La empresa que alguna vez fue orgullo productivo para la región y exportó aluminio a países como Estados Unidos y Japón, hoy a duras penas produce y sin garantías de crecimiento.

@g8che

La Industria Venezolana de Aluminio, C.A. (Venalum) cumple 42 años, los últimos dos, los peores de toda su historia productiva. Con la mayoría de sus trabajadores fuera de la planta, la estatal funciona a menos de un 3% de su capacidad. El apagón nacional del 7 de marzo de 2019 fue la estocada final para la empresa que hoy sigue con la producción más baja desde su inauguración.

Venalum ha ido en picada desde hace 11 años atrás cuando el expresidente Hugo Chávez en 2009 obligara a desincorporar 360 celdas de reducción de aluminio por la crisis eléctrica que afectaba en ese momento el país. Después de eso, todo continuó marcha atrás, incluso en el sector eléctrico.

De acuerdo con dirigentes sindicales la operatividad de Venalum es de un 2.5%, pues solo operan 23 de las 905 celdas instaladas de reducción. Complejo I y II con 720 celdas de tecnología Reynolds están totalmente paralizadas desde hace más de un año.

Ángel Brito, dirigente del Sindicato Único de Trabajadores Profesionales Universitarios de Venalum, alertó en octubre de 2019 que recuperar cada celda tenía un costo de 450 mil dólares, unos 400 millones de dólares en total.

De acuerdo con el dirigente sindical, la gerencia de la compañía quiere reactivar para finales de diciembre un total de 60 celdas, pero advierte se deben considerar cuáles son las garantías de funcionamiento en vista de la disponibilidad del servicio eléctrico y la inestabilidad de Planta de Carbón, indispensable en el proceso productivo.

“Planta de Carbón es la más deteriorada de las áreas que tiene Venalum”, recalcó Brito. Calculó que dicha planta está trabajando a un 4% de su capacidad y que, a pesar de ser suficiente para la producción actual, quedaría diezmada con la reactivación de más celdas y dependería de la producción de Carbonorca.

Señaló además que habría que importar todos los aditivos y materia prima debido que ya no cuentan con la alúmina que refinaba Bauxilum, pues también está paralizada.

Causas de la destrucción

“¿Qué pueden celebrar?”, preguntó Fernando Serrano, secretario de Trabajo y Reclamo del Sindicato de Trabajadores del Aluminio (Sutralum) al ver cómo desde la gerencia de la empresa exponen como logros las pocas celdas activas que hoy mantiene la estatal. Calcula que de las 34 mil toneladas de aluminio por mes que se podían producir, para la fecha no se superan las mil.

“No la gerenciaban, sino que la politizaron”, señaló Serrano. Para el dirigente la destrucción de Venalum fue por la priorización de actividades políticas que dejaron de lado la producción y reinversión dentro de la compañía.

Denunció que a la empresa la convirtieron en la “caja chica” para financiar la comida, ropa y el transporte utilizado en marchas y eventos partidistas.

Brito indicó que en Venalum no hay mantenimiento preventivo y completo desde aproximadamente 10 años. El dirigente consideró que la destrucción de Venalum es culpa de las políticas de gobierno, que destruyeron la economía e hicieron que el ciudadano dependa cada vez más del Estado. “A ellos no les interesa que el país se enrumbe, que el país produzca”, dijo.

Trabajadores sin condiciones

De acuerdo con Serrano, laborando dentro de la planta no hay más de 800 trabajadores de los 4.500 que están en nómina. Con solo ocho transportes de 85 con los que contaba la empresa y sin comederos ni beneficios laborales. Señaló que no hay forma de garantizar los derechos laborales. “No podemos hacer ningún tipo de reclamo porque somos perseguidos”.

   
Venalum dejó de garantizar los beneficios y derechos laborales de los trabajadores que mandó a casa luego del apagón nacional del 7 de marzo de 2019 | Foto Jhoalys Siverio

Brito subrayó que solos los trabajadores que asisten a planta tienen acceso a bonos entre 1 millón y 3 millones quincenales. Pensionados ganan aproximadamente 1 millón de bolívares mensuales, mientras trabajadores que están fuera de la empresa cobran cerca de unos 3 millones quincenales, unos 30 dólares mensuales.

Denunció que todo esto es desde que el contrato colectivo de 2013 fue echado a un lado y con ello las fórmulas de cálculo y tabuladores. Indicó que servicios funerarios dependen ahora de la Corporación Venezolana de Guayana y que el servicio HCM dejó de existir para atender las emergencias de salud.

Aparte de ello, Brito denunció que no hay la dotación correspondiente desde 2016: “No hay implementos de seguridad de ningún tipo”. Recalcó que los beneficios para los hijos de los trabajadores como juguetes, pago completo de colegios privados y planes vacacionales también dejaron de cumplirse.

Sin garantías

“No alcanza para nada (salario), esto es horrible”, denunció un trabajador con 20 años de servicio y que prefirió no identificarse por temor a represalias. Luego del apagón nacional fue mandado a su casa y más nunca pudo trabajar dentro de la estatal. Actualmente resuelve sus ingresos vendiendo lo que tenía para construir en su casa: bloques y láminas de zinc.

Señaló que esto solo le ha servido “para mal comer”, ya que no tiene acceso a otros bienes como ropa y calzado. Perdió 20 kilos de peso dado que al estar fuera de la contingencia, el bajo salario de 30 dólares mensuales no le permite optar por una una dieta con las tres comidas.

Sus padres con afecciones cardiacas murieron el año pasado al no ser atendidos en las clínicas, debido a las deudas de Venalum con las pólizas de seguro y servicios médicos privados.

“Ni en las contratas había visto esta situación tan grave”, relató. No pudo garantizar que su hija fuera a la universidad porque no podía pagarle, ni siquiera el pasaje en transporte público.

Nadie en la empresa responde por su reincorporación, luego de que hace un año fuese mandado a cumplir servicio en su casa. “Nunca han dicho nada”, recalcó. No entiende la razón de las medidas bajo las que se mantienen, por lo que exige que se recuperen los contratos colectivos y con ello los beneficios con los que antes contaba.

Crisis en Guayana

Las empresas de Guayana durante 2019 trabajaron a una capacidad menor del 10%. Venalum para ese año alcanzó tan solo el 1% luego del apagón nacional. A pesar que el presidente de Venalum, Pedro Tellechea, prometió para julio de 2019 tener 300 celdas activas, y para 2020 la compañía estaría 100% productiva, eso aún no se cumple.

Actualmente la realidad sigue siendo poco alentadora. La Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica y Mecánica (Aviem), en el resumen operativo del Sistema Eléctrico Nacional realizado hasta el 31 de octubre de 2019, calculó que las centrales hidroeléctricas producían 6.418 megavatios (MW) de los 16.228 MW de capacidad instalada, mientras las termoeléctricas producen 2.177 MW de las 17.812 MW de capacidad instalada.

El monitoreo señaló en el país hay una demanda promedio de 9.604 MW, para los 8.610 MW disponibles, siendo superada la producción por un 11.5% lo que deja aún más en evidencia el poco respaldo para la reactivación de las 882 celdas restantes.

Aunque el equipo de Correo del Caroní intentó contactar al presidente de Venalum, Pedro Tellechea, desde la jefatura de prensa de la estatal informaron no ser posible debido a que “el Ministerio de Industrias Básicas y Producción Nacional es el ente oficial para referir información de la empresa”.

JSN Megazine 2 is designed by JoomlaShine.com | powered by JSN Sun Framework