lunes, 17 de mayo de 2021 | 2:10 PM

¿Aún quedan jueces?

Desde hace unos años unos cuantos gobiernos autoritarios y progresista ante la amenaza en que se había convertido la Corte IDH, resolvieron desconocerla o conquistarla. Correa fue uno de los cabecillas para esto último.

Recordando al del molinero de Sans Souci que enfrentó a Federico II -el Grande- de Prusia con la advertencia de “majestad aún hay jueces en Berlín”, se presenta ahora un planteo que genera la interrogante de si aún hay jueces en Costa Rica. Precisando: si hay jueces en la Corte Interamericana de Derecho Humanos (Corte IDH) con sede en San José de Costa Rica.

Se trata del caso que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) presentó a la Corte IDH por el que fueron condenados por el Gobierno y la justicia de Rafael Correa, el periodista ecuatoriano Emilio Palacio Urrutia y los directivos del diario El Universo de Guayaquil, Carlos Nicolás Pérez Lapentti, César Enrique Pérez Barriga y Carlos Eduardo Pérez Barriga. Tres años de prisión y 40 millones de dólares de multa (indemnización para Correa).

Se trata de uno de los mayores atropellos que se conocen a la libertad de expresión y de una deleznable actuación de un Poder Judicial al servicio del mandamás.

La CIDH plantea “dejar sin efecto la condena penal impuesta; disponer las medidas de compensación económicas y satisfacción; adecuar la normativa penal interna y el régimen de sanciones civiles a los estándares en materia de libertad de expresión y realizar un acto público de desagravio al periodista y a los directivos del diario El Universo”. Qué menos.

¿Cómo fue que pasó? El entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, “herido en su honor” demandó a los ya mencionados por un artículo (de Palacio) en que se le acusó de inventar un golpe de Estado para mejor perseguir a sus opositores y de ordenar a soldados abrir fuego a discreción y sin previo aviso a civiles desamados. El trámite judicial fue ultrarrápido, los acusados no tuvieron chance de defenderse y se les negaron recursos de apelación. La jueza actuante se negó a firmar una sentencia redactada por el abogado patrocinante de Correa y en su lugar firmó un juez provisorio, Juan Paredes, que había ingresado por recomendación del citado abogado.

Paredes, cuyo acto fue conocido como “el paredazo”, en un interinato de 33 horas analizó un expediente de 5 mil fojas, cumplió una audiencia de 8 horas y redactó un dictamen de 158 cartillas. Ya estaba redactado, en realidad y lo único que él hizo fue bajar de 60 a 40 millones de dólares la sanción civil. Un acto de inaudita independencia.

Todo tal cual. ¿Y por qué temer? ¿A quién le puede caber duda de que se trató de una flagrante violación de la libertad de expresión del pensamiento y una alcaldada?

Un detalle. Llama la atención que el caso haya pasado a la corte y no se haya dilucidado a nivel de la comisión en acuerdo con el nuevo gobierno ecuatoriano de Lenin Moreno que tiene bien claro lo que fue Correa.

Pero no es lo más inquietante. Desde hace unos años unos cuantos gobiernos autoritarios y progresista ante la amenaza en que se había convertido la Corte IDH, resolvieron desconocerla o conquistarla. Correa fue uno de los cabecillas para esto último. Hizo o prometió una donación de un millón de dólares a la corte lo que motivó una serie de reconocimientos por parte del entonces presidente y actual miembro de la corte, el colombiano Humberto Sierra Porto.

Pero el plan mayor, aparentemente, era “meter” jueces “amigos”. Y así el gobierno kirchnerista colocó al expresidentes de la Corte argentina, Eugenio Raúl Zaffaroni. A este, kirchnerista reconocido, se le acusó no hace mucho de ir contra las instituciones al pedir “el cambio” del presidente Mauricio Macri.

Correa, por su parte, consiguió el ingreso de Patricio Pazmiño Freire, hombre de su confianza. A Pazmiño en algunos lugares se le conoció como el “copernicano”. El hecho es que siendo ministro del gobierno de Correa recibió una delegación de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que había ido a reclamar precisamente por el caso Palacio por lo que implicaba como ataque a la libertad de prensa y a la falta de independencia del Poder Judicial. La respuesta de Pazmiño fue que ha habido un vuelco “copernicano” en materia de democracia y que las teorías de Montesquieu sobre lo separación y equilibrio de los poderes y del sistema tradicional democrático perdieron vigencia. Así nomás.

Habrá justicia, seguramente, pero el panorama no deja de generar interrogantes e inquietudes.

Más del autor

Todo empezó con…

El gol que hizo “con la mano” a Inglaterra en el Mundial de México de 1986. Para los argentinos fue la “revancha” por la derrota en la guerra de Las Malvinas. Un triste consuelo. Fue el gol más recordado del astro argentino.

¿Se volvió la tortilla?

Biden, en tanto, bastante tendrá con sus propios problemas internos, con los estadounidenses partidos en dos y con un Trump que, si se muda de la Casa Blanca, va a fastidiar mucho desde el llano.  

Masticar piedras

Bolivianos radicados en Argentina votaron por Luis Arce, el triunfante candidato de Evo. Pero si alguien piensa que tras ello se inició el éxodo desde Buenos Aires hacia el altiplano, se equivoca. Una cosa es votar alegremente -e irresponsablemente- y otra cosa masticar piedras.

La señora Jeanine Áñez

Nada fácil su gestión y hoy también es blanco de las críticas izquierdistas. Sin embargo la señora Áñez se comprometió a llamar a elecciones libres y antes de un año cumplió. Hubo elecciones y ganó el candidato de Evo, Luis Arce.

¡Síguenos!

Notas relacionadas

Destrucción y chatarra

Vista la devastación no hay que ser muy avispado para concluir que el poderoso es en esencia un chatarrero, graduado con honores en la universidad de la horrura y la escoria. | Foto cortesía

Un agitador cultural llamado Willy McKey

Se definía como un agitador cultural, y lo justificaba así: “El artista debe ser agenciador y generar proyectos sostenibles en el tiempo”.

Educación ambiental: una necesidad que se multiplica

San Francisco de Asís es el patrono de los ecologistas. Es buena oportunidad para hablar sobre la importancia de la educación ambiental en un país en donde el ambiente se está deteriorando de manera acelerada, con poca reacción de la sociedad.

Sobre la China

Los chinos están haciendo un esfuerzo por convertirse en un poder del discurso. Pero no sé si alguna vez su periodismo podrá producir un debate abierto.

Siempre hubo algo que leer…

Estoy triste. Triste porque termina una fuente de trabajo más. Triste por la tristeza de mis amigos. Triste porque un país que no lee está condenado a no levantar cabeza. | Foto cortesía

El valor de la Madre

Luchemos todos por fortalecer el valor de la madre y con ella la necesidad de convertir a todo el país en una gran familia, digna y justa. Sin necesidad de renunciar a principios o preferencias políticas e ideológicas la visión familiar de la nación es posible.