jueves, 21 de octubre de 2021

Queremos graduarnos    

Sabemos que cada vez hay menos estudiantes en los liceos y en las universidades. Se gradúan menos, pero hay organizaciones y particulares que están trabajando para que los alumnos continúen sus estudios.

Sabemos que cada vez hay menos estudiantes en los liceos y en las universidades. Se gradúan menos, pero hay organizaciones y particulares que están trabajando para que los alumnos continúen sus estudios.

@luisaconpaz

“Queremos Graduarnos es para mí una puerta de oportunidades, lo es para muchos jóvenes como como yo. Nos brinda además experiencias extracurriculares que nos permiten ver que nuestro intelecto se puede expandir”. Eso dice Jesús, egresado en julio del Colegio Roca Viva de Fe y Alegría. Desde que estaba en tercer año de bachillerato entró al programa. Hoy estudia Contaduría en la Universidad Metropolitana, becado y QG le sigue ayudando con unos gastos.

Como Jesús, en la gran Caracas hay hoy 1.485 jóvenes de colegios de zonas populares que reciben la mano de Queremos Graduarnos, hay 106 en diversas universidades públicas y privadas.

QG es una asociación civil, sin fines de lucro, que busca minimizar la deserción escolar entre estudiantes de comunidades populares. Nació en 1989. En un país que ya tenía un problema de pobreza en un sector de la población que obligaba a jóvenes a dejar el liceo por tener que trabajar. Si eso era en 1989, qué podemos decir ahora, con la pobreza extrema creciendo, según los últimos datos de la Encovi.

Pero volvamos a los inicios. En el seno del Rotary Club de Chacao comenzaron a otorgar algunas becas a estudiantes de bachillerato con problemas económicos. Fueron ampliando el número y siguió creciendo hasta independizarse del Rotary.

Su fundador, miembro del club mencionado, Juan Silva, sigue al frente de la asociación y ha recibido reconocimientos por esta iniciativa que se ha mantenido y que es cada vez más necesaria en Venezuela.

El modelo es propio, flexible y contextualizado. No se trata simplemente de becar a unos adolescentes con algo de dinero para que no deserten del sistema escolar. Van más allá: les acompañan, tienen actividades complementarias formativas para enriquecer su educación, antes de manera presencial, ahora apoyados con las redes sociales. Temas como educación sexual, autoestima, prevención del consumo de drogas, proyecto de vida, resolución pacífica de conflictos…

Se benefician adolescentes de los últimos años del bachillerato, entre 14 y 18 años. Para su selección participan directivos y profesores de los planteles que están dentro del programa. Cooperan con inscripción, mensualidad y una especie de viático para gastos menores.

En total, colegios de 23 comunidades populares de la gran Caracas, tales como San Agustín del Sur, Sarría, 23 de Enero, Valle Coche, La Vega, Antímano, Cota 905, La Pastora, Petare, Filas de Mariche, Caucaguita… Por unos años tuvieron un capítulo en La Victoria, pero la prolongada cuarentena ha complicado las posibilidades de esa expansión. Hay que decir que en esas comunidades hay unos cuantos centros educativos de Fe y Alegría.

Los beneficiarios del programa, además de estudiar mucho, perseverar, deben cumplir con una labor social en las comunidades donde estudian. Hay formación ciudadana, pues trabajan por el bien común. Se van convirtiendo en líderes positivos en su familia, en sus escuelas y en su comunidad.

En el 2018 comenzaron a hacer puente con universidades, pues los chicos se graduaban de bachiller, habían demostrado capacidad, esfuerzo, pero ahí se quedaban muchos. Entonces establecieron alianzas con centros de educación superior, y hoy hay becados, o con diversas ayudas, en la UCAB, la Alejandro Humboldt, la Unimet, la Francisco de Miranda, la Cruz Roja, la UCV, la USB, el Colegio Universitario Jesús Obrero, de Fe y Alegría en Catia… En total hay 106 jóvenes que ya habían sido de Queremos Graduarnos durante sus estudios de bachillerato, y hoy siguen como parte del programa en sus estudios superiores. Siguen participando de las actividades extracurriculares. Tienen sentido de pertenencia.

Un pequeño equipo, Ana María, Nyloha y Marinela, son unas especies de tutoras, profesoras guías que acompañan a los adolescentes y jóvenes. Pude intercambiar con algunos participantes y dicen estar muy agradecidos de ese acompañamiento.

Termino estas líneas con un comentario de Kleiverth, uno de esos estudiantes que hoy está becado en la Unimet y sigue siendo de QG: “En lo personal, pertenecer a Queremos Graduarnos ha significado crecer, aprender y construir paulatinamente un futuro mejor mediante la adquisición de valores y conocimientos. Me han ayudado de diversas maneras. Una de ellas es el permitirme optar por una educación de calidad en una universidad como la Unimet, Así mismo formar parte del equipo de comunicación de QG, que me ha ayudado a mejorar mi redacción. También he de destacar el apoyo constante que me han brindado la señora Ana María y la profesora Nyloha, con buenos consejos en momentos difíciles”.

QG ayudó a 289 jóvenes a terminar su bachillerato este año, pero el total de becados es de 1.485 como ya apuntamos. ¿Qué tal si consiguen más patrocinadores o más gente se anima a iniciativas como esta?

Hay que exigir, denunciar, pero también hay que hacer algo para parar esta tragedia de nuestra educación amenazada, de nuestros niños, niñas y adolescentes desprotegidos. Queremos Graduarnos es una velita en medio del apagón que ilumina a muchos.

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