martes, 28 de septiembre de 2021

¿Puede Ciudad Guayana transformarse en una ciudad sostenible e inteligente?

Especialistas en las áreas de desarrollo sustentable, “smart city” y ambiente, disertan sobre la posibilidad de que Guayana sea una ciudad sostenible. Coinciden en que es necesario reforzar los valores ciudadanos y las políticas públicas.

Especialistas en las áreas de desarrollo sustentable, “smart city” y ambiente, disertan sobre la posibilidad de que Guayana sea una ciudad sostenible. Coinciden en que es necesario reforzar los valores ciudadanos y las políticas públicas.

@joelnixb | @ManuelZDiaz | @fabianamillanh

Ciudad Guayana cumple 60 años en un momento histórico signado por el intenso declive de sus industrias, la desmejora de los servicios públicos y el deterioro de la calidad de vida de sus habitantes en un contexto de crisis que afecta a todo el país. Revisar en qué punto está actualmente la otrora pujante ciudad industrial y cuáles son las opciones para su transformación es hoy un ejercicio ineludible.

La propuesta de construir ciudades inteligentes y sostenibles es una de las alternativas diseñadas por organismos internacionales, ante la necesidad de que estos espacios favorezcan la inclusión y participación de las personas, el cuidado del medio ambiente y el desarrollo de economías equilibradas.

En Ciudad Guayana hay quienes consideran que esa es la ruta o alternativa a transitar. Promueven los principios de la ciudad inteligente o “smart city”, término en inglés que se usa para referirse a este concepto emergente.

Ciudad Guayana fue diseñada al sur de Venezuela por un grupo de ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Harvard | Foto cortesía

Con la intención de aportar elementos para que los guayacitanos cuenten con información que nutra el proceso de repensar la ciudad y contribuyan con el debate, Correo del Caroní planteó a tres especialistas la pregunta: A sus 60 años ¿Ciudad Guayana puede transformarse en una ciudad inteligente y sostenible?

El 2 de julio de 1961 se concretó el proyecto de una urbe industrial diseñada al sur de Venezuela por un grupo de ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Harvard, liderado por el general Rafael Alfonzo Ravard y posteriormente ejecutado por la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y la empresa norteamericana  Orinoco Mining Company.

El plan fundamental era sentar las bases de una polis a lo largo del río Caroní para aprovechar los recursos de la zona: mineral de hierro, oro, diamantes, bauxita, manganeso, generación de energía hidroeléctrica y potencial agrícola y forestal.

Así fue hasta la década de 2010. Ciudad Guayana con más de 20 empresas básicas llegó a ser en pocos años la alternativa no petrolera de Venezuela, la ciudad más poblada del sur del país y la más importante de Bolívar, el estado más grande de esta nación sudamericana.

60 años después de esta meta cumplida, decisiones gubernamentales en diferentes periodos, la crisis política económica y social que vive el país y otros factores, Ciudad Guayana dista de ser la urbe planificada, organizada y productiva con la que soñaron sus fundadores y quienes vinieron de otras partes del país y del mundo buscando mejores condiciones de vida.

Sin embargo, existen diferentes visiones y proyectos, que principalmente se están gestando desde la academia, en materia de desarrollo sustentable, el rol de la ciudadanía, ciudades inteligentes y sostenibles y de responsabilidad empresarial, que están diseñados para marcar una ruta para la transformación de Guayana.

Ciudades inteligentes 

El concepto de ciudades inteligentes se viene gestando desde principios del siglo XXI. El objetivo es aplicar tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) en la creación de proyectos y sistemas que componen a una ciudad con el fin de garantizar su desarrollo sostenible, participación ciudadana activa, eficacia en la gestión de los recursos y, por ende, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

A su vez, incluye el desarrollo de infraestructuras físicas inteligentes -Smart Buildings- con la aplicación de conceptos modernos como el gobierno abierto, economía naranja, Smart Grids o redes inteligentes interconectadas, vehículos eléctricos, ciudadanía activa y participativa, entre otros principios.

Humberto Galvis, ingeniero metalúrgico y coordinador general de la Red Venezolana de Ciudades Inteligentes (Redveci), sostiene que Ciudad Guayana reúne condiciones particulares que facilitan pasar de una ciudad industrial a una ciudad inteligente.

