sábado, 18 de septiembre de 2021 | 12:09 AM

Buscan el gobierno pero no el poder

Sustituir por completo el sistema construido por la Corporación Criminal y construir otro bajo el imperio de la ley, la libertad y la democracia.

La carencia de conciencia histórica en la mayor parte de los dirigentes opositores les ha impedido orientar con claridad los propósitos de su lucha, aunque haya sido dedicada y constante en muchos casos. En el fondo no se han planteado el problema del poder.

Cuando se observa que esos dirigentes dirigen sus afanosas gestiones a la búsqueda y realización de elecciones, suelen invocar que es la vía menos traumática para el país o la que permite avanzar para consolidar posiciones y, a partir de allí, buscar nuevas y mejores oportunidades. Ante el argumento de que esa vía no significa la salida del régimen, suelen responder que, aunque no les gusta Maduro, no hay opciones salvo la vía gradual que proponen.

Supongamos que no hay propósitos oscuros ni la intención de prolongar la vigencia de la Corporación Criminal en Venezuela, sino que hay sinceridad en cuanto a no ver otra vía factible para retornar a la democracia. Propongo otra mirada.

La mayoría de los partidos opositores se ha planteado la cuestión del gobierno. Sin duda querrían llegar al gobierno y desplazar a Maduro; es decir, se plantean ocupar el lugar de Maduro pero no derrocar su régimen. Quisieran tener una Asamblea como está ahora con un PSUV cuya presencia la inutiliza porque no la asume como el Poder Legislativo que podría haber sido; un CNE “equilibrado”, pero no de demócratas a carta cabal; un Ejecutivo con los opositores de ahora al frente, pero no la jefatura de un Estado constitucional y democrático.

Querer parcelas de poder está bien en una democracia. Es lo normal. Un partido domina el Ejecutivo y tal vez otro el Legislativo, unos controlan el Poder Nacional y otros el regional o municipal. Eso es en democracia y eso es democracia. Sin embargo, en el marco de un régimen dictatorial y criminal las fuerzas que luchan por la libertad no pueden plantearse el problema de las parcelas, porque las parcelas las controla dictatorialmente el jefe del latifundio. Y mientras Este siga, las parcelas se vacían de poder, como es el caso de la Asamblea Nacional actual.

La cuestión que hay que plantearse en este marco y que no es objeto de atención por parte de esa mayoría de dirigentes opositores es el problema del poder; es decir, sustituir por completo el sistema construido por la Corporación Criminal y construir otro bajo el imperio de la ley, la libertad y la democracia.

Cuando se busca el poder para las fuerzas de la libertad no se buscan parcelas, salvo que sean como palancas para la consecución del poder, es decir, del nuevo sistema que habría de construirse. No es lo que ha ocurrido: las parcelas se convirtieron en fines en sí mismos.

Procurar el poder significa plantearse el objetivo de tomarlo y una estrategia acorde. No es un espacio que abre el enemigo sino una ciudadela que se asalta.

¡Mantente informado uniéndote al canal de WhatsApp o Telegram del Correo del Caroní!

Hazlo a través de los siguientes links https://chat.whatsapp.com/Gk9ekJ3cLHT6eHXvCIjFBZ | https://t.me/NoticiasCorreldelCaroni

Más del autor

El corral electoral

Esas elecciones regionales van a ocurrir porque ambos sectores las necesitan. Ha sido claro el mensaje de quienes en la oposición las promueven abiertamente: es una rendijita que hay que aprovechar porque todo lo demás fracasó; es una oportunidad de ganar “espacios”. | Foto cortesía

Entre el Vacío y la Nada

La convivencia del régimen con el crimen organizado -de cuello blanco, azul y negro- es parte de su estructura genética. Impunemente no se tienen aliados como el ELN, las FARC, el narcotráfico, Hezbolá, Hamas, los gobiernos de Cuba, Rusia y Turquía, sin que la necesidad de permitir sus operaciones conduzca, primero a la permisividad.

Desconexión

El aumento intensivo de la pobreza en sus múltiples dimensiones: los que eran pobres son extremadamente pobres; la clase media se volvió pobre; y los que tienen recursos y viven en Venezuela también están empobrecidos aunque no pasen hambre; el empobrecimiento espiritual y social es también pobreza.

El extraño caso del partido del pueblo

AD ha sido un partido manejado con mano de hierro por Henry Ramos Allup y Bernabé Gutiérrez, de manera conjunta y armónica. Ha sido un partido donde se impuso más que la disciplina un control férreo; toda disidencia ha sido castigada con sanciones.

¡Síguenos!

Notas relacionadas

Venezuela en tiempos de Biden: una aproximación

El pragmatismo geopolítico del presidente de los Estados Unidos ante las amenazas internas y externas de su país, aunados a la creciente influencia de China el mundo y los intereses de Rusia, dibujan un nuevo ajedrez político global donde Venezuela no deja de ser preocupación.

Aunque me digan comeflor       

Nadie dice que vivir en Venezuela sea fácil. Sin embargo, hay elementos que animan, acciones que iluminan, pasos lentos que son pasos que abren en pequeño brechas. | Foto William Urdaneta

Integración familiar: el florecer del cambio venezolano

Esta condición estructural del alma venezolana es el mecanismo de fuerza y creatividad para alcanzar la derrota de los antivalores, a pesar de los incontables recursos y el desdén por la racionalidad. | Foto William Urdaneta

¿Es la nueva geometría del poder el fin del madurismo?

Los gobiernos locales son, al igual que el Gobierno nacional, gobiernos con autonomías reconocidas por la Constitución; situación que los pone al frente de las estrategias de luchas civiles y políticas en todo el país. | Foto William Urdaneta

La triste mirada de los niños de la calle

Muchos de aquellos niños que hicieron brotar las promesas de los revolucionarios en 1999 fueron a parar a las ergástulas socialistas, los asesinaron por estas calles, o por la exclusión y el hambre huyeron de este territorio hostil. | Foto Archivo Correo del Caroní

¿Qué sigue en el caso de Alex Saab?

Nunca habíamos visto una danza de tantos millones de dólares, en procura de la libertad, de quien ni es un mártir por la humanidad, ni luminaria del rock, estrella del deporte, ni un Bill Gates o Jeff Bezos, sino el supuesto testaferro de un corrupto muy desvergonzado.