viernes, 18 de junio de 2021 | 10:54 PM

Curso abreviado de resolución pacífica de conflictos   

El 16 de mayo se celebra el Día Internacional de la Convivencia en Paz. Para convivir en paz, hay que saber resolver los conflictos de manera pacífica. Hay manera de hacerlo. | Foto cortesía

El 16 de mayo se celebra el Día Internacional de la Convivencia en Paz. Para convivir en paz, hay que saber resolver los conflictos de manera pacífica. Hay manera de hacerlo. | Foto cortesía

@luisaconpaz

El 16 de mayo se celebra el Día de la Convivencia en Paz. No se trata de no tener problemas de convivencia, pues en toda relación humana pueden surgir problemas, pero hay maneras de enfrentarlos: ¿echamos más leña al fuego y devolvemos golpe con otro golpe, o lo resolvemos de manera pacífica?

Gandhi, pionero de la no violencia, decía que la paz sólo podía conseguirse por métodos pacíficos. Decía también que con eso de “ojo por ojo terminaremos todos ciegos”. También es suyo que un éxito logrado con violencia será efímero porque se necesitará más violencia para mantenerlo.

Lo anterior vale para conflictos grandes entre dos países o entre varias partes dentro de un país, o entre vecinos, incluso, en conflictos intrafamiliares.

Les comparto mi “curso abreviado de resolución pacífica de conflictos”, o si quiere: resolución de conflictos en 5 C.

Primer paso: cálmese. Alterados no se puede pensar bien, no se decide bien. Si se está alterado, conseguirá gritar o insultar. He escuchado líderes en este país hablar de querer resolver los problemas, y se refieren a la otra parte con descalificaciones y de manera despectiva. En pequeño, en su casa, entre vecinos, recomiendo respirar profundo, contar hasta 10 o hasta 20, antes de dar el otro paso.

Segundo paso: converse. Ello supone, escuchar a las partes en conflicto. Entre hermanos: qué pasó. Igual entre vecinos. Ambas partes -una vez que se han calmado- deben escuchar a la otra. Los mediadores, que se supone que son aceptados y tienen autoridad, ayudan mucho a facilitar esa conversación. Es bueno moderar el intercambio, que de verdad se escuchen, no se trata de caerle uno al otro, sino de aclarar la situación.

Tercer paso: Comprométanse. Se trata de resolver, no de vengarse nadie, se trata de que la situación de conflicto no se eternice y haga imposible la convivencia fraterna. ¿Qué va a hacer cada quién para enmendar lo que sucedió? ¿Se requiere alguna reparación? ¿Alguien tiene que pedir perdón y alguien tiene que perdonar? ¿Qué hará cada quién? Las partes deben proponer. La mediación puede ayudar. En algunos casos, por ejemplo, si se trata de un conflicto entre hermanos, es probable que la madre sea la mediadora, pero tal vez se requiera que cambie su rol a “juez de paz”, para ayudar a los compromisos. Lo que sí es importante es que el asunto no termine en castigos, gritos y regaños, eso no resolverá nada y la pelea puede seguir más tarde.

Cuarto paso: Confíen. Es verdad que la confianza no se puede imponer, pero una resolución pacífica supone que hay la confianza en que el otro cumplirá sus compromisos. Conviene que “alguien” haga el seguimiento: la madre, si se trata de la familia el contexto; la junta de condominio, si es un problema entre vecinos de un edificio; en un colegio, la maestra, o algún directivo…

Quinto paso: Caminen juntos, o “hagan algo juntos”. No debe ser “obligado”, pero ayuda mucho, para sellar la paz, que se proponga cualquier acción conjunta. Recuerdo una vez, en una escuela, un gran pleito entre dos secciones, por rivalidades deportivas. Se siguieron estos pasos, y se terminó proponiendo hacer un mural entre las dos secciones, algo que no suponga que “yo gané o yo te voy a ganar”.

¿Puede servir este camino para partes enfrentadas en un país? ¿Puede servir para Venezuela? Pues creo que sí: en Venezuela necesitamos que las partes se reconozcan, que vean y sientan el sufrimiento de tanta gente, que se traten con respeto, que se consigan mediadores aceptados por las partes, que se lleguen a acuerdos, y que alguna instancia haga seguimiento a los compromisos y acuerdos. Claro, después de tantos insultos y descalificaciones, confiar no será fácil, pero tampoco imposible.

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