 

Es en la academia donde hay mayor información de iniciativas, estudios, tesis doctorales y maestrías, que ya aisladas están cubriendo temáticas que tienen que ver con el modelo de una ciudad inteligente y sostenible”.
Ingeniero Humberto Galvis

“Esto es posible y se está planteando, incluso, desde la academia a mediados del año 2015 la ingeniera Ana Jaime trabajó en una tesis doctoral de adecuación del municipio Caroní a un municipio sustentable. Ya están las bases para continuar ese trabajo de investigación, se le deben sumar elementos tecnológicos”, explicó.

Según el ingeniero, entre los primeros pasos para hacer de Guayana una ciudad inteligente y sostenible están reunir todos los trabajos de grado, tesis y demás estudios en torno a este tema.

El gobierno de Nicolás Maduro promueve actualmente el concepto de ciudades comunales, lo que especialistas consideran un sistema centralizado y burocrático para el desarrollo de las ciudades.

Sin embargo, Galvis expresó que aunque este sistema y las ciudades inteligentes son dos visiones totalmente distantes, es necesario que se le dé al ciudadano el poder de elegir qué sistema de desarrollo prefiere “y que no sea una burocracia porque está demostrado que el centralismo no ayuda para este tipo de políticas públicas, para los ciudadanos y sus entornos inmediatos”.

 

Si no se genera un cambio de cultura, ni nos comprometemos con desarrollar la ciudad y después mantenerla, no vamos a hacer nada, porque el proceso de transformación viene desde el ciudadano, desde esa conciencia de saber el aporte que nos está haciendo”.
Ingeniera Lesneika Bottini

Indicó que el diseño de las ciudades inteligentes es factible siempre y cuando exista la voluntad de las autoridades gubernamentales de iniciar prácticas para el desarrollo; en el caso de Ciudad Guayana, la Alcaldía y la CVG.

“Se apunta a que la municipalidad asuma ese rol de facilitar condiciones para la inversión, para que la ciudad sea competitiva y vengan inversionistas de todas partes del mundo a apostar por sectores que tradicionalmente no han sido explotados, como el turismo y la cultura”, ejemplificó.

Además expresó que para la transformación de la ciudad hay que rescatar el rol de lo que fue CVG: “ese órgano de planificación no solo de Ciudad Guayana sino en la región y fue un proyecto que definitivamente dio excelentes resultados”.

Rol de las empresas 

Lesneika Bottini, ingeniera en sistemas con doctorado en gerencia, es profesora de la Universidad Católica Andrés Bello extensión Guayana y desde el aula fomenta la responsabilidad social empresarial y el desarrollo sostenible. Expresa firmemente que es posible que Guayana sea una ciudad sostenible si hay compromiso ciudadano.

Como Ciudad Guayana fue concebida como una urbe industrial y la alternativa no petrolera de Venezuela, las empresas son una parte importante en la concepción del desarrollo sostenible. “El rol de la empresa es fundamental porque se trazan iniciativas para lograr apuntar a soluciones factibles a los problemas básicos que estamos viviendo en la zona, en este caso Guayana. Las empresas, tanto públicas como privadas, están llamadas a ser socialmente responsables”, destacó.

La profesora explicó que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) engloba tres aristas del desarrollo sostenible: el aspecto social, el aspecto económico y ambiental. “Cuando una empresa asume una filosofía de gestión desde el marco de la RSE, se está comprometiendo a dar a su comunidad iniciativas que contribuyan a mejorar su calidad de vida y, desde este punto de vista, es un compromiso que se hace de manera voluntaria”, afirmó.

Repasó la lista de los problemas de servicios básicos que impactan negativamente la calidad de vida como el suministro de agua, el saneamiento ambiental, la disposición de los desechos sólidos, las fallas energéticas, y al respecto afirmó que, si las empresas trabajaran coordinadamente para atender estas fallas, se podrían ver mejoras rápidamente.

“El diseño de las ciudades inteligentes es factible siempre y cuando exista la voluntad de las autoridades gubernamentales”, indicó Galvis | Foto William Urdaneta

Hizo referencia a la agenda 2030 que incluye 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS), establecidos en 2015 por la Organización de las Naciones Unidas, organismo del que Venezuela forma parte. Explicó que el momento para asumir la sostenibilidad como un principio rector inicia desde que se educa a los ciudadanos, y las empresas asumen compromisos en pro del desarrollo sostenible.

