lunes, 29 de noviembre de 2021

No hay vuelta atrás

No hay vuelta atrás. Eso lo temen los que tienen motivos para ello. Por eso se aferran al poder, a costa de sacrificar al conjunto de Venezuela. Pero les llegará su hora. La hora de la liberación de la patria.

La crisis de Venezuela, en el sentido específico de la crisis del poder establecido en Venezuela, es definitiva. Hay que repetirlo porque es así. No tiene reversión. No es posible que se revivan los tiempos en que la hegemonía roja era aplaudida por una parte muy significativa del país. Esos tiempos se acabaron para siempre. ¿Cuándo y cómo será superada la hegemonía? No lo sabemos. En realidad, nadie lo sabe con certeza. Pero todo el mundo sabe que sucederá.

El turbomotor de la crisis es la catástrofe humanitaria que asola al país. No es una estrategia opositora de gran tino, o el coraje y la constancia de algunas de sus figuras, como es el caso, por ejemplo, de Juan Guaidó; y ni siquiera la coalición internacional que se ha formado en favor de la causa democrática de Venezuela, impulsada en todo el continente, desde Santiago o Lima hasta Washington y Ottawa. No. Lo primero es la catástrofe humanitaria. Ese es el turbomotor. Y uno de exclusiva autoría de la hegemonía despótica, depredadora y envilecida que todavía impera. Todo lo demás, por más importante que sea, es un efecto de la devastación de la nación venezolana.

No fue ayer, no fue hoy, tampoco mañana o pasado, pero más temprano que tarde ocurrirá el cambio político que ansía la abrumadora mayoría de los venezolanos. La jefatura de la hegemonía, empezando por sus patronos cubanos no hacen otra cosa que tratar de sobrevivir un día sí y otro también. Lo único que les importa es el continuismo, porque de eso depende todo lo demás. Y subestimarlos en las malas artes del continuismo despótico es un error mayúsculo. Se ha cometido varias veces. Esperemos que no más. En este punto particular hay que insistir en el tema de los patronos cubanos, porque el cambio en Venezuela pasa por desencadenar a Caracas de La Habana.

Hay que apreciar las cosas en perspectiva. En sus distintas dimensiones. De lo contrario no se entiende nada porque se distorsiona todo. Hasta hace pocos meses, la catástrofe humanitaria no había brotado políticamente. En realidad, ello sí aconteció en las elecciones parlamentarias de finales del 2015, y en las masivas protestas del 2017, pero muchos de los que estaban llamados a liderar el cambio, lo que lideraron fue la conciliación con la hegemonía. Pero en el 2019, la catástrofe humanitaria ha tenido consecuencias de toda índole en la proyección nacional e internacional del rechazo a Maduro y los suyos.

Es un proceso que no se puede detener. Se puede alargar, sin duda, pero no detener, ni mucho menos revertir. Maduro suele decir que tiene “nervios de acero”. Lo que tiene es un descaro de acero, pero si hacen falta nervios de acero para que el referido proceso llegue al cambio político efectivo. Lo que no es solamente un final sino más bien el comienzo de un camino erizado de acechanzas, que será el camino de la reconstrucción integral de Venezuela. Integral no sólo porque incumbe a sus más variados ámbitos, sino porque debe hacerse desde los propios cimientos.

No. No hay vuelta atrás. Eso lo temen los que tienen motivos para ello. Por eso se aferran al poder, a costa de sacrificar al conjunto de Venezuela. Pero les llegará su hora. La hora de la liberación de la patria.

[email protected]

Más del autor

El sustento de la esperanza

Algunos llamados expertos sostienen que las “dificultades” están en las “estrategias prácticas”, como si la lucha política contra una hegemonía despótica, depredadora y corrupta, fuera una cuestión técnica, más o menos como de tecnología electoral. Craso error.

Indignación y sufrimiento

El sufrimiento del pueblo venezolano indigna. Indigna también que sus responsables se burlen malévolamente del sufrimiento popular.

Un país secuestrado

Un país puede ser secuestrado poco a poco, sin que una buena parte del mismo tome conciencia al respecto, e incluso con la aceptación entusiasta de amplios sectores sociales. Lo clave es que se establezca un poder cuya finalidad sea despotizar, depredar, corromper, y hacer todo lo que sea posible para permanecer en el control del país.

Un camino culebrero

El camino culebrero está en medio de una catástrofe humanitaria de tal magnitud, que la principal vía de escape, hasta ahora, son millones de emigrantes que ya no pueden sobrevivir en su patria.

¡Síguenos!

Notas relacionadas

Qué sigue en los juicios contra Carvajal y Saab

Malos augurios, para la cúpula de los desgobernantes de Venezuela por los comprometedores secretos guardados, hasta ahora, por Carvajal y de Saab.

El soldado Raúl Baduel

El viacrucis de Baduel me plantea si en algún momento surge algún dilema en la psiquis de estos “soldados”: entre salvar a un poderoso, pero condenar a 30 millones de seres humanos.

Grietas y volcanes

Los resultados de las elecciones legislativas en Argentina y de las presidenciales en Chile, obvian abundar en información y explicaciones. Además se le suma Brasil donde el expresidente Lula encabeza las encuestas para las presidenciales del próximo año.

Para seguir caminado con esperanza  

Hay un país que no se detiene, signo de solidaridad y perseverancia que le da ánimos a uno para seguir construyendo con esperanza, siempre con cable a tierra, pero sin dejar de caminar, sin acostumbrarnos a que es normal que las cosas estén mal.

La libertad en la era digital

El acceso ilimitado a datos instantáneos (5G) por las gentes, significan lo que otras generaciones recibían como información durante centurias. Todo comienza a estar conectado con todo.

21N: el ruidoso silencio de las mayorías

En cada municipio y comunidad del estado Bolívar, la intervención del Estado-partido-gobierno tiene actuación por acción u omisión y es a ese clima tramposo al que la población en grados distintos manifiesta su rechazo.