martes, 28 de septiembre de 2021

Para Pablo Artal, el camino a la transformación colectiva empieza por el ejemplo individual

El artista chileno, con más de seis décadas en Venezuela, vive en una especie de retiro en lo alto de una montaña al sur del país. Pero la minería en territorio indígena o la migración desenfrenada no son ajenas a su realidad. Cree que la concepción política está errada y considera que el colapso y deterioro del país es profundo, pero el cambio se gestará poco a poco partiendo del ejemplo que cada ciudadano haga. | Fotos Cortesía buscandoamigente.com

El artista chileno, con más de seis décadas en Venezuela, vive en una especie de retiro en lo alto de una montaña al sur del país. Pero la minería en territorio indígena o la migración desenfrenada no son ajenas a su realidad. Cree que la concepción política está errada y considera que el colapso y deterioro del país es profundo, pero el cambio se gestará poco a poco partiendo del ejemplo que cada ciudadano haga. | Fotos Cortesía buscandoamigente.com

A lo alto de una montaña, con un clima divino y con la compañía sonora de los pájaros. Eso responde Pablo Artal cuando se le pregunta por su ubicación actual. Esas coordenadas idílicas se encuentran ciertamente en la cima de una piedra en los alrededores de Santa Elena de Uairén, al sur de Venezuela.

Allí, el chileno de 82 años llegó precisamente en el año 82 para echar raíces. Allí construyó no solo su proyecto familiar llamado Ruta Salvaje sino decenas de emprendimientos turísticos, entre otras obras, que perduran. Aunque estudió en la Escuela Nacional de Artes Gráficas de Chile, fue ilustrador y diseñador en medios de Chile, profesor y fundador de talleres de arte en la región latinoamericana y Venezuela, no le gusta que lo encasillen en el oficio de artista. Sus manos y su capacidad de invención trascienden.

Ese amplio abanico de inventiva le ha permitido “jugar con el arte” desde que tenía siete años. Recibir una caja de colores era como si le regalaran un arcoíris, recuerda. “Descubrí que con eso podía soñar en colores, me gustaba más dibujar que otra cosa”. Esa es su pasión y oficio y lo que lo ha llevado a trascender de lo meramente material a lo intangible, a una vida sencilla que, sostiene, lo mantiene en el país y con las puertas de la posada familiar Ruta Salvaje abiertas.

Don Pablo, como le conocen en Santa Elena de Uairén, cree que el proceso de transformación del país se gestará poco a poco, pero considera que el aporte individual y las pequeñas acciones son vitales para un cambio de mentalidad colectivo que permita superar el colapso político y económico y el deterioro humano que vive Venezuela.

A Don Pablo, como lo conocen en Santa Elena, no le gusta que lo encasillen en el oficio de artista, aunque tiene décadas dedicado a los colores y las formas. Su ingenio, sin embargo, lo ha llevado a construir y crear, más allá del arte

¿Qué le atrajo de Venezuela que lo hizo establecerse acá?

Emprendí mi viaje cuando tenía entre 18 y 19 años, quería conocer todo el mundo y me embarqué con unos amigos en un carro desde Chile y recorrí toda América, eso fue en el año 1958. En todos los países que me gustaron viví un tiempito y el último fue Venezuela; aquí me quedé y me encantó.

¿Qué recuerda de ese periodo en el que le encantó Venezuela?

Era un país muy pujante, había mucha gente ávida de aprender y de hacer cosas, eso fue en los años 60. Estuve un tiempo en Colombia, allí me casé y tuve un par de hijos, pero luego regresé a Venezuela y me contrató el gobierno para instalar el primer taller de arte gráfico en Caracas, dedicado a la reproducción de arte. En esa época estaba saliendo Raúl Leoni y entrando Caldera.

Tuve vínculos con una gran cantidad de artistas venezolanos de primera línea que fueron súper cotizados en todo el mundo. Y muchos de los alumnos que tuve, luego fueron ayudantes o integraban el equipo de algún maestro, como por ejemplo Cruz Diez, y se iban a Europa. Ha sido una vida muy fructífera en ese sentido.