Dijo que las empresas pueden aportar a los 17 ODS y aseguró que solo se necesita saber delinear las iniciativas que quieren desarrollar. Por ello consideró que primero las organizaciones deben enfocarse en el último ODS: crear alianzas para lograr los objetivos. Posteriormente deben delinear hacia dónde quieren impulsar sus iniciativas, considerando sus fortalezas y razón social, para determinar a cuál objetivo de desarrollo apuntar para aportar mayores beneficios.

“En el caso de las empresas de producción está el ODS 12, que es producción y consumo. Todas las empresas deberían desarrollar iniciativas en el ODS 11, que son las ciudades sostenibles. Le corresponde a cada una determinar cuáles son esas fortalezas para que puedan hacer iniciativas factibles que den resultados sostenibles”, explicó.

Para Bottini, esa ciudad inteligente y sostenible parte de la responsabilidad social individual. “Esto trasciende a las empresas, todas las empresas, no solo las básicas, sino todo el compendio de empresas públicas y privadas, las del tercer sector, que son las organizaciones no gubernamentales, todos debemos apuntar a esa ciudad sostenible”, expresó.

“Tenemos esas directrices (la agenda 2030) creo que lo que falta es la voluntad en todos los sectores, y esa interrelación, porque quizá estamos haciendo trabajos aislados; y al hacer trabajos aislados y no interrelacionarnos estamos perdiendo esa fuerza, ese empuje que da trabajar coordinadamente hacia un norte por el bien de la ciudad y de los ciudadanos”, dijo.

La profesora indica que para lograr una ciudad sostenible uno de los primeros pasos es empezar a hacer un cambio de cultura desde el ciudadano de a pie, entender que todos forman parte de esta sociedad y por lo tanto, deben comprometerse.

“Hay desconocimiento sobre el tema: qué es lo que abarca, hasta dónde puede trascender y el impacto social que tiene (…) por eso digo que es un cambio cultural desde la educación”.

Planificación a 50 años o más 

“Por supuesto que Guayana puede llegar a convertirse en una ciudad inteligente. Así como en el pasado se erigió como una ciudad planificada, puede transformarse en una ciudad inteligente y sostenible”, asegura Florencia Cordero, geógrafa especialista en ambiente y desarrollo sustentable.

Cordero expresó que para repensar la ciudad con criterios de sostenibilidad es necesario hacer cambios en patrones y estructuras. Los cambios, explicó, deben darse en lo político gubernamental, procesos de formación en valores ciudadanos, cambios en los patrones de consumo, promoción de una economía verde, innovación tecnológica, competitividad, ética, equidad y justicia social.

“Puede pensarse que todo esto es utópico por las circunstancias que estamos viviendo en la ciudad y el resto de Venezuela, pero en muchas ocasiones las utopías nos llenan de esperanza, voluntad, muchas ganas de alcanzar ciertos objetivos y, por supuesto, quienes los hacen realidad son las personas comprometidas, que les duele su ciudad y esa es la gran ventaja”.

Bottini resalta que para diseñar una Guayana sostenible es necesario un cambio cultural

La coordinadora de Sustentabilidad Ambiental de la UCAB Guayana agregó que la ciudad cuenta con recursos y personas que, aunque están preocupados por las condiciones actuales, planifican y piensan en propuestas que apuntan al desarrollo sostenible.

Aclaró que este no es un proceso de corto plazo y coincidió con Bottini al señalar que es necesario robustecer los valores ciudadanos. Además destacó que los responsables de formular las políticas públicas deben guiarse por intereses colectivos, que están por encima de los particulares y partidistas.

Para Cordero, un momento de quiebre que afectó el rumbo del desarrollo de Ciudad Guayana fue la conformación de la Comisión para la Reforma del Estado, pues los cambios impulsados no se ejecutaron de forma correcta.

“Quizás nos acostumbramos a que de todo se encargaba la CVG y los cambios no vinieron acompañados con todo el rigor que implicaba. Por ejemplo, cobro de impuestos para la prestación de servicios públicos y ello, entre otras cosas, condujo a ir desmejorando la ciudad”.

Con esto se refirió a que, durante décadas, la Corporación Venezolana de Guayana, además de tutelar más de 15 empresas, tuvo un rol activo en la planificación y desarrollo de la ciudad, y se encargó de la prestación de los servicios públicos y del ornato.

