domingo, 24 de octubre de 2021

Corrupción: metástasis de la pobreza y la moral

El antídoto la descomposición institucional es entender el requerimiento de la educación y la formación enfocada en la justicia social y la solidaridad, opina el comunicador Otto Jansen.

El estado Bolívar puede mostrar los cuantiosos proyectos que en estos veinte años de revolución bolivariana se perdieron en la nada, sin conocimiento e investigación de hacia dónde fueron a parar los dineros del erario nacional, destinados a obras inconclusas, o que nunca se hicieron.

El listado es grande y los casos se encuentran asignados en cada uno de los once municipios de Guayana; significando que de los 700 mil millones de dólares perdidos en los gobiernos del fallecido comandante galáctico y de Maduro, que ahora reconoce el exministro Rafael Ramírez, buenos sacos del astronómico monto, se extraviaron en esta región demolida por los cuatro costados; atravesada por la ruina y la miseria, soportada su sobrevivencia por la anarquía del oro, y el espejismo de riqueza que con el modelo extractivista vende la usurpación.

El generalizado virus de la corrupción, con sus episodios nacionales, que en Bolívar tiene largos capítulos con sub tramas, conlleva a formas y sujetos que funcionan integralmente o por partes; son manifestaciones que regularmente no aparecen al momento de establecer la acción directa de los ejecutores. La corrupción se mimetiza para esconder el daño y envilecimiento que ocasiona en la sociedad toda, sobrepasando -es su esencia- la vulgaridad directa de la apropiación.

Desde los espectáculos que el proceso democrático venezolano exhibió, antes con la solidaridad automática de los partidos; aun cuando debe acotarse que un Presidente de la República fue condenado por malversación de fondos, a las cifras de la historia reciente que han dejado en ridícula las de los cuarenta años previos, ante el colorido y extensión del saqueo de la dirigencia revolucionaria.

En ese transcurrir llegamos al 2020 con el adefesio político (de paraban para tapar la pudrición estructural del socialismo del siglo XXI), en la figura de los diputados comprados en intento de terminar de socavar las bases de la institucionalidad y el ejercicio democrático.

A estas alturas, los renombrados alacranes son la bufonada de un entramado político-económico gigantesco, cuyas distorsiones lamentablemente la sociedad venezolana reproduce en la cotidianidad (empujada por la crisis y la pérdida total de valores) con especulación, mercantilización y arbitrariedades frente a necesidades colectivas, manejo de influencias, indiferencia ante el dolor y los consabidos vicios del irrespeto a la norma. Ante tales desmanes, tenemos intelectualidades y operadores que abogan por concesiones a los trúhanes, a los beneficiarios y responsables de fechorías y tramoyas, mientras reprochan duramente el derecho de la sociedad venezolana a la indignación y a la rebelión cívica.

La historia sin fin

Los desmanes de los fondos públicos, indirectamente amparados muchas veces por leyes y procedimientos administrativos de complejas ejecuciones, son la mejor receta para lo legal y posible, un famoso ejemplo del doctor Luis Beltrán Franco, que ilustraba cómo el secretario de una gestión local cuadraba las cuentas a sus jefes.

Esas prácticas han dejado sin desarrollo al país, produciendo pobreza crónica en los suburbios de las ciudades y poblaciones distantes de Guayana. Han afectado con penurias de sangre, maximizadas en la revolución bolivariana, visto lo que sucede con la escasez de gasolina, y los niveles de precariedad en todos los órdenes. Puede deducirse la necesidad de la ley (que existen), pero también que no nada más con la promulgación o aplicación de estas se detendrá la tentación del robo público.

¿Quién no está al tanto en el municipio Caroní de los montos anunciados para el Centro Pediátrico Menca de Leoni, del Hospital Dr. Raúl Leoni, que tiene 20 meses cerrado y desmantelado? ¿Quiénes siguen sufriendo las consecuencias de sumas sin destino conocido y de los que ningún ente nacional, o regional da explicaciones? El rosario de obras en toda Guayana es largo, como ya acotamos, pero además muchos de estos proyectos truncados tienen responsables conocidos. Son parte de un reparto de bolívares y dólares, y de cómo la ingeniería de la corrupción funciona ya que solo desde la Gobernación del estado Bolívar, en tiempos de Rangel Gómez (del actual gobernante regional, ni siquiera se conocen los directores) se implementaron sofisticados esquemas de fundaciones e institutos que no han dejado huellas de montos públicos aprobados.

Pero Guayana conoce a los corruptos y quienes se han prestado de burladero político. El caso del grupo chino, de alianzas perfectas entre partidos dominantes en la denominada IV república, marcó a la región, más de lo que muchos puedan pensar. La revolución bolivariana que ha creado sus operarios para hacerse de los dineros de la nación en combinación con los grupos económicos, también ahora marca el escrutinio de las nuevas generaciones. Los negociantes que fiel a sus costumbres soltaron las franelas partidistas para seguir al comandante, amasando riquezas hasta que sus apetencias les dividieron y los revelaron ante la opinión pública del estado Bolívar, se repartieron entre los que se fueron del país y los testaferros que continúan blanqueando los fondos que representan.

La última fórmula regional, de la que se agarra como justificación, por cierto, el diputado local comprado, fue la del entendimiento entre la oposición civilizada (que pregonan en el país, Claudio Fermín, Mujica, Falcón y la mesita): ningún señalamiento de irregularidades, ninguna contraloría, toda la permisividad posible a los movimientos de presupuestos manejados por dirigentes y damas revolucionarias; entre el chavismo que representó el general gobernador y sus socios, con dirigentes de los partidos (nuevos y viejos), que en estos últimos días parecen descartar -ojalá sea así- ese método de sus experticias.

La justicia y la solidaridad

“Cuando la experiencia directa toca al corazón, la mente se puede sentir desafiada a cambiar. La implicación personal en el sufrimiento inocente, en la injusticia que otros sufren, es el catalizador para la solidaridad que abre el camino a la búsqueda intelectual y a la reflexión moral”. Peter Hans Kolverbach, s.j.

Una dura experiencia tocó a los venezolanos; esta sin embargo abre las puertas a lecciones que pueden elevar el proceder ciudadano hacia lo legal, ético y moral. El antídoto contra la corrupción, esa metástasis que vivimos, es entender el requerimiento de la educación y la formación enfocada en la justicia social y la solidaridad. La acción perniciosa no puede quedar, nunca más, sin la palabra firme que evite la propagación del mal que nos amenace como individuos o sociedad.

Sin los valores humanos que deseamos como país de trabajo honesto y vida democrática, continuarán los alacranes prostituyéndose, encarnando la caricatura del poder sin contención de ley o ética. Tendremos en Guayana, salidos de la tragedia revolucionaria, nuevos bufones integrando los concejos municipales, Parlamento regional, Asamblea Nacional y los organismos de gobierno. De allí el imperativo de derrotar el modelo de la impunidad e indiferencia; de superar estos ciclos que han brotado siempre a lo largo de la historia nacional y regional, superándose con creces en el socialismo del siglo XXI.

Trocitos…

Juan Guaidó, presidente (e.) de la República viajó al exterior a continuar ajustando los movimientos que permitan salir de la pesadilla que vive el país. Son pasos útiles en la única ruta política que tiene asidero práctico en el momento; los otros escenarios son controlados por el chavismo. Escenarios sostenidos por eso que el periodista Alonso Moleiro denomina “…periodistas felones, medios de comunicación fallidos y políticos ambiciosos y sin honor”.

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