Los guayaneses tratan de sobrellevar la espera por combustible, haciendo la cola en grupos, llevando sillas para descansar y tratando de aprovechar los pocos espacios de sombra en Ciudad Guayana.

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El estacionamiento de la Torre Alférez, en Alta Vista, pasó de ser el espacio donde guayaneses vendían ropa, juguetes y equipos usados, a ser el lugar donde los ciudadanos hacen colas con más de dos días de anticipación para lograr abastecerse de combustible. Allí más de 300 carros se concentran a diario, para este lunes eran al menos 100 vehículos de placas 7 y 8 en seis hileras.

“Esto lo que hace es enfermar a uno”, expresó Luis González, en la cola de gasolina de la estación de servicio Caura, de Alta Vista. Recostado de una camioneta azul hablaba con otros dos conductores que esperaban certificar su número, para surtir este miércoles, pero no fue así.

Quienes administraban el listado les dijeron que llegaran temprano el día lunes para depurar la lista y empezar a hacer la cola este miércoles, González estaba desde la 1:00 de la madrugada. Sin embargo, el sábado otros conductores hicieron una segunda lista y la Policía Nacional suspendió el uso de estas para poder organizarse. Quien llegue primero el miércoles será quien podrá llenar su tanque con gasolina.

González, de 73 años, jubilado de Edelca (actual Corpoelec) y paciente con diabetes, manifestó: “Con esta situación me quieren matar más rápido”. Desde que se anotó por primera vez, el jueves regresó dos veces para cuidar el cupo, lo que igualmente no evitó la pérdida del puesto y un gasto adicional de combustible.

    Madrugar y dormir en colas no garantiza que guayaneses puedan abastecerse | Fotos William Urdaneta

Surtir gasolina en dólares implica no solo un gasto de dinero, sino también pasar más de un día en cola

Luego de la decisión, los conductores que permanecían sentados en las aceras del estacionamiento empezaron a marcharse para volver el miércoles en la madrugada. Algunos se quejaban de la pérdida de puestos y otros de no poder hacer una lista desde una semana de anticipación al tener que trabajar.

Pese a que funcionarios anunciaron que no tomarían en cuenta las listas, había conductores de placas 3 y 4 organizándose para hacer una lista a partir del jueves, y tratar de abastecerse el martes 2 de noviembre, dentro de 11 días.

Francisco Pérez, conductor con placa 2, quien llegó al estacionamiento esperando ser anotado en lista para el domingo, expresó que el listado que llevaban los ciudadanos era una garantía de que se abastecieran 400 o 500 carros. “Va a ser más conflictivo, la gente se va a meter a lo macho”, comentó sobre la nueva medida.

La estación de servicio Caura es una de las estaciones con mayor demanda al ser subsidiada, esto termina generando mayor estrés y peligro para quienes tienen condiciones delicadas de salud.

“Una falta de humanidad”, así describió Victoria Boada el trato de funcionarios de la Policía Nacional el 22 de octubre cuando intentó llenar de gasolina su vehículo.

A pesar de estar en cola desde el domingo 18 de octubre, fue imposible que la atendieran por tener el carro afiliado en el sistema patria con la huella de su padre. Aunque pidió alternativas para lograr llenar el tanque, no le permitieron a menos que pagara los 20 litros de combustible en 5 millones de bolívares, dinero con el que no contaba.

Boada sufrió un accidente cerebrovascular ocho meses atrás, esta vez, debido a su condición y la discusión que tenía con funcionarios de seguridad se paralizó parte de uno de sus brazos, presentó problemas respiratorios y vómito.

Resaltó que, aunque había más de 800 personas en cola, no abastecieron más de 500. La conductora denunció que los funcionarios en esa estación dejaron por fuera a camiones de carga con la excusa de que no estaban atendiendo a ese tipo de vehículos. “Sacaban de la lista para meter a otras personas”, agregó.

Este lunes, conductores de placas 5 y 6 abarcaban desde la avenida Paseo Caroní hasta la entrada del Colegio Loyola Gumilla, para surtir en la gasolinera Caura, más de 3,5 kilómetros en vehículos estacionados. Los ciudadanos llevaron sillas para sentarse en los pocos espacios de sombra dentro de la urbanización Los Saltos.

