lunes, 26 de julio de 2021 | 10:23 PM

Venezuela atraviesa una crisis compleja, progresiva y duradera.

Compleja porque abarca todas las dimensiones de la vida de la ciudadanía y de las instituciones. Progresiva porque avanza y cada vez hace mayor daño a la vida, al desarrollo humano y a la sociedad. Y duradera porque no se le ve fin a corto plazo.

La raíz de esta situación -que ha tenido un especial recrudecimiento en las regiones alejadas del centro político del país- está en la destrucción del sistema democrático. La pandemia expuso la gravedad de la emergencia humanitaria preexistente y, en ese sentido, sigue siendo muy necesaria la solidaridad y las redes de ayuda ciudadanas para sobrellevar las carencias, tal como lo definimos en la edición aniversario pasada bajo el lema La gente se tiene a sí misma.

Por otro lado, más allá de la difícil coyuntura, existen proyectos e iniciativas que forman parte del patrimonio de la ciudad, empresas y servicios que echaron raíces y hoy dan vida a una Ciudad Guayana que resiste al abandono, mientras camina hacia irreversibles transformaciones que pasan por una redefinición de su vocación económica.

Correo del Caroní en su aniversario 44 presenta una edición que agrupa a una serie de referentes de Guayana que, pese a las adversidades, han decidido por convicción defender un proyecto que se identifica con la preservación de derechos fundamentales del venezolano a la salud, la educación, el trabajo, la recreación y la libertad económica.

Desde sus áreas plantean lo que los mantiene trabajando en Guayana, los obstáculos que les ha tocado enfrentar y sus motivaciones en un ambiente hostil propiciado por un régimen antidemocrático. Sus historias coinciden en la necesidad de reforzar la educación, la cultura, la salud y el trabajo como piezas claves para el progreso humano, cuyo camino en buena parte empieza desde la acción individual y la respuesta proactiva a las necesidades.

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