jueves, 17 de junio de 2021 | 5:00 AM

Necesitamos personas bisagras

Bisagras también son esas personas que organizan grupo de ayuda, de esos que facilitan información hoy urgente para muchos venezolanos.

“Usted que sabe hablar suavecito, ¿no podría hablar con la vecina a ver si no hecha más basura en la calle, que nos perjudica a todos?”. ¿No le suena conocida esa expresión? ¿No ha necesitado usted alguna persona como esa, que saben hablar suavecito, que saben convencer, que saben mediar y facilitan la resolución de conflictos?

A esas personas les llamo bisagras: unen, ponen en contacto dos partes… también podríamos llamarles puentes. ¿No cree usted que hoy Venezuela está necesitada de muchas personas bisagras? Yo me animo porque las veo por todos lados.

Bisagra es esa maestra que en vez de estar acusando a los alumnos con sus padres, sabe plantear el problema de conducta del muchacho pero buscando solución: “Que tal si felicita a su hijo por lo bien que se portó ayer y le hace ver que él puede llevarse mejor con sus compañeros, y que los golpes solo complican la situación?”. Esas maestras que median entre la sección A y la sección B que se llevan muy mal. Los pone a hablar, los anima a hacer cosas juntos.

Bisagras también son esas personas que organizan grupo de ayuda, de esos que facilitan información hoy urgente para muchos venezolanos. Estoy en un chat que difunde información sobre gente que requiere donantes de sangre. Pone en contacto pacientes con posibles donantes. ¿Y que tal esos grupos que se están conformando para informarnos sobre cuáles estaciones de gasolina tienen combustible en este momento? En Barquisimeto hay varios. ¡Qué gran ayuda!

Bisagras son esas personas que tienen sus contactos de defensores de derechos humanos, o de psicólogos para emergencias, o de grupos para medicinas, y generosamente sacan de su tiempo para dar la información oportuna al otro.

Hay escuelas bisagras. Recuerdo que hace unos años, una escuela de Fe y Alegría en Valencia sirvió de bisagra entre varios planteles oficiales de la comunidad que se la pasaban en conflicto permanente, y la escuela del corazón, sirvió de puente.

Hay bisagras pequeñas, con radio de acción en la cuadra, en la comunidad, en la escuela, y hay bisagras más grandes, con radios de acción que llegan a otras ciudades. Las hay más grandes: llegan a otros países. Y las hay de esas que ponen en contacto gente de arriba con gente de base, esas bisagras son súper importantes en este momento.

Las personas bisagras saludan con facilidad, a los amigos, a los conocidos, a los que le caen bien y a los que no les caen también. Observan sin juzgar – como lo aconseja la comunicación para la convivencia- no tiene agendas ocultas; su pago está en el servicio prestado.

Hay países bisagras también, esos que ponen sus recursos humanos para ayudar a países con grandes problemas, sin agendas ocultas tampoco, no está esperando contactos jugosos Si… estamos pensando que los venezolanos estamos necesitando esas bisagras. Claro, para que la bisagra cumpla su función, las partes en conflicto, deben querer salir del mismo. Es torpe no aceptar a ayuda de las bisagras. En el caso venezolano, es criminal no querer una salida pacífica. Es criminal no pensar en los dramas de los más vulnerables. Solo con pensar en los miles de niños de 0 a 3 años que no se están nutriendo bien y muchos tendrás secuelas irreversibles, debería bastar para aceptar las bisagras y sentarse a conversar. Mientras más temprano se haga, menos víctimas tendremos.

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