La falta de gasolina para movilizar en vehículos las cosechas de las montañas, el cierre de la frontera para comprar los insumos, y algunos ferieros que se llevan la mercancía y luego no pagan, son los tres problemas básicos que ponen en riesgo la agricultura en la región andina.

Bleima Márquez - La Nación

De las tierras andinas sale la mayor cantidad de productos agrícolas que surten los mercados del territorio nacional, pero en los últimos tiempos este importante sector productivo se ha visto afectado por diversos motivos.

Son serios problemas que se reflejan en la alimentación del venezolano, en el plato que diariamente sirven en cada hogar.

Uno los principales problemas que afecta al sector agrícola es la escasez de combustible, especialmente la gasolina porque los vehículos que utilizan para sacar los productos de la montaña requieren de este combustible.

Gerson Pabón, agricultor y directivo de Fedeagro en el estado Táchira, explicó que los agricultores ya tienen tres semanas sin poder bajar las cosechas para hacer las negociaciones respectivas, es decir, la oferta y la demanda de los productos, para determinar el precio con los intermediarios y los ferieros.

Para el directivo de Fedeagro, esta dificultad para comprar la gasolina no es de ahora, viene afectando a los tachirenses desde hace mucho tiempo atrás.

Pabón dijo que fueron establecidos tanto en Táchira como en Mérida, desde hace aproximadamente ocho meses, los comités del Estado Mayor de Gasolina quienes regulan el combustible.

“Normalmente el agricultor o el intermediario baja los diferentes rubros de las cosechas hasta los centros de acopio donde se distribuyen a los ferieros o comercializadores, pero como en estos momentos no hay gasolina, no hay cómo bajar las hortalizas”, aseguró Pabón.

Al respecto señaló que algunos productores -estima entre un cinco o diez por ciento- utilizan vehículos a gasoil y sí han logrado bajar hortalizas de los campos para entregar a los ferieros, pero aclaró que implica un gran riesgo.

La voz del agricultor

William Zambrano es un productor de la parte alta del Páramo de La Grita, también distribuye la cosecha en los estados del interior de Venezuela y piensa que la falta de combustible es el principal obstáculo que enfrenta el sector agrícola.

“Tenemos un problema que se ha incrementado con lo que está pasando en el país y en el mundo a causa del coronavirus, es el suministro del gasoil y la gasolina. Ya no tenemos para movilizar el sector agrícola. Lo mismo sucede en el llano venezolano. No hay insumos, no hay semillas”, advirtió Zambrano, agregando que la mayoría de los vehículos que trasladan la mercancía están parados.

Roberto Méndez, otro agricultor de la zona de montaña del Táchira, cuenta que son muchas las dificultades que afectan a este sector.

“Pero en este momento el más crítico es la gasolina porque sin este combustible no podemos dirigirnos a las unidades de producción, tampoco llevar las semillas, los fertilizantes, los abonos, ni la alimentación de los obreros, y mucho menos recoger y trasladar las cosechas listas”, señaló.

También declaró que en reiteradas oportunidades la mesa de combustible les ha insistido en la posibilidad de recoger las cosechas en vehículos a gasoil porque hay más probabilidad, pero, los camiones que funcionan con ese tipo de combustible no son adecuados para ingresar a las unidades de producción por el tipo de geografía de montaña que las caracteriza.

Aseguró que desde el inicio de la cuarentena han arribado a La Grita tres gandolas de gasolina, y al camión que más le surten le abastecen con 30 litros, pero tienen que estar cargados.

“Camiones vacíos que tienen que movilizar un abono, o deben bajar papa de los páramos, no les están surtiendo”, lamentó.

Manifestó que en las últimas semanas ha descendido notablemente el porcentaje de recolección. “Hace menos de un mes salían para los grandes centros urbanos entre 400 y 450 camiones semanales y en estos momentos solo lo hace entre el 10 y el 15 por ciento de esa cifra”, recordó.

