domingo, 17 de octubre de 2021

¿Hacer o no hacer?

Si escogemos abstenernos, debemos hacerlo masivamente como una sola universalidad con unificación de juicio y con el solo propósito de mostrar la vocación de repulsa a lo existente sin identificarnos sino con Venezuela.

Todos a una como en Fuenteovejuna.

Obra de Lope de Vega del Siglo de Oro español donde se refleja la solidaridad de un pueblo con un objetivo bien definido.

La frase es usada cuando algo se hace en equipo y cuando varias personas se juntan para hacer una misma cosa colaborando entre ellos sin egoísmos ni personalismos. La acotación es el resultado simplista de reflexiones producidas por las distintas defensas de las posiciones tácticas asumidas por vehementes amparadores y detractores del voto democrático que solventa una disputa entre partes enfrentadas. O la abstención.

Actualmente, la nación toda se encuentra en áspera diatriba con relación al voto o la abstención del mismo; mientras el verdadero enemigo se regodea plácidamente en mirar los toros desde la barrera, sin importarle si la faena es mala y a la bestia no la descabellan.

Sin dudas, los argumentos políticos, sociales, democráticos teóricos y académicos del significado y utilidad del voto son de peso indiscutible porque traducen la libertad de pensamiento, opinión y decisión de cualquier mortal en una sociedad desprovista de vicios; en un estado de derecho regido por el imperio de las leyes y no por la anarquía llevada a su más alta expresión.

La ciudadanía no tiene claridad sobre la decisión que debe tomar porque la llamada oposición política de partidos y dirigentes tampoco le sirve de guía y orientación.

Los que se arrogan la representación popular están ocupados en acomodos convenientes y no le prestan atención suficiente al problema nuclear; cual es la necesidad de recuperar el país perdido para los venezolanos desde hace veinte años. Está harto comprobado que cualquier tipo de actividad que requiera el voto de los pobladores es inútil en sitios donde prevalece el totalitarismo y la arbitrariedad maquillada o no de democracia.

Aquellos que son ardientes principistas e inflexibles votantes para resolver asuntos tienen explicaciones adecuadas para respaldar sus argumentos en las bondades indiscutibles de dilucidar las controversias mediante el voto mayoritario. Igualmente, los abstencionistas consideran que esa es una manera de indicar opinión mediante la no concurrencia a sufragar, porque es una manera de manifestación de rechazo y repudio a las pretensiones hegemonistas de una parcialidad.

En el primer caso el resultado es meridiano si la votación es aceptada en buena lid, sin engaños ni trampas. En el otro surge la discusión sobre el significado que tiene la acción pasiva; y es muy seguro que sea aprovechada para sostener que la inactividad demuestra flojera mas no negación. Lógicamente, mientras se agrupan los dimes y diretes, las impugnaciones y gritos de fraude, gana la facción en entredicho y se atornilla en el poder.

Con estas posiciones encontradas e irreductibles es imposible avanzar y obtener un efecto positivo. Sin discutir sobre el dividendo o no de la última abstención, es evidente que si se hacen las cosas de la misma forma el resultado es invariablemente el mismo.

De acuerdo con esa reflexión las dos actitudes pueden ser aceptables en tanto los votantes salgamos todos a ejercer el derecho con tal avalancha y unidad de criterio que imposibilite real o técnicamente la alteración a la que estamos acostumbrados.

El casi único modo es votar por una sola idea; sin distingos de colores, partidos o personas.

Si escogemos abstenernos, debemos hacerlo masivamente como una sola universalidad con unificación de juicio y con el solo propósito de mostrar la vocación de repulsa a lo existente sin identificarnos sino con Venezuela.

En resumen, cualquiera de los dos actos es susceptible de éxito si se realizan con pensamiento único para el fin de causarles inquietud a los mandamases en funciones usurpadoras.

¿Quién mató al comendador?

Fuenteovejuna, Señor

¿Quién es Fuenteovejuna?

Todo el pueblo, a una

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