La Alianza Empresarial por el liderazgo de las Mujeres (AVEM) propone claves para disminuir el impacto de la pandemia por COVID-19 en mujeres y niñas.

@mlclisanchez

    Un 70% en la primera línea de combate

El Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) informó que 70% de los trabajadores sanitarios son mujeres: están en la primera línea de combate contra la COVID-19 por lo que están expuestas al contagio. Ante esto se propone aprovechar las redes existentes de organizaciones de mujeres para obtener guía y asistencia que permita incluir la voz y las decisiones de las mujeres en los comités o equipos dedicados a la preparación y respuesta ante la COVID-19.

Distintos organismos de cooperación internacional como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de Empleadores (OIE), el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) y ONU Mujeres, han señalado que las emergencias sanitarias -como la pandemia por el nuevo coronavirus- acentúan las desigualdades preexistentes.

Los efectos de la pandemia golpean de forma diferenciada a mujeres y niñas en todo el mundo, pero los efectos son mayores en países en desarrollo con políticas de protección social sin alcance, sistemas sanitarios débiles y emergencias económicas que aumentan el sector informal de la economía, como Venezuela.

Unfpa revela que el 92,1% de las mujeres tienen un empleo informal en los países en desarrollo, un 4,6% más que los hombres. De las mujeres más afectadas están las trabajadoras domésticas y las migrantes, estas últimas porque no logran acceder a redes de seguridad y protección social.

Medidas de protección adicional para las mujeres

Darilis Vielma, por ejemplo, pertenece a ese 92,1%. A finales de abril ella tuvo que acudir al módulo de salud de Las Manoas, en San Félix, estado Bolívar. Ese día, esta madre soltera tenía a su hijo de seis años en brazos ardiendo en fiebre, había convulsionado la noche anterior: tenía paludismo por segunda vez, y le diagnosticaron el parásito más peligroso, el Falciparum. Darilis estaba desesperada porque desde que inició la pandemia por la COVID-19 se quedó sin trabajo, era limpiadora de casas de familia porque así ganaba más del salario mínimo. Ahora desempleada, debía ingeniárselas para cumplir la dieta que su hijo necesitaba para recuperarse del paludismo, los bonos que otorga el gobierno no son suficientes para ella, a veces tiene que pedir prestado. Quién sabrá hasta cuándo, pues el 12 de mayo se anunció la extensión de cuarentena por 30 días más.

   
La cuarentena y el sistema de clases a distancia hace que la mujer acumule 5 roles: trabajadora a distancia, madre, educadora, limpiadora doméstica y garante de la higiene anti contagio. Eso debilita la salud mental y física | Fotos William Urdaneta

AVEM explica que la crisis por la COVID-19 intensifica y amplía las brechas de desigualdad y de género que se han registrado históricamente, esto hace que incremente el desempleo de las mujeres, o el trabajo en condiciones precarias, con menos ingresos. Por eso, una de las recomendaciones que hace esta organización es identificar grupos de mujeres de alto riesgo como embarazadas, lactantes, jefas de hogares monoparentales, trabajadoras a tiempo parcial, cuidadoras de adultos mayores o familiares enfermos y otras vulnerabilidades, para ofrecerles medidas de protección adicional para ellas.

Esto incluye mantener los beneficios que vayan dirigidos a atender el bienestar personal, sobre todo coberturas de seguros y atención médica, y facilitar mecanismos que ayuden a gestionar el estrés o la afectación psicoemocional, señala AVEM.

Además, para quienes trabajan en sectores priorizados es necesario facilitar transporte que disminuyan las posibilidades de contagio en el traslado de la casa al trabajo.

La infraestructura social como soporte

La cuarentena y el sistema de clases a distancia hace que la mujer acumule cinco roles: trabajadora a distancia, madre, educadora, limpiadora doméstica y garante de la higiene anti contagio. “Eso debilita la salud mental y física”, subraya AVEM, pues los roles adicionales sin apoyo generan estrés y fatiga.

