martes, 21 de septiembre de 2021 | 4:27 AM

El Zulia marcará la pauta

El tiempo y la candidaturitis de algunos son aliados del régimen. No podemos hacerle el juego. Nuestra preocupación está centrada en el pueblo, en el ciudadano común y sus familias, en hacer valer sus derechos para que puedan cumplir con los deberes que le corresponden.

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Este artículo va con un poco de retraso. Estoy en Maracaibo desde hace varios días cumpliendo un intenso programa de actividades que permiten tener contacto directo con distintos sectores de la comunidad. Estamos al día con los problemas de la región. Dicho sea de paso, siempre lo hemos estado, pero el desarrollo de los últimos acontecimientos de lo que va de año, son lo suficientemente graves y debemos dedicarle toda nuestra atención.

Consideración especial merece la Universidad del Zulia. Participé en el homenaje rendido a la decana de la Facultad de Derecho, doctora Diana Romero La Roche, en el inicio de unas jornadas especiales de Reflexiones Jurídicas, Sociales y Económicas sobre nuestra realidad. Por supuesto que el tema de la autonomía universitaria y también el de la federación auténtica a que aspiramos para que Venezuela sea una república federal descentralizada, integrada por estados y municipios autónomos, ocupó buena parte de estas jornadas que continuarán en los próximos días.

Pero no solamente eso. También tuvimos reuniones con dirigentes de distintos sectores políticos y sociales de la comunidad. Todos convencidos de la necesidad inaplazable de profundizar el trabajo para alcanzar el “cese de la usurpación” como requisito indispensable para emprender planes, proyectos e iniciativas para el desarrollo integral. Los zulianos vamos a retomar la lucha por nuestra autonomía territorial lo cual incluye a la autonomía universitaria que necesita resolver la grave crisis financiera que sufre nuestra primera casa de estudios. Todo es posible con una elevada dosis de cabeza, corazón y coraje hasta alcanzar los objetivos propuestos.

Creo que la crisis zuliana es la más grave del país. No hay tiempo que perder. Por eso no podemos caer en las trampas electoralistas que aparecen por distintos lados como caminos hacia la convivencia, la cohabitación, con este régimen al cual hay que ponerle punto final. Nos proponemos iniciar un camino de rebeldía insurreccional para alcanzar los objetivos propuestos. Ya basta. El tiempo y la candidaturitis de algunos son aliados del régimen. No podemos hacerle el juego. Nuestra preocupación está centrada en el pueblo, en el ciudadano común y sus familias, en hacer valer sus derechos para que puedan cumplir con los deberes que le corresponden.

Se trata de una lucha orientada por principios y valores eternos, muy sembrados en nosotros desde muy jóvenes. La dignidad de la persona humana, la perfectibilidad de la sociedad civil y la justicia social como instrumento para alcanzar el bien común, son orientaciones básicas para no perder el rumbo. El ciudadano común y su familia, su derecho al trabajo, la libertad económica para las personas naturales y jurídicas y el mercado como instrumento insustituible, son temas permanentes en nuestra lucha. Soy un convencido de que la mejor política social que puede existir es una economía que funcione.

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