¿Qué marcas dejó en usted la dictadura chilena aún a la distancia? y ¿qué recuerdos conectan con la Venezuela de hoy?

Salí antes de que comenzara, salí en el año 58 y todo ese problema de Allende y Pinochet sucedió en los años 70 y estaba en Venezuela, pero regresé en esos años a visitar a mi familia y me di cuenta de que era insoportable, cosas similares a lo que está sucediendo aquí en Venezuela. Afortunadamente, en estos momentos no me toca mucho el problema porque estoy en la frontera con Brasil, y nos aprovisionamos y nos beneficiamos mucho de Brasil. Yo salí hacia la Gran Sabana en el año 82 y estuvimos muy al margen de todos los sucesos que fueron haciendo el cambio hasta llegar a lo que es ahorita Venezuela.

Intercalaba lo artesanal y constructivo con el arte. Mejor dicho, en los ratos libres hacía arte y los ratos libres a veces eran mucho tiempo”

¿Y cómo llegaron? ¿Por qué Santa Elena de Uairén?

Como era profesor, me daban 2 o 3 meses de vacaciones y aprovechaba con la familia de conocer al máximo todo lo que fuera posible. En una de esas vacaciones descubrimos la Gran Sabana y a mis hijos, que son muy deportistas, les encantó este lugar y lo hicimos nuestro. Fue una bendición muy grande, porque los muchachos se criaron muy sanos y disfrutamos de la Gran Sabana hasta el día de hoy.

¿Cómo surge Ruta Salvaje y el taller que tiene en su propia residencia?

En un principio pensábamos seguir viviendo aparte del mundanal ruido y estábamos a 52 km de Santa Elena de Uairén, en Paraitepuy, por El Paují. Como los niños eran muy pequeñitos, llegamos aquí cuando el menor tenía 2 o 3 años, construimos una escuela a través de una ayuda que nos dio un fondo monetario y acogimos en esa escuela a casi todos los niños que nunca pensaban siquiera ver una escuela, eran la mayoría indígenas o hijos de mineros.

Mis hijos con los otros compañeros, cuando terminaron la primaria, tenían que entrar al liceo y ese fue el cambio que tuvimos hacia Santa Elena de Uairén. Vivíamos siempre en lugares donde el vecino más cercano estaba a un km, entonces nos cambió la vida llegando aquí y vimos que a través del turismo podríamos sobrevivir bien. La verdad es que nos ha ido muy bien hasta hace poco, porque ahora el turismo en la Gran Sabana es prácticamente nulo.

Artal dice que no está pintando actualmente, sino afinando un taller de mecánica que les permita ser autosuficientes en la posada Ruta Salvaje

¿Cuál es su principal influencia en el arte y la construcción?

Construí varios campamentos, incluyendo Parupa y Yakoo. Intercalaba lo artesanal y constructivo con el arte. Mejor dicho, en los ratos libres hacía arte y los ratos libres a veces eran mucho tiempo. Tuve la fortuna de conocer artistas muy potentes, trabajé un tiempo con Oswaldo Guayasamín (artista ecuatoriano), él era más dedicado a la parte política, era muy izquierdista. En esa época, era mi principal inspiración, a pesar de que estaba muy de moda el arte abstracto. Lo mío era eso, me sentía muy cómodo y mi filosofía de vida, además, está basada en el ser humano.

Siento que la Gran Sabana es la tierra prometida y simplemente el aspecto político ha trastornado todo esto y se unió la pandemia y ha sido peor. Pero siento que la vocación de este lugar seguirá estando viva cuando se organice el país como un país normal”

En el ser humano, ¿en qué sentido?

Salí de Chile buscando alguna respuesta del porqué los seres humanos éramos como éramos y por qué estábamos aquí. Desde muy muchacho, me surgió esa inquietud y salí a conocer lo que creía que podía aportarme algo distinto a lo que veía en Chile y así fue. Me parecía que la familia humana tenía mucho en común unos con otros a pesar de sus diferencias, me interesaba la conducta humana, ¿por qué las guerras? y al final en mi búsqueda me conseguí con gente que hacía lo mismo.

