domingo, 9 de mayo de 2021 | 12:15 AM

De cómo se autoliberó Leopoldo López

López acató la orden de aprehensión en su contra consciente de la arbitrariedad para dar ejemplo de respeto a la ley, de valor personal, de auctoritas. Sólo que a sus secuestradores les importa un rábano lo legal, lo cívico, lo moral, lo decente ni lo indecente.

@omarestacio

Al final, Leopoldo López, se largó para reencontrarse con su familia en España y agregarle caballos de fuerza al cese de la narcotiranía. Hay que evitar los términos que se presten a equívocos. López, no fue preso, sino secuestrado. Tampoco se fugó, huyó, ni se escapó. Las anteriores expresiones pueden ser válidas en lo semántico pero, pecan por genéricas. Se autoliberó, es la palabra precisa.

La de no permitir que lo secuestren, es la primera obligación del potencial secuestrado. La segunda, escabullírseles a sus secuestradores para el caso que la felonía se perpetre. López, fue un atrapado socrático. Practicó la mayéutica carcelaria del ateniense. Acató la orden de aprehensión en su contra consciente de la arbitrariedad para dar ejemplo de respeto a la ley, de valor personal, de auctoritas. Solo que a sus secuestradores, les importa un rábano lo, legal, lo cívico, lo moral, lo decente ni lo indecente. El Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres, de Manuel Antonio Carreño los pone anafilácticos. Si se les muere un preso, porque a los esbirros se les pasa la mano, el narcotirano, ni se disculpa, sino que lo celebra por la TV bailando salsa con su mujer.

Cualquier evento, fortuito o previsible, telúrico o por la mano del hombre, precipitado o tardío, le sirve de motivo a la narcotiranía para reprimir, choricear, delinquir, para ratificar su incompetencia, para reiterar la mala uva de sus integrantes.

La ineptitud rampante en el caso de la evasión de López, por tomar uno, entre millares de ejemplos. Pretexto, para encarcelar varios colaboradores del autoliberado, insultar al embajador de España, renegar del pasado colonial de esta última. La autoliberación de Leopoldo López además de reprimir, les ha valido para robar, verdadero ethos roboLucionario. Ya se contabilizan decenas de hurtos de, computadoras, celulares, automóviles, enseres del hogar, alhajas, prendas de vestir nuevas o hasta usadas, artículos de tocador, medicinas, dólares en efectivo, en medio de la práctica de numerosos allanamientos, aparte de las “siembras” de estupefacientes ilícitos y armas de guerra, para prefabricar delitos rocambolescos terrorismo, traición, con varios etcéteras, contra el periodista Roland Carreño y varios colaboradores más, de Leopoldo López.

¿Sagrado el hogar? Lo fue en otro tiempo. Semanas atrás ya habían requisado la residencia de la señora Isabel Capriles, Caraballeda, Vargas, herencia de su abuelo, para entregársela a un generalote, que ahora la tiene de garçoniere de fin de semana ¿Delito de la dama? Hija de Ledezma, exalcalde opositor. La vieja casona de la familia del poeta, disidente y exiliado, Gustavo Tovar Arroyo, Los Chorros, Caracas, la misma medicina: ocupada por unos facinerosos con el remoquete de colectivos y el modesto guachimán de la residencia ¡Pa’l calabozo, carrizo por dos años! Al militar Rodríguez Torres, caído en desgracia con el narcotirano, además del carcelazo en condiciones infrahumanas, le fue invadido su apartamento por un sapo castrocubano, que, sin aviso y sin protesto, echó a la calle a la mujer del preso, con la ciencia y complacencia del generalote, Madrino.

Por las buenas no le fue suficiente, a Leopoldo López, por lo que tuvo que autoliberarse por las menos buenas. Igual tendremos que hacer los venezolanos, pero por las peores.

 

Más del autor

Comulgar en Revolución

Qué mosca picó a cuatro o cinco sujetos (y “sujetas”) muy representativos del desgobierno felón, que les dio por comulgar y posar cual fervorosos feligreses, en vivo, directo, ante los millones de televidentes que presenciaron la mencionada beatificación.

Venezuela, país más miserable del mundo

Que haya encabezado esa medición la Venezuela narcochavista, no es noticia. Lo que sí no deja de serlo, es la ventaja que les sacó a quienes la secundaron en puntaje de miseria: Venezuela, 3.827; Zimbabue, 547; Sudán, 193. | Foto William Urdaneta

La vida de un niñito vale 838 veces menos que la vidorria de Diosdado Cabello

No hay país en el mundo donde no se hayan publicado, en avalancha, antes y después de difundidas en Venezuela, las informaciones que el TSJ consideró lesivas a la reputación de Cabello.

Hay fuego en “Tazón”

El martes pasado fue saqueado un transporte de cerveza que transitaba por la llamada “Bajada de Tazón”, puerta de entrada y salida occidental de nuestra amada, Caracas. La gandola, perdió los frenos, en su carrera loca terminó por volcarse y su preciada carga, esparcida por la vía pública. | Foto cortesía

¡Síguenos!

Notas relacionadas

Alcantarillas: la herida abierta de aquel emporio

Hay que tener sangre en las venas para asumir que la transformación de Guayana no provendrá de exclusivas reflexiones e iluminadas estrategias carentes de sensibilidad frente al horror de la vida de la gente. | Foto William Urdaneta

Enchufados, cortesanos, depredadores et al

Sólo en revolución el saqueo, el despojo, la exacción, el pillaje y la devastación recibe licencia para la destrucción total de una nación. | Foto William Urdaneta

Julio Verne: el primer gran divulgador de la ciencia

Antes de Javier Santaolalla (Date un vlog), Rocío Vidal (La gata de Schrödinger), Aldo Bartra (Robotitus), y otros youtubers divulgadores de la ciencia; incluso antes de Arístides Bastidas, Carl Sagan, Isaac Asimov o Neil de Grasse Tyson, antes de todos ellos existió Julio Verne.

No por negro, ¡por favor!

Aristóbulo deja como trágico legado el desmantelamiento del sistema educativo. ¿Por qué no le reclaman eso, en lugar de decirle “negro”? | Foto Reuters

Comulgar en Revolución

Qué mosca picó a cuatro o cinco sujetos (y “sujetas”) muy representativos del desgobierno felón, que les dio por comulgar y posar cual fervorosos feligreses, en vivo, directo, ante los millones de televidentes que presenciaron la mencionada beatificación.

1984 y la subversión de la palabra

George Orwell fue periodista y novelista, es decir, un hombre de letras. Uno que vivió el imperialismo británico, el nazismo y la guerra civil española. Por supuesto que comprendía lo que era una tiranía.