El Informe Mundial de Nutrición 2020 indica que “Venezuela está fuera de curso para cumplir con los objetivos mundiales para la anemia en mujeres en edad reproductiva, bajo peso al nacer, diabetes y obesidad”.

La pandemia de la COVID-19 ha expuesto las debilidades de los sistemas alimentario y sanitario, los cuales ya afectan de manera desproporcionada a las poblaciones vulnerables, principalmente por las desigualdades y la malnutrición, como lo expone el Informe de Nutrición Mundial de 2020.

El estudio Global Nutrition Report es la evaluación independiente más importante del mundo para pulsar el estado de la nutrición global.

La mala alimentación es la principal causa de muerte en el mundo. Una de cada nueve personas en todo el mundo, unas 820 millones de personas, tiene hambre o está desnutrida.

   
Desde 2009, las instituciones venezolanas no ofrecen estadísticas sobre la nutrición en Venezuela | Imagen Informe Mundial de Nutrición 2020

Los resultados del informe señalan que “la crisis mundial de desnutrición resultante incluye hambre y desnutrición, principalmente retraso del crecimiento, emaciación, deficiencia de peso y micronutrientes, y enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta (ENT), principalmente sobrepeso, obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer”.

La nutricionista Susana Raffalli denunció el hecho de que el reporte mundial de nutrición no completara el perfil de desnutrición infantil de Venezuela, debido a que las instituciones del Estado responsables omiten información desde el 2009. En consecuencia, “sin información no se prioriza la ayuda”.

El perfil de Venezuela en el informe Mundial de Nutrición afirma que “Venezuela está fuera de curso para cumplir con los objetivos mundiales para la anemia en mujeres en edad reproductiva, bajo peso al nacer, diabetes masculina, diabetes femenina, obesidad masculina y obesidad femenina. No hay suficientes datos objetivos para evaluar el progreso de Venezuela para el sobrepeso menor de 5 años, el retraso en el crecimiento menor de 5 años, el desgaste de menores de 5 años y la lactancia materna exclusiva para bebés”.

El reporte detalla que Venezuela experimenta una carga de desnutrición entre su población menor de cinco años. “A partir de 2009, la prevalencia nacional de sobrepeso en menores de cinco años es del 6,4%, que ha aumentado ligeramente del 6,3% en 2008. La prevalencia nacional de retraso en el crecimiento de menores de cinco años es del 13,4%, que es inferior al promedio del país en desarrollo del 25%. La prevalencia de adelgazamiento de menores de cinco años en Venezuela es de 4.1%, también es menor que el promedio de los países en desarrollo de 8.9%”.

Venezuela carece también de datos suficientes sobre la lactancia materna exclusiva entre los lactantes.

“La prevalencia de bajo peso al nacer en Venezuela en 2015 de 9.1% ha aumentado ligeramente de 8.6% en 2000. La población adulta de Venezuela también enfrenta una carga de desnutrición. El 23.9% de las mujeres en edad reproductiva tienen anemia, y el 9.9% de los hombres adultos tienen diabetes, en comparación con el 9% de las mujeres. Mientras tanto, el 28,6% de las mujeres y el 22,4% de los hombres tienen obesidad”.

Afectados niños y adultos

La desnutrición en el mundo persiste en altos niveles, con marcadas diferencias entre países, dentro de ellos y según las características de la población.

La lucha contra la malnutrición en Latinoamérica, el Caribe y en el mundo ha sido de lento progreso. “La región todavía sigue experimentando cargas de malnutrición dentro de su población infantil menor de 5 años: 7,5% de los menores de 5 años son obesos, lo cual es mayor al promedio mundial de 5,9%. 1,3% sufren de retraso del crecimiento en comparación con el promedio mundial de 7,3%”.

Los adultos también se ven afectados por la malnutrición. “La prevalencia de la obesidad en adultos es mayor en mujeres (28,0%) que en hombres (20,1%) y es particularmente alta en las mujeres de Las Bahamas, Dominica y República Dominicana. Por otro lado, las mujeres de Ecuador, Perú y Paraguay registran los niveles más bajos”.

Camila Corvalan, doctora, epidemióloga y directora del Centro de Investigación en Ambientes Alimentarios y Prevención de Enfermedades Asociadas a la Nutrición (Ciapec) de la Universidad de Chile, expresó:

“En los últimos años, la región de Latinoamérica y el Caribe ha sido un ejemplo de iniciativas exitosas para reducir tanto el retraso del crecimiento como la obesidad. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 ha expuesto la fragilidad de esos logros, en particular, para las poblaciones más vulnerables. Ahora más que nunca, los países de Latinoamérica y el Caribe deben mantener las medidas para garantizar una nutrición sana para todos. De lo contrario, habrá profundas repercusiones en el desarrollo regional”.

Brecha entre países y población

El informe también halló relaciones claras entre los niveles de malnutrición y las características poblacionales como la ubicación, la edad, el sexo, la educación y la riqueza, mientras que el conflicto y otras formas de fragilidad agravan el problema.

En la región de Latinoamérica y el Caribe han progresado de manera considerable en lo que concierne a la disminución de los niveles de retraso del crecimiento en niños menores de 5 años. Pero algunas comunidades, como el sur de México y el centro de Ecuador, la prevalencia puede llegar a más de 40%, lo que se acerca a los niveles vistos en África subsahariana y en el sur de Asia.

   
El Informe Mundial de Nutrición 2020 señala que Venezuela carece de datos suficientes sobre la lactancia materna

Las desigualdades en el retraso del crecimiento son evidentes en áreas rurales, el retraso del crecimiento afecta a 25,5% de los niños, mientras que, en áreas urbanas, 8,2% son los afectados.

“La malnutrición afecta nuestro sistema inmunológico, lo que nos hace más susceptibles a infecciones. De igual manera, el impacto socioeconómico de la pandemia podría a su vez propagar la malnutrición en todo el mundo”, advierte el informe.

El informe exige un cambio en los sistemas alimentarios. Considera que los sistemas agrícolas deben ampliar su gama de alimentos y, además del arroz, el trigo y el maíz, incluir frutas, nueces y verduras.

Venkatesh Mannar, copresidente del informe y asesor especial de nutrición de Tata Trusts y de Tata Cornell Agriculture and Nutrition Initiative, indicó: “En una época en la cual el COVID-19 ha resaltado aún más las brechas en nuestros sistemas alimentarios, ahora tenemos una oportunidad única de actuar en coordinación para afrontarlas y garantizar que los alimentos saludables y producidos de manera sostenible sean los más accesibles y asequibles, así como la elección deseable de todos”.

Lucha contra la malnutrición

El Informe Mundial de Nutrición menciona a su vez el hecho de que la malnutrición es la causa principal de mala salud y muerte.

“En la mayoría de los países, las revisiones médicas no cubren la calidad de la dieta y, pocas veces, las encuestas nacionales evalúan de manera exhaustiva las dietas y los estados nutricionales de las poblaciones. La distribución de profesionales de nutrición capacitados es desigual y no están disponibles ampliamente”.

Renata Micha, copresidenta del informe y profesora asociada de investigación en la Friedman School of Nutrition Science and Policy de la Tufts University expresó: “La buena nutrición es una estrategia de defensa esencial para proteger a las poblaciones contra epidemias, alivia las cargas de nuestros sistemas de salud y, en última instancia, salva vidas. Las conclusiones del Informe de Nutrición Mundial de 2020 aclaran que la lucha contra la malnutrición debería ser el centro de nuestra respuesta sanitaria mundial”. (Con información del Informe Mundial de Nutrición 2020)

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