El ser humano se distingue del resto de los seres vivientes por la búsqueda del pensamiento y de lo intangible. Eso fue lo que me pasó a mí y por eso fue que me aislé totalmente del conglomerado humano para probar con mi familia lo que yo había aprendido; esa fue mi venida a la Gran Sabana. Con lo que pusimos en práctica a través de la iglesia mormona, los resultados fueron increíbles.

De eso he sacado una conclusión y es que la vida no empieza ni termina aquí sino que esto es un paso a una vida más completa. Es muy difícil ser ejemplo en la familia para que los demás le sigan, afortunadamente la mayoría de mis hijos se dieron cuenta de eso y estoy muy satisfecho. Esa es mi obra, realmente no es la pintura, mi obra es la familia.

Usted ha sido constructor y promotor del turismo y el arte en Santa Elena de Uairén, ¿cuán fértil era el país en esa época? Si lo analizamos hoy, ¿en qué escala de importancia está el turismo?

Es inexplicable lo que ha pasado por la cuestión política y económica. Cuando recién llegamos acá, no había turismo, pero la gente empezó a descubrir que esto era algo increíble, era tan valioso como el oro. Empezó una fiebre por la Gran Sabana, eran increíbles las caravanas de turistas porque este es un lugar muy especial. Siento que la Gran Sabana es la tierra prometida y simplemente el aspecto político ha trastornado todo esto y se unió la pandemia y ha sido peor. Pero siento que la vocación de este lugar seguirá estando viva cuando se organice el país como un país normal”.

Hasta lo humano se ha deteriorado, hay tanta gente buscando forma de vivir y tratando de pasar a Brasil, que es un país que promete mucho, pero gran cantidad de la gente se queda aquí y el deterioro humano es terrible. Lo que está sucediendo no tiene nombre.

Han pasado años con una intensa crisis política y económica en el país, ¿qué lo mantiene aún en Venezuela?

Tenemos como una isla, estoy arriba en un cerro, a tres kilómetros del centro. Puedo pasar días muy tranquilos. Venezuela no ha cambiado, lo que ha cambiado es la familia humana que con los problemas se ha ido transformando hacia algo que no es positivo. Estoy más rodeado de pajaritos que de gente y eso es lo que me mantiene acá, porque esto es muy bello, tenemos agua, bosque y un clima maravilloso. Hay muy poca gente que puede vivir lo que vivimos aquí. Es un retiro.

Como no conocemos más allá de nuestras narices, nos volvemos muy egoístas cuando hay mala situación. Debería ser lo contrario, necesitamos sembrar para que los demás aprendan y ser ejemplo. No le puedo decir a mi vecino que sea como pienso y quiero, debo empezar siendo ejemplo. Acá tenemos una pequeña huerta, tratamos de ser autosuficientes en todo sentido. Necesitamos una silla, vamos a hacerla. Cortamos un árbol, sembramos 10. Todo a través de pequeñas cosas”

Pero aún así, sigue en Venezuela. ¿Cómo impacta a su cotidianidad lo que ocurre tan cerca de su entorno? La minería desenfrenada, la migración sin freno, la desatención de las comunidades indígenas.

El indígena antes de la fiebre de la mina vivía muy bien a pesar de que estaban montados en zonas súper ricas en oro. Ahora por la ambición de los criollos, se interesaron en la mina. Se han complicado la vida de tal manera que aunque tengan todo el dinero del mundo, no tienen la salud que tenían antes. Por andar detrás del dinero se pierde la vida. Tengo amigos que se han ido de este plano porque lo más importante era ganar dinero; pero por hacerle entender a la gente que eso no es lo más importante pueden llamarte hasta loco.

Si hablamos de democracia en un país como Venezuela, ¿cuál sería la obra artística que pudiera describir el estado actual?