En cuanto a la planificación, afirmó que las ciudades deben planificarse para unos 50, 80 años o más. En Ciudad Guayana, el crecimiento poblacional, los crecimientos urbanos espontáneos y las invasiones, además de la falta de voluntad política, dieron origen a asentamientos en zonas con terrenos inestables, que hoy son de los problemas más complejos que afectan a la ciudad.

La cultura del extractivismo 

Mención especial amerita el tema, sobre todo, cuando el impacto cultural que genera la actividad trascendió las fronteras de los territorios mineros y llegó a Ciudad Guayana para cambiar la vocación, cultura y dinámicas de la ciudad.

La prohibición total de la minería; dejar el extractivismo como la única vía de desarrollo y un modelo de transición, son tres visiones en torno al AMO

Al respecto, Cordero dijo que la situación de la explotación de minerales en el Arco Minero del Orinoco y más allá es “sumamente compleja y preocupante”.

Refirió que hay tres visiones en torno a qué hacer con la minería al sur del Orinoco. La primera es la propuesta de prohibirla totalmente. La segunda es dejar el extractivismo de minerales como la única vía de desarrollo económico para la región y la nación, y la tercera plantea un extractivismo a medias o modelo de transición que busca establecer políticas públicas.

Estas políticas estarían “dirigidas al desarrollo de actividades económicas diversificadas y sustentables como el ecoturismo, agroindustria, actividades agrícolas, pecuarias, agroforestales, silvo-pastoriles, silviculturales, acuicultura, aprovechamiento de productos forestales no maderables, entre otras, a los fines de contar con opciones para la inserción de personas dedicadas a la actividad minera que le permitan un trabajo y nivel de vida decente”, aclaró.

 

Los entrevistados determinaron cuatro momentos que cambiaron el rumbo de la única ciudad planificada de Venezuela | Diseño Roberth Delgado

El equipo de Correo del Caroní preguntó a los expertos cuáles fueron los momentos, cambios de proyectos o decisiones gubernamentales que marcaron el declive de Guayana, la primera y única ciudad planificada de Venezuela.

Florencia Cordero indicó que la instauración de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (Copre), entre 1984 y 1999, marcó un hito en el desarrollo de la región, pues a partir de la reforma de la CVG delegó su rol gestor a la Alcaldía y la Gobernación. La Copre fue una comisión que impulsó una política para la descentralización territorial en Venezuela. En sus propuestas se incluyó la elección popular directa de gobernadores y alcaldes.

“Quizás nos acostumbramos a que, durante décadas, de todo se encargaba la CVG que además de tutelar más de 15 empresas, tuvo un rol activo en la planificación y desarrollo de la ciudad, y se encargó de la prestación de los servicios públicos y del ornato. Sin embargo los cambios no vinieron acompañados con todo el rigor que implicaba”, dijo.

La ingeniera Lesneika Bottini indicó que uno de los proyectos que incidió en el declive de las empresas básicas en Ciudad Guayana fue la creación de consejos comunales el 9 de abril de 2006. Estos, según el artículo 2 de la Ley de Consejos Comunales indica que “permiten al pueblo organizado ejercer directamente la gestión de las políticas públicas y proyectos orientados a responder a las necesidades y aspiraciones de las comunidades en la construcción de una sociedad de equidad y justicia social”.

“Eso ha marcado el deterioro de la ciudad, ya que si no soy un consejo comunal afín a una línea del Estado, no me dejan desarrollar las iniciativas que tengo”, ilustró Bottini.

Para el ingeniero Humberto Galvis, uno de los momentos que marcó la caída de las empresas básicas fue la creación del control obrero el 15 de mayo de 2010. Este proceso proponía otorgar la conducción de las fábricas a los trabajadores.

Otra de las acciones que acentuó el deterioro y declive fue la militarización en empresas básicas, que se convirtieron en espacios de adiestramiento militar de trabajadores. 

Para el ingeniero, el control obrero desvirtuó la esencia de la gerencia moderna que se desarrollaba en las empresas básicas de Guayana. “Sin menospreciar a los trabajadores, esas prácticas ya estaban demostradas que en otras partes no habían dado resultado y efectivamente en nuestra región, nuestra ciudad y nuestras empresas demostraron que por allí no era el camino. Luego del control obrero ocurrió una especie de militarización”, afirmó.

 

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