domingo, 19 de septiembre de 2021 | 7:34 PM

El vaivén entre el desánimo y las pizcas de entusiasmo navideño en Puerto Ordaz

La economía venezolana sigue en hiperinflación; el poder adquisitivo es ínfimo y completar los ingredientes para las comidas propias de los días festivos puede ser una odisea. Aún con eso, el venezolano busca la manera de ser resiliente.

Son las 9:00 de la mañana bajo un cielo nublado y en los alrededores del mercado de Unare, la parroquia más populosa del municipio Caroní, abundan los puestos ambulantes, muchos con carteles que indican que las formas de pago van desde el desaparecido bolívar soberano hasta las cada vez más frecuentes divisas. Los víveres de la canasta alimentaria y los ingredientes para las hallacas en plena venta: harina de maíz, vegetales, huevos, hojas de plátano. La clientela, abundante.

La ruta al mercado luce deteriorada y con basura en varios tramos. Conseguir los ingredientes para preparar las hallacas en estos días festivos parece una odisea. Euclides Estrada, un comerciante de 54 años, vende las hojas de plátano en Bs. 20.000 el kilo, un monto 33.233% superior al que tenían en 2018 cuando se comercializaban en Bs. 60.

  
Estrada trabaja a diario en su puesto ambulante en los alrededores del mercado de Unare

El kilo de cochino ronda los 200.000 bolívares, 13.693% más que hace un año y esa tendencia marca el alza del resto de los ingredientes y componentes de la cena navideña de este año, en un momento en el que el salario más el bono de alimentación de un trabajador venezolano se ubica en 300 mil, el equivalente a apenas 6,3 dólares.

En el rostro de Estrada se percibe el desánimo. Comenta que sus ventas han bajado hasta 60% y que, para estas fechas, ya debería haber comprado los estrenos para su familia, nietos y contar con dinero en los bolsillos para viajar. Pero este año es diferente, no se puede dar esos lujos y el desgano hace que quiera que el mes y el año, al que le restan cuatro días, terminen rápido.

Estrada recuerda que tiempo atrás tenía un local, en el que la gama de productos era alta, pero hoy en día debe salir adelante con apenas dos mesas en el borde de la calle y vendiendo la poca mercancía que consigue. “Este gobierno ha llevado al venezolano a la miseria”, señala.

Elena Rodríguez, una compradora de 54 años, recorre el mercado de Unare en busca de los ingredientes para las comidas de los próximos días festivos. Al preguntarle por la compra de los insumos para las hallacas dice que ha encontrado todo lo que necesita para hacerlas y que no le ha tocado pagar precios altos, una opinión que contrasta con la economía hiperinflacionaria en la que vive Venezuela.

Aún así, su rostro no muestra emoción ni entusiasmo navideño y lo confirma: la temporada decembrina ha cambiado en muchos sentidos y no cree que esta haya sido una de las mejores.

Pizcas de optimismo

A pesar de todo, en el mercado de Unare se escuchan gaitas y el movimiento de compras es mayor. Patricia Lam, dueña de uno de los locales, manifiesta estar contenta y animada, pese a que admite que las ventas han sido lentas debido a los altos precios. Aunque la situación la desmotiva a ratos, asegura que su meta es terminar de pasar un diciembre alegre junto a su familia.


Negia de Escobar intenta encontrar los aspectos positivos, pese a las limitaciones actuales
  

Así como Lam, Negia de Escobar destaca que uno de los aspectos positivos del venezolano es esa alegría que lo caracteriza, enfocándose en lo bueno e intentando dejar -por un momento- lo malo. Este año, reconoce, no es así. Percibe que el venezolano se ha dejado vencer y los desequilibrios económicos pueden ser parte de la respuesta.

En noviembre, la Asamblea Nacional estimó que la inflación escaló 38,5%, una aceleración con respecto al mes anterior. “Las navidades del venezolano están sumamente comprometidas”, dijo el diputado de la Comisión de Finanzas, Ángel Alvarado, al referirse a los altos costos de los ingredientes de las hallacas o los licores que habitualmente se adquieren en esta temporada, una tendencia que podría estimular cambios culturales en la población, advirtió.

Este artículo es resultado de las prácticas profesionales de la cátedra de Periodismo del sexto semestre de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, campus Guayana (UCAB). El trabajo fue editado por la periodista María Ramírez.

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