domingo, 24 de octubre de 2021

Estulticia revolucionaria y la antihistoria de Angostura

No deja de causar perplejidad, aun acostumbrados a las maniobras del oficialismo, que sus gobernantes lleguen al extremo de mostrar suprema estupidez, intentando distorsionar figuras de la independencia que están en el corazón de la población.

@OttoJansen

Una cosa es la historia, con las interpretaciones del tiempo, cuidando que no se vuelva un fósil petrificado; manteniendo desde el estudio y la institucionalidad el frescor de legados que ennoblecieron etapas de gloriosos momentos. Otra es la narración política, sin miramientos de rigor, como en la Venezuela del presente: desastre de corrupción e incompetencias ocasionado por la revolución bolivariana. Un abismo de problemáticas que merece atención y determinación de las autoridades que no actúan. Es la pesadilla sin soluciones que transita diariamente un camino de terror y tristezas en las comunidades; que muestra la Ciudad Bolívar, capital de Guayana, hundida más que ninguna en un tobogán de miseria que viene pronunciándose desde los saqueos vividos con espanto en diciembre del 2016.

El profesor Alfredo Ynatti, sociólogo, profesor jubilado de la UDO, exconcejal e insigne ciudadano de la antigua Angostura, tiene un discurso sobre la ciudad, y sobre la guayanesidad que expresa a todo el estado Bolívar; de enorme utilidad – lo menciono regularmente- para ser aprovechado por la academia, las organizaciones ciudadanas, grupos juveniles, comunidades y municipios. En ese aliento al esfuerzo de construcción del futuro al que estamos obligados. Una clase magistral que sienta las bases hacia las nuevas visiones democráticas locales que han de nutrirse con las deudas pendientes de la historia del patio, del sentido de pertenencia que no ha tenido, lamentablemente, ningún tipo de arraigo en la vasta Guayana.

Apreciamos, al divisar el panorama, por dónde “van los tiros” con episodios rocambolescos sobre la verdad y la mentira, que recorremos en el país, con las maniobras de los “creativos” revolucionarios, referidas a los cuentos políticos que pretenden el uso de la historia convertidos en colchas de delirantes relatos. Por supuesto impedidos de convocar sentimientos más allá de los fanáticos y vividores. Eso pasa en este instante con el municipio Heres. Ciertamente que no deja de causar perplejidad, aun acostumbrados a las maniobras demenciales del oficialismo, que sus gobernantes lleguen al extremo de mostrar su máxima estulticia, su suprema estupidez, intentando distorsionar figuras de la independencia -que no les pertenecen- y que están en el corazón de la población. Tienen la audacia de vociferar nuevas simbología a la identidad del municipio, sin que como autoridades locales, regionales y nacionales, reaccionen a los hechos concretos de la historia diaria que padecen los habitantes. Es el comportamiento revolucionario y usurpador que intenta controlar el pensamiento y el poder político, inhabilitado como está de sensibilidad social y capacidad para la gestión pública.

Amores y Amoríos con hambre y sed

El cuadrilátero que comprende el Casco Histórico de Ciudad Bolívar, el Paseo Orinoco con su zona comercial y el abandonado Jardín Botánico, diagonal a la Plaza Farreras y las viejas paradas del transporte público. Ese cuadrilátero, donde tienen asiento los edificios de la Alcaldía y la Gobernación del estado Bolívar, tiene años de abandono. Con vialidad destruida y llena de aguas negras, noches de oscuridad e inseguridad, sin servicio de agua y con proliferación de suciedad. Se ha dado el caso, del hurto de aires acondicionados y otros equipos en dependencias al lado de la Casa del Congreso de Angostura, a pocos pasos de donde el burgomaestre exhibió a la corte revolucionaria que vino de Caracas los símbolos del nuevo nombre de la jurisdicción. Hasta el parque de armas de la Gobernación de Bolívar ha sido robado, significando que el gobernador no visita su despacho, como todos dicen, y el sargento-alcalde no conoce sus alrededores, rodeado de aduladores.

Pero el municipio Heres no son nada más las calles céntricas. Las parroquias distantes son pasto de enfermedades, hambre, de altos niveles de criminalidad que lo sitúan dentro de los más peligrosos del país. De escuelas abandonadas, urbanizaciones y barriadas sin distribución de agua a través de tuberías. Así están La Sabanita, Los Próceres, Marhuanta (Catedral, donde se encuentra de ejemplo la añeja barriada de Amores y Amoríos) que han sustituido el servicio por la compra del surtido en cisternas y los pozos perforados. El municipio capital languidece lleno de interrogantes sobre su futuro económico, social y político.

La historia local se extravió; prueba es el vacío de los actos solemnes en la Plaza Bolívar por largos años (las últimas visitas del fallecido Chávez hicieron notoria la escasa asistencia espontánea). Solo han quedado como rituales para algún funcionariado. De allí que para nuevos capítulos de la historia de Angostura han de desenterrarse las raíces de sus hombres y mujeres en educación, artes, ciencias, salud, comercio, música, comunicación o deportes. En recomponer ideales libertarios y de la ética. Enfocando la modernidad para rescatar a los jóvenes, que ya desde antes de las oleadas de inmigraciones actuales se iban de Ciudad Bolívar. Para el coraje que supere la pesadilla militarista y revolucionaria, además de la mediocridad, particularmente de la dirigencia política. Y así desarrollar el municipio Tomás de Heres con avances históricos y concretos; sin inventos insensatos, con la calidad de vida que exhiben las ciudades abiertas, municipios humanistas y poblaciones de progreso del mundo.

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