martes, 26 de octubre de 2021

En Puerto Libre temen nuevas inundaciones y exigen fumigación para evitar el paludismo

Residentes de este sector de Puerto Ordaz consideran que la crecida del río ha sido lenta en comparación de años anteriores, sin embargo, advierten sobre falta de protocolos ante eventual contingencia.

La temporada de lluvias y la apertura de las compuertas de la hidroeléctrica Macagua han aumentado los niveles del río Caroní causando preocupación en la comunidad de Puerto Libre, ubicada a pocos metros de la orilla. En la zona de los remolcadores no quieren revivir las inundaciones de años anteriores.

Vladimir García, uno de los vecinos, expresó que, en comparación con años atrás, la crecida ha sido lenta, toda vez que en otras ocasiones en agosto el río había cubierto parte de sus casas.

Hasta ahora el agua se mantiene a tan solo dos metros de las viviendas más cercanas al río, cuando esos hogares se han inundado, el nivel alcanza casi los dos metros de altura. Las familias no quieren volver a perder camas, closets, enseres y electrodomésticos. “Uno está a todo riesgo aquí”, exclama García. 

   

En Puerto Libre la aparición de mosquitos se intensifica con la cercanía del agua a los hogares, sobre todo, al caer la noche | Fotos William Urdaneta

Ninguna autoridad local ha fumigado la zona pese a su cercanía al río y el brote de zancudos

En la barriada hay alrededor de 23 casas y viven aproximadamente 60 niños. La última vez que se inundaron por la crecida las autoridades del Estado solo les ofrecieron una caja del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), agua potable y una colchoneta que, aseguran, no fue entregada a todas las personas. “Mejor es el apoyo que nos brindaban las asociaciones civiles, las empresas y la Iglesia”, declaró García.

“Ahorita se ve lenta la crecida, ojalá que no nos saque porque ahorita como está la cosa no hay refugio para nosotros”, detalló Magiri Galindo, residente del sector. Vive con cinco sus hijos y su abuela de 82 años, de anegarse nuevamente su casa no tendría a dónde ir.

En su vivienda, tanto su cama como la nevera ya se han mojado en subidas del río. Espera no volver a quedar en estas condiciones dado al desamparo de las autoridades. “Aquí ya uno no tiene apoyo de nadie, pa’ acá no viene ya ni Defensa Civil”, expresó.

En 2018 el mal manejo de los embalses generó que la crecida de los ríos Orinoco y Caroní perjudicaran a por lo menos a 6.523 personas, un alrededor de 1.654 familias, de las cuales más de 600 pertenecían a Ciudad Guayana. En ese entonces los afectados dormían en los techos de sus casas por temor a que les robaran sus pertenencias.

El pasado 1 de agosto inició el proceso de alivio en los embalses Guri, Macagua, Tocoma y Caruachi, según informó el secretario general de Gobierno, Edgar Delgado Merentes y Dimas González, coordinador de Corpoelec en la región, mediante una nota de prensa.

De acuerdo a la información publicada por la Gobernación de Bolívar, los embalses tienen índices importantes que garantizarían para enero las operaciones de llegar una época fuerte de verano. Sin embargo, no explica cuál es el plan de contingencia previsto para las consecuencias de la crecida del río.

Según las estimaciones del experto y consultor eléctrico, José Aguilar, el embalse de Guri para finales de julio estaba casi 90% lleno debido a que la demanda eléctrica en el país es sumamente baja. Por lo que la apertura de los aliviaderos es una medida coherente según los niveles de la cota de capacidad, sin embargo, instó a analizar los modelos predictivos para descargar agua de forma segura sin que esto afecte a las comunidades.

Alerta de brote de paludismo

Este año lo que más preocupa a los vecinos es que de quedar inundados por la crecida sean llevados a refugios en medio de la pandemia de COVID-19 con escasas medidas preventivas, pero además, la crecida del río trae otros problemas como enfermedades que afectan a la comunidad.

“Aquí ha muerto gente con paludismo, con dengue. El año pasado tuvimos cuatro muertes con casos de paludismo”, expresó García quien denunció que a la fecha ninguna autoridad ha fumigado dentro de la zona.

La malaria o paludismo es una enfermedad que transmite el mosquito Anopheles, portador del parásito Plasmodium. En 1961, Venezuela fue premiada por la Organización Mundial de la Salud por ser un país emblema en la eliminación de esta enfermedad, sin embargo, la desatención estatal y la poca inversión para el control de esta epidemia ha generado un retroceso de más de 60 años.

En Puerto Libre la aparición de mosquitos se intensifica con la cercanía del agua a los hogares, sobre todo, al caer la noche. A estas horas los vecinos prefieren quedarse en sus casas antes que salir a los frentes. A Magiri Galindo le preocupa la cantidad de zancudos al vivir con niños pequeños por lo que exigió a las autoridades que fumiguen y eviten un foco palúdico en el sector.

Caroní está en estado de alarma epidemiológica debido a que el número de casos de malaria supera los 10 mil desde el 2019 y hasta ahora no ha sido controlado. Para el primer semestre de este año, en el municipio se reportaron 13.356 nuevos pacientes palúdicos, en comparación con los 12.867 que el Instituto de Salud Pública (ISP) registró en ese mismo período del 2019.

El boletín epidemiológico del ISP reveló que durante el año pasado hubo dos muertes confirmadas por malaria en Caroní y 13 por confirmar. Sin detallar cuándo se esclarecerían estos casos.

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