Estaba pensando hacia dónde orientaría lo que aún soy capaz de hacer. Lo único que me queda es enseñar a la gente que está más cercana a mí y no tratar de cambiar el mundo, sino empezar por mí y los más cercanos que es lo que he estado haciendo. Me falta mucho por pulirme para prepararme para la etapa que viene.

Una semilla no abarca todo, sino que va creciendo poco a poco y así va a ser en Venezuela. Van a haber en muchos lugares del país nuevos líderes que deben hacer de Venezuela un país especial, pero eso no es porque lo desee Pablo Artal, sino que se va a ir gestando poco a poco. La vuelta es larga porque estamos llegando a la época final, como en Chile, pero aún así están tratando en Chile de rebrotar otra vez.

Descubrir la misión del ser humano fue uno de los motivos que llevó a Pablo Artal a recorrer América y otros países del mundo. “Me interesaba la conducta humana, ¿por qué las guerras?”, dijo

Seguimos estando equivocados. Como no conocemos más allá de nuestras narices, nos volvemos muy egoístas cuando hay mala situación. Debería ser lo contrario, necesitamos sembrar para que los demás aprendan y ser ejemplo. No le puedo decir a mi vecino que sea como pienso y quiero, debo empezar siendo ejemplo. Acá tenemos una pequeña huerta, tratamos de ser autosuficientes en todo sentido. Necesitamos una silla, vamos a hacerla. Cortamos un árbol, sembramos 10. Todo a través de pequeñas cosas.

Cuando un artista es renombrado, jamás va a pensar en crear o arreglar una herramienta, porque su obra vale tanto que no puede desperdiciar el tiempo en otra cosa. Descubrí que mientras más sencilla sea la vida más grande es. Eso me sigue manteniendo aquí, porque si estuviera desesperado por lo artístico estaría en Chile o Brasil”

Si miramos a su taller hoy, ¿qué encontramos? ¿en qué trabaja??

Ahorita estoy mejorando un taller pero no de arte, sino de mecánica, porque necesitamos ser autosuficientes y seguimos aprendiendo. Cuando exista en mucha gente una mentalidad similar se facilitarán muchas cosas. A veces me pongo a pintar para amigos, pero no me estoy obligando a hacer arte por hacer arte. Hay tantas cosas en la mente creativa como pasaba con Leonardo que hasta creó armas. Si me interesa tallar una madera, lo hago. Cuando un artista es renombrado, jamás va a pensar en crear o arreglar una herramienta, porque su obra vale tanto que no puede desperdiciar el tiempo en otra cosa. Descubrí que mientras más sencilla sea la vida más grande es. Eso me sigue manteniendo aquí, porque si estuviera desesperado por lo artístico estaría en Chile o Brasil.

En los últimos meses, al menos tres escritores han sido detenidos por artículos que de alguna manera señalan a funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro. El arte es libertad de expresión, ¿cómo ve estas acciones en contra de la expresión?

La política en todo sentido, sea de izquierda o derecha, está errada, porque la mayoría de la política se basa en la parte material, ¿cuánto consigo? ¿qué cargo me va a dar más dinero? Por eso no me meto con el arte en la política. Yo solo ensalzo a los seres humanos que han hecho algo en pro de otros sin ser políticos. La mayoría de los retratos que hago tienen ese perfil, como Leonardo, Jesús Soto, que era un hombre al que le gustaba la música y la carpintería; Cruz Diez es otro ejemplo muy especial.

Las obras de Artal decoran su taller en Santa Elena de Uairén

¿Cuán importantes son el arte y el turismo en la propia construcción personal y en la reconstrucción del país?

Lo que nos diferencia del resto de los seres vivientes es que somos capaces de apreciar y acomodar cosas para beneficiar a otros, eso es lo grande del ser humano, pero estamos errados porque la mayoría de las veces usamos el tiempo en la parte económica y lo que realmente vale es lo intangible. El resto -de acuerdo a la mediocridad del ser humano- se aferra a cosas. Cuando apartan la vista de eso, recién empiezan las ganancias. Hay algo más allá de lo que uno puede ver. Lo que necesitamos es sabiduría.

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