Más de cuatro meses de cuarentena y las empresas de la ciudad siguen sin trabajar con normalidad. Comerciantes temen perder sus negocios al ser más los gastos en nómina e impuestos que los ingresos por venta.

@g8che

Los comerciantes del estado Bolívar llevaban dos semanas trabajando bajo el esquema 7x7 anunciado por Nicolás Maduro. Luego de más de cuatro meses de pandemia las políticas del Gobierno siguen complicando mantener puestos de trabajo y alejar a las empresas de la quiebra.


Pedro Cordoriali señaló que en 2018 podía finalizar hasta 50 contratos mensualmente, con la cuarentena apenas uno cada mes | Fotos William Urdaneta
     

“Ha sido terrible, los contratos cayeron”, manifestó Pedro Cordoriali, dueño de una empresa de revestimientos en granitos y mármol. Desde que inició el confinamiento, la caída de las ventas empeoró de forma preocupante.

Pedro es uno de los comerciantes que, aunque no está abierto, fue el día martes a su local para limpiar. La caída en la demanda de sus productos lo llevó a tener que perder a 12 empleados de la empresa, actualmente solo labora con un personal más reducido y familiar.

“Nos cayó muy mal que no pudiéramos abrir al público esta semana porque trabajar una semana sí, una semana no; es mejor que nada”, declaró. De acuerdo con el empresario, en 2019 llegaron a tener entre 20 y 30 contratos mensuales. En el primer trimestre de 2020 lograron entre 15 y 10 contratos,  pero luego del inicio de la cuarentena solo consiguieron un cliente por mes.

Durante los meses de confinamiento, contó, no han podido pagar ni un mes de alquiler. Señaló que el costo del alquiler es 300 dólares y hasta ahora no han podido pagar ni un mes desde marzo. “Antes estábamos concentrados en ahorrar para invertir, viajar, ahora solamente obtener el dinero para comprar la comida”, indicó.

Golpeados por la escasez de gasolina

Los comerciantes de aceite automotriz y repuestos de vehículos también se han visto perjudicados porque además de la pandemia, la crisis de gasolina también mermó sus ventas. “La gente no está pendiente de ir a comprar una batería o un cambio de aceite sino tiene cómo rodar el carro”, manifestó Carlos De Sousa, encargado de una venta de aceite.

Subrayó que las condiciones lo han obligado a tener que trasladarse en bicicleta por la falta de combustible. Aunque bajaron el precio de algunos productos para mejorar sus ventas, les tocó aumentar otros cuando los proveedores subieron sus costos por el precio del combustible.

Indicó que la venta solo permite pagar el alquiler y cancelar el pago de una trabajadora, esto además vendiendo sus productos por teléfono, con servicio a domicilio. “Creo que deberían tomar medidas, pero no parar el comercio (...) hay mucha gente que vive del día, y este tema de la cuarentena radical afecta mucho a las personas más necesitadas”, alertó.

Pérdida de trabajos

   
Luis Arturo Núñez, presidente de la Cámara de Comercio de Caroní (Camcaroni), considera que las medidas sanitarias deben ir acompañadas con medidas económicas

“Bajo la modalidad que se ha aplicado la cuarentena, la empresa privada está expuesta a perder puestos de trabajo”, indicó Luis Arturo Núñez, presidente de la Cámara de Comercio de Caroní (Camcaroni). Señaló que entienden la gravedad de la COVID-19 pero el cierre de los comercios no beneficia en nada a los trabajadores que dependen de un salario para sobrevivir.

“¿Qué pasa si se pierden los puestos de trabajo? son familias que quedan sin ingreso”, subrayó. Desde Camcaroní estima que al menos el 30% de sus afiliados han cerrado durante este período.

Indicó que en los días que pudieron abrir en los comercios se aplicaron protocolos preventivos, a diferencia de lo que se ve en transportes públicos y mercados sin la correcta vigilancia de organismos del Estado.

Resaltó que dado el cierre de los comercios hay un grave problema de poder adquisitivo y los empresarios están teniendo una disminución de hasta un 75% de los ingresos, porcentajes graves que, considera, seguirán llevando a compañías a la quiebra

Urgen medidas

En una entrevista a Correo del Caroní a mediados de julio, el economista y director de Capital Market Finance, Jesús Casique, calculaba que la caída del PIB para este año podría estar en un 30%. De continuar la pandemia, el economista proyectaba que en el sector manufactura podría estar cerrando entre 800 y 1.100 empresas para este año.

“Prácticamente retrocedimos al año 53”, señaló. De acuerdo con el economista en 1954 este sector representaba 2.564 empresas, mientras que en 2019 se cerró con 2.849 empresas.

El presidente de Consecomercio, Felipe Capozzolo, señalo que el 90% de los establecimientos comerciales se encuentran cerrados y de las 2 mil empresas del país ya el 30% estaba en condiciones precarias antes la de pandemia.

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