Funcionarios disuelven las colas

En la avenida Las Américas una larga hilera de carros permanecía desde el domingo esperando ser abastecidos este miércoles. Conductores de placas 7 y 8 abarcaban desde la Plaza La Navidad hasta la redoma de Chilemex. Pegados unos a otros, algunos choferes no dejaban centímetros de por medio entre cada vehículo.

    En zonas como Los Pijiguaos, municipio Cedeño, tienen más de un mes sin despacho de combustible

Con el número 180 en cola, el taxista Gustavo Montesinos esperaba junto a ocho vecinos en uno de los toldos de la Plaza La Navidad, allí bajo la sombra, con unas sillas de plástico y unos termos de agua aguardaban que les confirmaran el puesto para dentro de dos días.

Al igual que Montesinos, los demás conductores aprovechaban los pocos espacios de sombra, algunos se protegían del sol detrás de un paredón y otros detrás de las vallas publicitarias. Las personas llevaban consigo cavas para el agua, mesas y hasta una colchoneta para dormir.

“El problema aquí es que nos sacan (…) nos dijeron una vez: vénganse a las 5:00 de la mañana, ¿cómo tú me garantizas que viniendo a las 5:00 de la mañana voy a tener número para surtir?”, preguntó. Funcionarios de la Guardia Nacional durante el domingo los corrieron tres veces de la fila, los conductores para no perder el puesto volvían a organizarse por sus propios medios.

Montesinos anteriormente se abastecía en la estación de servicio Atlántico I de la avenida Atlántico, sin embargo, el pasar más de una semana en cola, hizo que buscara otra estación menos desgastante, aunque de igual forma no satisfaga su consumo de gasolina.

Los 30 litros que logra echar solo le duran tres días, poco para su trabajo de taxista. “Tuve que comprar gasolina en el mercado negro para hacer otras vueltas y venir para acá”, dijo. Al tener que gastar dos dólares por cada litro, el servicio es poco demandado dado los costos. “¿Cómo hace uno para cobrar la carrera lo justo? no se puede”.

Gasolina por gasolina

El combustible sigue siendo un negocio lucrativo para quienes tienen acceso a él en medio de la escasez. En estaciones como Las Morochas de la avenida Atlántico, conductores que administran y organizan las colas cobran a otros choferes, para acceder a los primeros 30 cupos, en gasolina o dólares.

“Se adueñan de los primeros puestos”, afirmó una de las personas en cola que prefirió no identificarse por temor a represalias. La cuota puede ser 10 de los 30 litros de combustible que reciben en la estación o 10 dólares adicionales de los 15 que se pagan en la gasolinera.

Hace mes y medio atrás el combustible en Ciudad Guayana alcanzó los cinco dólares el litro, aunque la apertura de estaciones ha significado una disminución en los costos la gasolina, las pocas garantías mantienen a los ciudadanos alertas ante una escasez más profunda. “Ellos prefieren gasolina porque saben que el mercado no está abastecido”, expresó el conductor.

A puertas de la estación

En la estación de servicio Virgen del Valle, en Los Olivos, las penurias para surtir también existen, incluso en la entrada. El conductor Hugo Marrón llegó el martes 20 a la estación con la esperanza de abastecerse el jueves 22. Sin embargo, antes del mediodía cuando faltaban 16 vehículos para terminar la cola, autoridades suspendieron el despacho de combustible.

“No respetan la cola”, expresó. Autoridades militares adelantaron alrededor de 50 carros sin hacer cola, los estacionaban en las cercanías de la estación para luego pasarlos, afirmó. A la gasolinera llegaron 9.700 litros y en cola no surtieron más de 200 vehículos, por lo que reclamaban que los dejaran sin abastecer cuando aún quedaba combustible.

Los conductores hicieron la cola el jueves bajo el sol y sin desayunar. “Esto es una odisea”, dijo. Para asearse y comer durante los días anteriores tuvieron que trasladarse a sus casas caminando, ya que si salían de la cola con sus vehículos perdían el puesto.

Algunos de los 16 conductores indicaban que volverían el día sábado cuando despacharían las placas 3 y 4 con la esperanza de surtir, sin embargo, Marrón expresó que no tenía confianza en que los vayan a atender.

La escasez de combustible y el mal manejo de las colas en las estaciones de servicio siguen aumentando el descontento social, la anarquía y las muertes. Dos conductores infartados, un guardia nacional herido y una persona asesinada es el saldo de las penurias para abastecerse en Ciudad Guayana.

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