Representantes de hoteles y posadas plantean políticas públicas urgentes durante y después de la COVID-19, entre ellas, una flexibilización tributaria y un suministro de gasolina irregular.

La cuarentena como medida extrema para bloquear el avance de la COVID-19 ha paralizado la economía, restringiendo las actividades comerciales a excepción de los sectores prioritarios como alimentos, transporte, salud e higiene.

La situación es particularmente delicada en una sociedad que sufre una emergencia humanitaria derivada de un conflicto político prolongado y en ebullición, mientras la ciudadanía enfrenta como puede la pandemia.

De la situación no escapa el sector turismo de Ciudad Guayana. Pocas posadas y hoteles mantienen sus operaciones al mínimo al tener que prestar su servicio a personas que quedaron varadas en el medio de la cuarentena, pero estas empresas no han tenido la suficiente colaboración del Estado para continuar con sus labores.

“Antes de la pandemia el sector turismo en el estado Bolívar estaba bien golpeado”, mencionó Gilbert Almarza, presidente de la Cámara de Turismo del estado Bolívar, quien citó el alojamiento bajo registrado en los pasados carnavales.

Antes de la pandemia, para Semana Santa las agencias de viaje manejaban un volumen de ventas de un 50%, poco comparado con años anteriores. Considera que aparte de la crisis económica las personas no viajaban al estado por las pocas garantías de combustible y la baja frecuencia de vuelos.

Para 2019, Humberto Figuera, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela calculó que el sector aéreo en Venezuela se contrajo -75 % de 2013 a 2019. De las 32 aerolíneas internacionales, se pasó a 10, lo que representó una disminución del 69%.

Hoteles bajan sus santamarías

El Hotel Plaza Merú cerró sus puertas manteniendo el pago de nómina de los empleados, otros como el Eurobuilding y el Rosa Bella siguen abiertos debido a que hospedan a personas varadas en medio de la cuarentena y no pueden salir.

Rosa Bella, para maximizar las medidas de prevención, opera con 20 personas que van rotando cada semana de 10 en 10 para garantizar el mínimo posible los gastos de combustible y para evitar mayores contactos con el exterior que pongan en peligro a los empleados y huéspedes del hotel.

También han cerrado ciertas áreas comunes para evitar mayores contactos entre los huéspedes y el personal de turno, con el fin de salvaguardar las condiciones de los empleados y han decidido mantener el pago al personal. 

   
Cándida Ángel plantea una mayor flexibilización tributaria para el sector debido al cierre de posadas y apoyo en el surtido de combustible para los que mantienen sus operaciones mínimas | Fotos William Urdaneta

Trabajar así mantiene con los números en rojo a este sector que incluso ya venía sufriendo problemas. “Los hoteles prácticamente con la poca gente que tienen no están generando ningún ingreso, están generando a perdidas”, dijo Almarza.

Señaló que casi todas las empresas del sector turismo que se mantienen laborando no cuentan con el apoyo correspondiente del Estado. No a todos se les ha suministrado combustible para el traslado de los empleados o el uso de las plantas eléctricas y tampoco se le ha realizado chequeos médicos a los empleados y personas hospedadas ni la desinfección de sus áreas comunes.

Cándida Ángel, propietaria de La Sapoara y miembro de la Cámara de Turismo, relata que hay cinco huéspedes varados en su posada y se suma a las voces que solicitan un mayor apoyo al sector en materia de suministro de combustible tanto gasolina, como gasoil. “Los empleados también tienen que trasladarse, hay que buscar los empleados como tal”, comentó.

Para Ángel es vital que se les apoye en esta área porque tienen que mantenerse comprando productos para el servicio que prestan como posada y por los problemas con la electricidad que los obliga al uso de la planta eléctrica. Señala que cada dos días 911-Ven los visita para el chequeo de las personas que allí se hospedan y la desinfección de los espacios y áreas comunes de la posada, sin embargo, entiende que no ha ocurrido con todas las empresas turísticas.

Calcula que de las 57 posadas tan solo están activas 11 por lo que propone una flexibilización mayor con respecto al pago de impuestos para poder ayudar a los que en estos momentos mantienen sus puertas cerradas.

Ángel no descarta seguir recibiendo personas que se mantengan entrando desde Brasil al estado Bolívar para posterior dirigirse a sus hogares con tal que se le garantice la seguridad tanto de los nuevos huéspedes como de los empleados de su posada.

Los balnearios

Víctor García, dueño del balneario Playa Bonita, señala que la situación en la playa está muy crítica, agravándose la caída de los visitantes que ya se registraba antes de la cuarentena debido a la escasez de gasolina.

Indicó que antes los empleados y personas que se encargaban del mantenimiento del balneario podían mantenerse con los ingresos que generaban el alquiler de los espacios y las ventas de algunos productos, pero para el momento han tenido que dedicarse a la siembra para tener un ingreso aparte de alimentos. Por su parte ha tenido que sacar fondos de otro lado para la compra de otros alimentos con los que pueda ayudarlos a subsistir.

“Pasar la pandemia no significa que solucionamos todos los problemas”, considera el presidente de la Cámara de Turismo, por lo que ve necesario políticas públicas que mejoren la situación del turismo.

Garantías en el suministro de combustible con normalidad y el aumento en la frecuencia de vuelos en el país.

Leudo González, presidente de Conseturismo, aseguró que 2019 fue el peor año de las últimas 2 décadas de turismo en el país. Indicó que la última temporada vacacional cerró en 35% a nivel nacional y que hubo una caída en la oferta de productos y servicios del 30%.

El World Economic Forum (WEF) publicó el Informe de Competitividad de Viajes y Turismo (TTCR) de 2017 en el que posicionan a Venezuela en el puesto 104 de 136 países muy por detrás de países como México (22), Brasil (27), Panamá (35), Chile (48), Argentina (50) y Perú (51).

En el estado, la troncal 10 que conecta zonas turísticas de la Gran Sabana con Puerto Ordaz se mantiene deteriorada, las comunidades indígenas dependientes del turismo en dicho municipio han sido víctimas de ataques armados por fuerzas de seguridad del Estado diezmando más la entrada de extranjeros al país.

El estado Bolívar, en los últimos 5 años, ha figurado más por su violencia explotación de oro en las zonas mineras, la cual ha traído consigo desapariciones y muertes, que por su potencial turístico.

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