En otro escenario, a las madres solteras que son jefas de hogar y deben asistir a sus trabajos en sectores priorizados se les dificulta trabajar cuando no pueden contar con un servicio disponible de guardería, muchas deben dejar su trabajo remunerado. Por lo que la organización propone que en la agenda de los Estados esté el ofrecer apoyo educativo a distancia a los hijos e hijas de trabajadores para aliviar el rol parental, además de proporcionar equipos y herramientas que disminuyan la brecha digital y de conectividad no solo para el teletrabajo de ser el caso, sino para la educación en casa.

Otro ejemplo de lo que sucede en Venezuela: sobre los hombros de Nitzia Hernández recae la carga económica de la familia, ella también es madre soltera y tiene dos hijos. Uno de ellos tiene autismo. Nitzia abandonó su carrera como administradora comercial para convertirse en la tutora pedagógica de Milton porque no tiene dinero para pagar una profesional y ha logrado avances en su aprendizaje. “Fue un proceso de luto, uno quiere ejercer la carrera que estudió, pero acepté esto como un reto de amor y paciencia”. Depende de los bonos gubernamentales y la caja del CLAP para alimentar a sus hijos. Antes de la cuarentena vendía helados y chupetas en el colegio donde estudian, pero ya no puede hacerlo. Por si no fuera poco, ahora debe pedir prestada la red wifi de su vecino porque ella no tiene internet.


Nitzia Hernández se convirtió en la tutora pedagógica de su hijo autista porque no tenía dinero para pagar una profesional
     

Las organizaciones que defienden la igualdad de género alertan sobre el peligro que supone la sobrecarga de roles para las mujeres durante la cuarentena. Por eso, otra de las propuestas de AVEM es que se tomen en cuenta y sean remuneradas la economía de cuidados y las labores reproductivas tanto biológicas como sociales. Además de que las labores productivas sean redistribuidas entre todos los miembros de la familia.

El trabajo de cuidados en todo el mundo se ha caracterizado por la falta de beneficios, bajos salarios y nula compensación, por eso aumenta el riesgo de sufrir daños físicos y psicológicos, advierte la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este es un reto a nivel mundial para las mujeres que son parte de la fuerza laboral y a la vez deben cumplir con sus múltiples roles como madres y educadoras del hogar. Es clave que durante la contingencia la economía de cuidados sea bien remunerada según AVEM.

Otra de las propuestas de esta organización es que esté la posibilidad de informar a toda la población laboral sobre mecanismos de conciliación laboral dentro de las empresas y familiar dentro del hogar para que la carga doméstica sea redistribuida y no recaiga solamente sobre las mujeres. Es decir, tratar de romper los estereotipos y la cultura de poder desigual a través de la educación en estos dos ámbitos.

En este punto, es fundamental que las empresas públicas y privadas contemplen la flexibilidad para las mujeres y estrategias de sensibilización para directivos, personal gerencial y supervisorio. Además, las mujeres deben contar con una infraestructura social proveniente del sector público que les sirva de soporte para que mantengan sus trabajos y no abandonen sus carreras profesionales.

Se sugiere al sector empresarial público y privado, llevar los datos de sus trabajadores y trabajadoras diferenciados por sexo y edad para que las necesidades y realidades de las mujeres no se invisibilicen, y estas puedan conocer las opciones de apoyo de las que pueden echar mano.

Aumenta la violencia

Durante el aislamiento social, AVEM ha registrado un incremento en los casos de violencia contra las mujeres. La violencia en la pareja y la violencia en el hogar ha aumentado drásticamente en el curso de los confinamientos en las casas en muchos países más del 25%.

La organización Entrompe de Falopio informó que se han registrado 50 femicidios en 60 días en Venezuela, y la Fundación para la Prevención de la Violencia Doméstica hacia la Mujer (Fundamujer) reportó 27 llamadas relacionadas a la violencia de género durante la cuarentena en Caracas.

AVEM resalta la importancia de proporcionar información sobre formas de prevenir y atender casos de violencia basada en género y poner a disposición líneas de ayuda a las víctimas.

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