Transportistas de carros por puesto, que viajan hacia el sur del estado Bolívar, pasan una semana recabando combustible para cubrir viaje de ida y retorno, ya que en esas zonas es de mayor dificultad surtir gasolina.

Si acaso un día a la semana es lo que pueden trabajar los transportistas de carros por puesto que cubren las rutas de la troncal 10, al sur del estado Bolívar, en vista del desabastecimiento de gasolina en la ciudad y las restricciones que mantienen en las alcabalas para el transporte de bidones de combustible.

Pese a que se trata de una restricción que estableció el gobernador Justo Noguera Pietri, a partir de la contingencia con el combustible, los transportistas alegan que es necesario llevarla para poder garantizar el viaje de retorno, ya que hacia las zonas sur de Bolívar es más difícil surtir gasolina en las estaciones de servicio. La venta ilegal, dependiendo del lugar, también es mucho más cara.

Eladio Medina, representante del sector interurbano, denunció que son atropellados por parte de funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), Guardia Nacional y policías del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en Tumeremo.

“Somos tratados como delincuentes y somos trabajadores del volante (...) sabemos que no hay combustible, pero el combustible que podemos conseguir de alguna manera es para nosotros trabajar, no andamos robando a nadie, prestamos un servicio para el pueblo y somos pueblo”, protestó Medina.

Explicó que debido a que en el sur de Bolívar es mayor el desabastecimiento de combustible, se organizan de la siguiente manera: “Pasamos tres días, ya que es por número de placa, en una cola en la bomba para surtir. Sacamos la gasolina, la guardamos, volvemos a surtir dentro de tres días más para poder retornar del sur. Algunos funcionarios se basan en su vestimenta para atropellar al transportista, estamos de acuerdo con que una persona que lleve exceso de gasolina sea sancionada”.

Manuel Salazar, representante de la terminal de pasajeros de El Dorado, indicó que el mayor inconveniente se presenta en la alcabala La Romana, en la vía a Upata, y con el Cicpc de Tumeremo. Aseguró que esta última institución no hace ningún acta del decomiso, por lo que ese combustible podría ser usado para otros fines.

A mediados de septiembre del año pasado, habían logrado un acuerdo verbal -que se cumplió solo por un mes- con el comandante encargado del punto de control en La Romana, para permitir que transportistas de carros por puesto, que cuenten con su identificación, pudieran llevar hasta 40 litros de gasolina extra, para quienes cubrían la ruta hasta El Dorado (municipio Sifontes), y un máximo de 70 litros para los que llegan hasta Santa Elena de Uairén, en el municipio Gran Sabana, fronterizo con Brasil.

Para llegar a El Dorado se recorren 347 kilómetros desde Puerto Ordaz, y hasta Santa Elena de Uairén, 658 kilómetros de recorrido.

“Trabajamos cada tres días y depende de la fluidez de la cola. A mi vehículo le toca miércoles y sábado, si me dirijo de Puerto Ordaz hasta Santa Elena, debo pasar una semana surtiendo y sacando gasolina al vehículo para poder hacer el viaje, y rogando que la Guardia me la deje pasar”, comentó Salazar.

Son más de 1.500 transportistas de líneas de carros por puesto que cubren rutas en la troncal 10 de Bolívar, quienes se han visto afectados laboralmente por el desabastecimiento de combustible en la entidad.

Para llegar a un acuerdo formal este debe incluir a Pdvsa, de acuerdo con lo que meses atrás alegaron los funcionarios militares.

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