La cuarentena no ha significado mayores cambios en un parque industrial paralizado antes de la pandemia. Las industrias pagan las nóminas con salarios irrisorios y compensan con CLAP y bonos a los pocos que asisten a las plantas.

El parque industrial de Guayana mantiene a un mínimo de su personal en planta como parte del plan de contingencia por la cuarentena nacional.

El minúsculo grupo de trabajadores es el mismo que ya estaba en ese mismo plan de contingencia que empresas como Venalum y Alcasa, después de quedar totalmente apagadas en marzo de 2019.

Esta cuadrilla goza de beneficios de los que discriminan al resto de la nómina: un bono de asistencia y la caja CLAP.

El viernes 27 de marzo todos los trabajadores en nómina recibieron el pago de la segunda quincena del mes, todavía desconociendo el cálculo de los montos que les depositan, ya que desde hace más de dos años no se ajustan a las tablas salariales de sus contratos colectivos.

Los pagos por el sistema patria, anunciados por Tareck El Aissami, hasta ahora corresponden solo para las pequeñas y medianas empresas. Ni en Sidor, ni en Alcasa o Venalum, trabajadores tuvieron que pasar por este proceso y desconocen si, en cambio, fue la misma compañía la que se encargó del registro. Sin embargo, recuerdan que desde agosto de 2018 cobran a través de la Onapre, oficina a la que cada empresa pasa la nómina para tramitar los pagos.

El tema salarial y el incumplimiento en el pago de los demás beneficios contractuales se suma ahora a la emergencia nacional por el Covid-19. A diferencia de las propagandas de cada industria, trabajadores sostienen que no se les garantiza la adecuada dotación de insumos de prevención del coronavirus para los que permanecen en plan durante la contingencia.

“La empresa sigue incumpliendo las medidas preventivas que ellos mismos sacaron en un comunicado institucional, para el tema de la prevención del coronavirus”, denunció Reinaldo Calvo, coordinador general departamental del sindicato de Sidor. Agregó que la comisión de salud del sindicato consiguió apoyo para la donación de mascarillas y alcohol para los trabajadores.

Una evaluación preliminar de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pide la adopción de medidas urgentes, a gran escala y coordinadas basadas en tres pilares: proteger a los empleados en el lugar de trabajo, estimular la economía y el empleo, y sostener los puestos de trabajo y los ingresos.

La situación económica muy precaria de Venezuela, donde no hay reservas, le hace dudar de la promesa de Maduro de pagar unos bonos a través del monedero patria y por cuánto tiempo.

La OIT recomienda que entre las medidas que asuman los gobiernos esté la ampliación de la protección social, el apoyo para mantener el empleo (es decir, el trabajo a jornada reducida, las vacaciones pagadas y otros subsidios) y la concesión de ayudas financieras y desgravaciones fiscales, en particular a las microempresas y pequeñas y medianas empresas.

Además, en el informe se proponen medidas de política fiscal y monetaria, así como préstamos y ayuda financiera a sectores económicos concretos.

La única producción en Sidor actualmente es la de Planta de Pellas y estuvo una semana paralizada por reclamos salariales. El fin de semana retomaron las actividades bajo la promesa de la empresa de darles la caja de alimentación esta semana y un bono compensatorio, además de la revisión de salario. Este se mantiene en tres modalidades, según denunció Clavo: uno para los que asisten frecuentemente, otro para los que se trasladan por sus propios medios y otro para los que no pueden acudir con frecuencia por falta de transporte.

Sin política preventiva

La situación es similar en Alcasa donde desde marzo venía trabajando con un mínimo de la nómina, como plan de contingencia, luego de que perdiera las celdas que le quedaba operativa tras el apagón de marzo.

En lo que va de año, Venalum ha podido reactivar 10 celdas, señaló Ángel Brito, secretario de finanzas del sindicato de profesionales de la estatal. La producción de cada una está por el orden de 1.5 toneladas diarias de aluminio.

Calcula entre 200 y 300 trabajadores los que asisten a planta en medio de la cuarentena, pero sin garantías mínimas de los insumos que requieren para prevenir cualquier contagio. Mascarillas e indumentaria no ha sido la prioridad en Venalum.

“No tienen ni mascarillas, indumentaria ni nada por el estilo, están como en la calle, si no te fabricas tu propia mascarilla corres el riesgo de contagiarte”, afirmó Brito.

“En el caso de Ferrominera, el plan de contingencia es bajo una política de chantaje, con trabajadores exclusivos que les dan la caja CLAP, a otros no se las dan, desde enero no la entregan a todos los trabajadores. Con respecto al coronavirus, no tienen ningún tipo de charla, implementos de seguridad para el Covid-19, a duras penas les dan una mascarilla, unos guantes y en la empresa quieren que eso les dure dos semanas, cuando normalmente eso es para un turno de trabajo. Ferrominera no ha puesto una política instructiva ni presta apoyo para lo que es esta enfermedad”, denunció Degraim Marichales, miembro del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera (Sintraferrominera).

Desde que se confirmaron los primeros casos de Covid-19 en Venezuela, las empresas anunciaron que trabajarían con el personal mínimo y estrictamente necesario, además de garantizarles todas las condiciones de higiene y seguridad, cosa que no se cumple desde mucho antes de presentarse la pandemia, pues el incumplimiento de protocolos de seguridad incidió precisamente en accidentes laborales en los últimos años.

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