyo”, expresó Diana Cedeño.

“A veces, los familiares de los pacientes se toman de forma personal que no atendamos rápido a su pariente, pero nosotras tenemos el criterio para saber cuándo un paciente amerita una atención más urgente y de repente en ese momento no es su familiar, es difícil”, explicó.

En Ciudad Guayana se concentra la asistencia

Los hospitales de Ciudad Guayana y Ciudad Bolívar, con un reducido personal de enfermería, reciben la mayor carga de pacientes de todo el estado Bolívar, pues la red hospitalaria y ambulatoria de los demás municipios de la entidad no tienen la capacidad para descongestionar los hospitales principales por la falta de insumos y personal.

Antes de renunciar a su trabajo, la enfermera Carmela Soto(*) tenía que ver a diario cómo en el Hospital Juan Germán Roscio de El Callao -la capital del oro en Bolívar-, remitían a los pacientes hacia Ciudad Guayana porque en el hospital en el que hace 27 años había 158 enfermeras, quedan apenas 35, dos o cuatro por guardia dependiendo del servicio.

“Es doloroso porque estamos trabajando con seres humanos en un hospital que se quedó sin enfermeras ni especialistas, donde estamos obligados a dar lo mejor de nosotros, para que los pacientes se sientan mejor”, dijo.

Es una de las enfermeras que en más de una ocasión tuvo que atender pacientes con nada más que la linterna de su celular porque la electricidad del hospital fluctúa, y la planta eléctrica no funciona desde hace más de cinco años.

“Hace un mes estuvimos más de 24 horas sin electricidad, mi hospital ahora parece un ambulatorio”, lamentó.

También presenció cómo las licenciadas deben suturar de urgencia a un paciente sin anestesia porque muchas veces no hay en el hospital, tal como lo hacía enfermería en el siglo XIX.

“En muchas ocasiones tuvimos que suturar episiotomías sin anestesia, la paciente tenía que aguantar porque no teníamos anestesia para aplicarle”, relató.

Protesta perenne

A más de un año de la pandemia por COVID-19, la situación no ha cambiado. El personal de enfermería asegura que continúa trabajando con poco o ningún insumo y sin equipos de protección personal.

Hasta este 12 de mayo, Día Internacional de la Enfermería, 110 profesionales han fallecido por COVID-19, y muchos más se han contagiado por falta de insumos de bioseguridad y demás factores, de acuerdo con el Colegio de Enfermeras (os) nacional.

Aunque se anunció la vacunación del personal sanitario, aún quedan profesionales de la salud sin vacunar y han enfrentado la pandemia hasta con un tapabocas semanal. Desde 2020 hasta ahora, el gremio de enfermeras de Caroní ha realizado más de tres jornadas de recolección de insumos hospitalarios con apoyo de la sociedad civil, que es el contrapeso de la Emergencia Humanitaria Compleja.

En agosto de 2020, Amnistía Internacional lanzó la campaña #EnfermerasParaCuidarte, en la que exhortó al Estado venezolano a tomar medidas urgentes para garantizar que las enfermeras sean escuchadas, pues su labor es esencial para encarar tanto la emergencia humanitaria como la alarma sanitaria por la pandemia de COVID-19.

Propuso que los salarios de las enfermeras se alejaran del umbral de la pobreza, y que llegasen a al menos 1,25 dólares diarios, tal como establecen los compromisos internacionales suscritos por Venezuela.

Las consecuencias de la pandemia golpean de forma diferenciada al personal de enfermería, especialmente a las mujeres que además de estar en la primera línea de atención sanitaria en la que se exponen al contagio y al trabajo sin condiciones mínimas de seguridad, son cuidadoras en sus hogares y enfrentan demás barreras de género.

El pasado martes 11 de mayo, un día antes de la conmemoración del Día de la Enfermería, el gremio entregó por tercera vez en este año un documento ante la Defensoría del Pueblo para exigir una dotación suficiente de equipos de protección personal, insumos médicos y demás equipos hospitalarios que hoy no funcionan en los hospitales de Caroní.

El personal se mantiene trabajando, y protestando contra la falta de un salario digno, la falta de transporte funcional, la pérdida de beneficios laborales, la discriminación que el gobierno nacional ejerce a la hora de otorgar beneficios y demás arbitrariedades.

(*) Estos nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las personas declarantes.

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