lunes, 20 de septiembre de 2021 | 10:21 AM

Al maestro Erasmo, con cariño

Quien tuvo la fortuna de disfrutar su talento como director de la Coral Sidor, la que fundó en 1970, sabe que hablo del profesor Erasmo Bejas, quien supo conjugar música, voces y disciplina, tras un trabajo que la consagró, con 50 años de trayectoria.

 unque los orígenes del canto sean inciertos, me arriesgo a afirmar con certeza que la voz fue el primer instrumento musical del hombre, y el maestro Erasmo Bejas supo guiarlo con arte.

Sus otros aportes a la cultura son tan variados como haber sido el autor de la música de los himnos de los municipios Güiria y Tumeremo, en su desempeño musical como tubista de la Banda Dalla Costa del estado Bolívar o como clarinetista de la Banda del Distrito Caroní por 23 años. También fue maestro especialista en educación musical del Grupo Escolar de Villa Brasil desde 1970, fundador del Grupo Atril, e hizo arreglos a las piezas musicales seleccionadas para hacer vibrar los corazones de intérpretes y público en general.

  
Además de su sello como director coral, Erasmo Bejas fue autor de la música de los himnos de los municipios Güiria y Tumeremo

Al frente de la música coral tuvo a su cargo la dirección de diversas agrupaciones desde sus inicios en 1959: el coro del Liceo Pérez Bonalde en Ocumare del Tuy, del grupo infantil, la agrupación Voces Blancas y del grupo Motivos de Sidor. Además dirigió la Coral de la Universidad de Oriente – Núcleo Puerto Ordaz, el coro del Colegio de Médicos de Puerto Ordaz y la Coral del Instituto Universitario Antonio José de Sucre – Puerto Ordaz.

Fue nombrado hijo ilustre de la población de Güiria, estado Sucre en 1989, nació en San Fernando de Apure, donde inició en el que sería su arte en la Escuela de Música Carlos Afanador de Ciudad Bolívar, con los maestros Pascual Fortunato y Francisco Miranda. Posteriormente continuó en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas de Caracas con los maestros Vicente Emilio Sojo y Raimundo Pereira. Estudió armonía, fuga y dirección con el maestro Andrés Sandoval Yánez, e igualmente recibió Formación de Director Coral con el profesor William Blanco y la profesora Arelys Valladares.

Pero también fue un líder a quien le tocó guiar a un grupo bien diverso, por no decir rebelde, de integrantes del coro que llevó, incluso, a la escena internacional, y a todos, como en los tiempos del hombre primitivo, el que quizá inició con voces guturales, acuclillados en torno a una hoguera, a emitir sonidos para atenuar los ruidos atemorizantes de la noche, les dio su consejo oportuno, apoyo, los respaldó en momentos difíciles y alegrías en los más duros. “Papá” o “mamá”, según el caso, son voces que los identifican; y con nosotros viajó, hizo hallacas, robó emociones, se destacó en deportes, limpió y acomodó espacios, afinó el piano, y le hicimos reconocimientos.

Hoy miro una breve parte de este intenso camino recorrido por Erasmo y siento que fuimos tímidos al entregarle distinciones y nuestro agradecimiento por su legado. La voz sigue siendo el instrumento vital por excelencia para el hombre. El canto en su esencia más profunda, es un puente sin fronteras que interconecta grupos sociales distintos e incluso antagónicos, y en ese espacio siempre brillarán al aire las manos del maestro Bejas, de Papá Erasmo.

Profesora de la UCAB Guayana, exdirectora de la Sala de Arte Sidor


El liderazgo de Bejas llevó a la escena internacional a distintas agrupaciones

¡Mantente informado uniéndote al canal de WhatsApp o Telegram del Correo del Caroní!

Hazlo a través de los siguientes links https://chat.whatsapp.com/Gk9ekJ3cLHT6eHXvCIjFBZ | https://t.me/NoticiasCorreldelCaroni

Más del autor

Al maestro Erasmo, con cariño

Quien tuvo la fortuna de disfrutar su talento como director de la Coral Sidor, la que fundó en 1970, sabe que hablo del profesor Erasmo Bejas, quien supo conjugar música, voces y disciplina, tras un trabajo que la consagró, con 50 años de trayectoria.

¡Síguenos!

Notas relacionadas

Indígenas de Bolívar y el Delta viven y trabajan como chatarreros en vertedero a orillas del Orinoco (III)

Más de 15 horas diarias dedican 238 indígenas a la recolección de residuos en el vertedero a cielo abierto de Ciudad Guayana. Entre desechos industriales, químicos y hospitalarios trabajan sin un mínimo de indumentaria de seguridad en tiempos normales y en momentos de pandemia por la COVID-19. | Fotos William Urdaneta

Gabriela Mazzerioli: “Es la desidia la que nos obliga a tomar por nuestras propias manos el rescate”

La propietaria de El Churrasco y presidenta de la Asociación de Comerciantes de Puerto Ordaz cuenta cómo han logrado sortear los obstáculos que la economía nacional y la falta de gobernabilidad le ha interpuesto al gremio comercial y a la pizzería más antigua de la ciudad | Fotos William Urdaneta

Perdí la memoria de la vida

Lo que he aprendido del covid-19 es que no había protocolo, por lo menos para ese momento. No es como un infarto que saben qué y cómo hacerlo. Ante la insuficiencia respiratoria: ventilador. La intubación causa estragos. Yo estoy viviendo las consecuencias de las acciones médicas que realizaron para salvarme.

Coronavirus en Venezuela: el análisis de los datos de la flexibilización

La OMS estableció los criterios de salud pública que los países deben considerar para relajar las medidas de restricción de movimientos, flujos de pasajeros internacionales y las cuarentenas de la forma más segura posible. Prodavinci utilizó los datos oficiales para evaluar si Venezuela cumplía con los criterios recomendados por la OMS para la flexibilización que arrancó el 1 de junio.

Oscar Quijada: “¿Cómo nos vamos a ir de Guayana cuando la región nos ha dado todo?”

Desde 1984, Oscar Quijada está al frente de Librerías Latina, junto a su socia. Es una de las figuras de la región que ha logrado sortear las adversidades y mantener proyectos que son emblemas en Guayana y ejemplo de constancia, superación y fortaleza, bases para apostar por la recuperación y desarrollo de la región.

Evelio Lucero: “Siempre hubo un tema pendiente en esta ciudad, que la gente tomara las riendas de su destino”

Evelio Lucero acaricia los 79 años de vida con un marcado ineludible: la fotografía, el oficio que conoció en su periplo de bombero y que al llegar a Puerto Ordaz en 1964 le permitió instalarse en la ciudad, a cambio de una crónica gráfica sin la cual sería imposible repasar los “besos y las bofetadas” de una Ciudad Guayana que llora por el desastre actual y empuja desde sus entrañas un mejor porvenir.