sábado, 25 de septiembre de 2021

Hacerse el sueco en Noruega

Más de uno se está haciendo el sueco en Noruega. Ninguno de los que está allá es tonto. Pero no pocos de los que van o de los que dirigen desde aquí, o desde La Habana, se hacen los tontos.

“Hacerse el sueco”, es una expresión muy vieja que significa hacerse el tonto. No ser tonto sino actuar o desenvolverse como si lo fuera. Esa expresión me viene a la mente cuando trato de entender lo que ha venido ocurriendo en Oslo, con motivo de las negociaciones, diálogos, mediaciones, o lo que sea que ha estado pasando allá, entre los representantes del oficialismo y de la oposición. En realidad, el hecho en sí mismo de que se produjera lo que se ha venido produciendo en Noruega, al menos como proyección pública o publicitaria, es un éxito político para la hegemonía. Si se llegase a algún acuerdo de interés, ello sería secundario ante la importancia política de “Noruega” para el afán continuista del poder establecido en Venezuela.

El patrón es muy claro. Cuando la situación política aprieta mucho a la hegemonía, los cubanos organizan, sin protagonismo propio, una mesa de diálogo con ribetes internacionales; ésta se termina realizando, no se producen resultados concretos en términos de concordancias entre contrarios, y Maduro y los suyos ganan tiempo y margen de maniobra. Y de paso, muchas fuerzas sociales del espectro opositor se desalientan, porque no acaban de entender qué fue lo que pasó. Los cubanos, en esta materia no suelen dar pasos en falso. La escogencia de Noruega, por ejemplo, no lo es. ¿Quién puede rebatir las credenciales de Noruega como país facilitador de la solución de conflictos? Así, a primera vista nadie. Pero hay está el gran escollo.

Como lo precisó claramente el socialista Luis Almagro, secretario general de la OEA, el caso venezolano no es un conflicto convencional entre partes con simetría de poder. No. Es un país aplastado por una hegemonía despótica y depredadora, que desprecia los derechos humanos, y que no acepta otra ley que el mantener el control del poder. Y encima, el Gobierno de Noruega, es decir, el supuesto mediador, o por lo menos el anfitrión, reconoce en lo político y diplomático a esa dictadura impresentable. ¿Y entonces? Esas consideraciones provienen de un diplomático curtido, afín a la izquierda democrática de América Latina, y con un conocimiento milimétrico de la realidad venezolana. Algún valor tienen que tener.

No sé, pero hay la impresión de que a ese tipo de apreciaciones no les reconoce su mérito. Ni siquiera cuando Maduro reitera que Jorge Rodríguez es el “jefe de la delegación venezolana”, como si los demás fueran extranjeros, no he visto comentarios al respecto. Eso pasa liso. Hasta algunos plantean que la oposición está en Noruega por presión de EE UU. Me parece que eso es un planteamiento superficial. Es posible que lo de Noruega sea visto con ojos de alivio por esos funcionarios gringos que ladran más que muerden, pero tal alivio no es consecuencia de la llamada negociación, sino consecuencia de que no han encontrado en Venezuela, todavía, que se haya consolidado una alternativa de poder, sólida, creíble y capaz de conducir al país, una vez superada la hegemonía. No me complace decirlo, por cierto.

Más de uno se está haciendo el sueco en Noruega. Ninguno de los que está allá es tonto. Pero no pocos de los que van o de los que dirigen desde aquí, o desde La Habana, se hacen los tontos. A estas alturas no debería haber espacio para ingenuidades tan aparentes. Si los hay, es porque satisfacen intereses particulares, que de tontos no tienen nada. Hasta ahora el interés que luce más satisfecho es el Maduro y los suyos. Y mientras tanto el país se hunde en una espiral destructiva, que es difícil pueda ser cabalmente comprendida en los nórdicos territorios de Noruega.

[email protected]

¡Mantente informado uniéndote al canal de WhatsApp o Telegram del Correo del Caroní!

Hazlo a través de los siguientes links https://chat.whatsapp.com/Gk9ekJ3cLHT6eHXvCIjFBZ | https://t.me/NoticiasCorreldelCaroni

Más del autor

El sustento de la esperanza

Algunos llamados expertos sostienen que las “dificultades” están en las “estrategias prácticas”, como si la lucha política contra una hegemonía despótica, depredadora y corrupta, fuera una cuestión técnica, más o menos como de tecnología electoral. Craso error.

Indignación y sufrimiento

El sufrimiento del pueblo venezolano indigna. Indigna también que sus responsables se burlen malévolamente del sufrimiento popular.

Un país secuestrado

Un país puede ser secuestrado poco a poco, sin que una buena parte del mismo tome conciencia al respecto, e incluso con la aceptación entusiasta de amplios sectores sociales. Lo clave es que se establezca un poder cuya finalidad sea despotizar, depredar, corromper, y hacer todo lo que sea posible para permanecer en el control del país.

Un camino culebrero

El camino culebrero está en medio de una catástrofe humanitaria de tal magnitud, que la principal vía de escape, hasta ahora, son millones de emigrantes que ya no pueden sobrevivir en su patria.

¡Síguenos!

Notas relacionadas

Las batallas por el agua

Los bolivarenses no tienen acceso a los montos asignados para la construcción de acueductos modernos ni a los documentos oficiales para determinar los millones de bolívares o dólares que debían mostrar las obras culminadas, mil veces diagnosticadas en décadas pasadas. | Foto cortesía

Dictador, soberbio y además muy ordinario

Habla de unas elecciones, que él ganará de antemano. Pero, por cualquier eventualidad, ha puesto preso a una cincuentena de críticos y opositores y a todos los candidatos a la presidencia que le podían vencer y que sin duda lo vencerían en unas elecciones libres, lo que, para el caso sí se trata de ciencia ficción.

¿Epidemia sin vacuna?

El último informe sobre la violencia contra niños, hecho público por Cecodap, el OVV y la Redhnna, da cuenta de 3.738 menores que fueron víctimas mortales y de incremento de la violencia intrafamiliar. | Foto William Urdaneta

El machismo en las tiranías

El expresidente de los Estados Unidos se ha convertido en un modelo para quienes le aplauden su desdén por víctimas, perdedores y débiles, una marca neo-reaccionaria de moda.

Betancourt y la democracia

Con la presidencia de Rómulo Betancourt se inicia una etapa de consolidación de un inédito modelo sociopolítico, que le proporcionó al pueblo venezolano cuatro décadas de paz.

USBistas… ¡a defender su universidad!

Mi llamado es a la comunidad USBista en general: tienen que hacer escuchar su voz y plantarse ante esta nueva ignominia con la que el régimen pretende rematar con una estocada mortal a la Universidad Simón Bolívar. | Foto cortesía