domingo, 20 de junio de 2021 | 12:18 PM

, primera novela de Javier Sánchez

En su ópera prima Javier Sánchez entreteje un conjunto de tramas que resuelve con gran solvencia. Puede hablarse de una obra polifónica, cuya narrativa se vale de la creación de múltiples voces.

Durante el asueto decembrino leí Contra las olas de Javier Sánchez Sánchez, que aborda el tema de la derrota de España por parte de Estados Unidos y la pérdida de Cuba, su última colonia en nuestro continente, lo que puso punto final al otrora poderoso imperio español. Advierte Sánchez que esta novela “es una obra de ficción con base histórica, pero no es un relato histórico”. Pero de lo que no cabe duda es del riguroso trabajo de investigación documental desplegado por el autor, quien cuenta con un doctorado en Derecho, es académico correspondiente de la Real Academia de jurisprudencia y Legislación, Letrado de la Asamblea de Madrid, profesor asociado en la Universidad Carlos III de Madrid, donde participa en el Grupo de Investigación sobre Cultura de la Legalidad.

Es autor de múltiples y variadas publicaciones en temas de derecho constitucional y derechos fundamentales, conocidas tanto en España como en otros países. De hecho, en la Universidad Nacional Experimental de Guayana hemos tenido el privilegio de contar con su valiosa e inestimable colaboración cada vez que se la hemos solicitado. Lo cual forma parte de ese patrimonio de entrañables afectos, que nos dejó como herencia nuestro inolvidable Humberto Medina, con quien Javier compartió en la Universidad Carlos III de Madrid, donde ambos cursaron el doctorado en Derechos Fundamentales.

Contra las olas es su primera obra de ficción centrada en los tres últimos meses de una suerte de guerra asimétrica, que tenía por un lado al debilitado y decadente imperio español, y por el otro a un enemigo que evitaba todo tipo de choque frontal y que se decantó por la guerra de guerrillas, basado en el conocimiento del terreno y en el apoyo de la población. Fueron más de 200 mil los soldados enviados a la isla antillana entre 1895 y 1898, reclutados a gran velocidad, sin la aclimatación necesaria y precariamente apertrechados. Este ejército, además, encontró en el paludismo, la disentería y la fiebre amarilla a un enemigo más potente que las armas de los cubanos. Por lo demás, algo común a todas las guerras en el trópico, como lo dejó dicho el hispanista británico Raymond Carr.

Práxedes Mateo Sagasta, gobernante español de aquel momento, de quien se dijo que optó por sacrificar la armada para que el peso de la derrota naval justificara una pronta firma de la paz, califica como desgraciado al siglo XIX para su país y enumera los hechos acaecidos para tan derrotista conclusión. “La guerra con los franceses, la intervención absolutista, el desangramiento en las luchas americanas, todas perdidas… tres guerras con los carlistas, cinco regencias, una dinastía extranjera, una república de grillos, rebeliones cantonales, una revolución -que de gloriosa solo tuvo el nombre- la vuelta de los borbones, catorce pronunciamientos militares, más de noventa gobiernos en menos de ochenta años” (Sánchez, p. 30).

Esta novela se inicia con una carta de Cosme Aranda fechada el 25 de abril de 1898 y cierra con otra del mismo personaje del 25 de agosto del mismo año. Ambas dirigidas a su esposa Margarita, lo que constituye el elemento humano de una obra que detalla la travesía de la península a la isla de Cuba, en medio de todo tipo de privaciones y con la certeza de la derrota rondando en la mente de todos. La sensación de fracaso y de batalla perdida de antemano impregna la narrativa, sumida en un clima de resinación, pues ni el “carbón llegó a los tanques de la escuadra”.

En su ópera prima Javier Sánchez entreteje un conjunto de tramas que resuelve con gran solvencia. Puede hablarse de una obra polifónica, cuya narrativa se vale de la creación de múltiples voces, tanto de personajes históricos como de ficción, sostenidos sobre una plataforma de hechos reales, lo que constituye el hilo conductor de esta obra. La prosa es impecable y directa sin olvidar su propósito literario. Como lectora agradezco el haberme sumergido en una novela que se pasea por esta historia, que es menester conocer por su importancia para nuestro continente y que me ha permitido disfrutar del trabajo creativo de un prometedor novelista.

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