martes, 28 de septiembre de 2021

Valientes guerreros

Nuestra patria requiere de numerosos valientes guerreros, que vayan despejando el camino a muchos más, en todos los ámbitos de la vida social y laboral. En todas las regiones. En todo el abanico de actividades afirmativas para la reconstrucción de Venezuela.

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Una persona valiente, nos dice el diccionario oficial de nuestra lengua, es una persona esforzada, animosa y de valor… No es una persona que desconozca el temor. No. Más bien al contrario, muchas veces los más valientes son los que, precisamente, más logran sobreponerse al temor. Ernest Hemingway definía a la valentía o al coraje, como la gracia bajo presión. Y creo que la definía bien.

Una persona guerrera, por otra parte y en sentido coloquial, es ante todo una persona combativa, dispuesta, decidida. Uno no tiene que ser violento o arrebatado para ser guerrero. Pero no se puede ser guerrero desde la apatía y la resignación. Es imposible. Por eso es que nuestra patria, nuestra amada patria, necesita hoy más que nunca de valientes guerreros.

Muchos valientes guerreros, que desde su vida personal, familiar y comunitaria, ofrezcan su testimonio individual y colectivo para superar la tragedia que nos envuelve, y abrirle nuevos caminos a la nación. Un desafío cuesta arriba, ciertamente. Pero un desafío inevitable. Y nadie necesita brillar, ni ser reconocido, ni estar en un pedestal, para ser un valiente guerrero. Nadie.

Las personas más sencillas, más humildes, más necesitadas, muchas veces, son las que tienen mejores condiciones para ser valientes guerreros. En verdad, lo suelen ser de variadas maneras, porque para sobrevivir en la Venezuela de la penuria hay que tener valor y afán de lucha. Jamás en su trayectoria contemporánea, el conjunto de los venezolanos había padecido tanto. Y buena parte de los que han emigrado se enfrentan con situaciones adversas y también hostiles.

En estos años de mengua, son innumerables los valientes guerreros que nos han dado y dan ejemplo de vida, incluso ofrendando la suya propia. Tanta gente perseguida, encarcelada, torturada. Tantos exiliados, arrancados de sus hogares. Tantos compatriotas que han sido asesinados por la represión, en especial estudiantes. Tantos sumidos en la miseria y el desamparo, despreciados por el poder, sea del color que fuere. Sí, han sido los valientes guerreros de estos tiempos. Lo que ellos y ellas han hecho por nosotros tienen que impulsarnos a hacer todo lo que legítimamente podamos hacer. No hay excusa válida para no hacerlo.

Estas breves líneas han sido inspiradas, en buena medida, por una predicación teológica sobre un pasaje del libro de los Jueces, en la que el ángel del Señor le pide a Gedeón, uno de los israelitas más insignificantes, que defienda a su pueblo de sus opresores… Esa predicación se la escuché al párroco de La Chiquinquirá, fray Luis Antonio Salazar, un sacerdote santo y, así mismo, un valiente guerrero.

Nuestra patria requiere de numerosos valientes guerreros, que vayan despejando el camino a muchos más, en todos los ámbitos de la vida social y laboral. En todas las regiones. En todo el abanico de actividades afirmativas para la reconstrucción de Venezuela. Los valientes guerreros lo serán porque sabrán entregar lo mejor de sí para que nuestra amada patria tenga un futuro humano y digno.

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