Qué pasa con los ferieros

De acuerdo con Gerson Pabón, entre los ferieros y los agricultores se establece un convenio que consiste en la venta de los productos. El feriero carga, se lleva la mercancía a vender y a los ocho días debe cancelar.

Pero los agricultores decidieron no dar más “fiado” porque la situación hiperinflacionaria ya no lo permite y algunos ferieros cancelan a los 8 y 15 días, incluso algunos duran hasta tres y más semanas.

Pabón señala que la devaluación de la moneda es determinante en esa decisión porque el agricultor adquiere los productos para sacar las cosechas de contado y en moneda extranjera. La mayoría de los insumos agrícolas son traídos desde Colombia.

Por eso estaba establecido que el productor cobrara al feriero en el momento de entregar la carga en bolívares o al término de ocho días en moneda extranjera según el cambio del momento.

Ferieros que no pagan

Son muchos los nudos que deben superar los agricultores para poder continuar cultivando. Uno de los obstáculos ha sido la irresponsabilidad de algunos ferieros al honrar los pagos respectivos.

Ante este problema, Pabón afirmó que emprendieron con un bufete de abogados los pasos legales necesarios. Han formalizado demandas por estafa a los ferieros que no quieren cancelar.

También indicó que hay productores que no denuncian, pero no comprende esa actitud porque realmente están siendo estafados. “Le están quitando el sudor, el trabajo de cuatro meses para que luego no les paguen”, dijo.

“También hay ferieros que pagan cuando el dinero ya no vale nada. No son todos, pero sí un aproximado del 80 por ciento. Deben tomarse las medidas legales porque así cualquiera monta un negocio sin tener una liquidez. Trabajar entonces con la plata del productor y luego no pagan”, comentó Pabón.

Por su parte, William Zambrano afirmó que en los últimos tiempos los populares ferieros han sido más responsables con el pago.

“En estos momentos los ferieros tienen un poco más de responsabilidad para el pago. Antes todos se convertían en comerciantes, decían que eran ferieros y llevaban la carga al sitio pero luego duraban para pagarle al productor, ahora el pago debe ser casi de inmediato y si es posible en pesos o al cambio”, aseguró.

Sobre este particular, Zambrano destacó que el productor compra el insumo en Colombia pues aquí en Venezuela no hay, entonces todo se está pagando en pesos.

Cierre de la frontera

Otro factor que ha afectado al gremio de productores del Táchira y Mérida es, sin lugar a dudas, el cierre de la frontera con Colombia, una medida implementada por el gobierno del referido país para frenar la propagación del coronavirus.

Ante esta situación el gremio agricultor explica cómo los afecta.

“Nosotros sembramos los 365 días del año, porque cuando no tienes zanahoria siembras cilantro o calabacín, pero ya tenemos 21 días o un mes con la frontera cerrada y eso nos perjudica para adquirir los insumos agrícolas como fungicidas y herbicidas”, declaró Gerson Pabón.

Por su parte, William Zambrano, expresó que en este momento el que tiene insumos está asistiendo la cosecha con lo que les queda. “Son muy pocas las personas que se arriesgan y van al vecino país, pero hay que buscar una solución porque las cosechas no se pueden dejar perder. Si no se les echa el producto las cosechas se van a pique, se van a pérdidas”, comentó.

Roberto Méndez se refirió a los problemas con las semillas, los abonos y todos los insumos que se adquieren en Colombia y “desde el cierre de la frontera los productores están bastante afectados para poder adquirir esos insumos. Desde la expropiación de Agroisleña, quienes valientemente se enfrentan a producir tienen que comprar todo en el vecino país, específicamente en Cúcuta”.

Este productor de montaña alta también dijo que el protector del Táchira, Freddy Bernal, aseguró que ayudaría a los agricultores con salvoconducto pero la única autorización está dirigida a los camiones ya cargados. “No existe nada para que los agricultores puedan adquirir los insumos”.

Riesgo de perder las cosechas

Al tener la frontera cerrada para comprar los insumos necesarios para cuidar las cosechas y ante la falta de gasolina, el agricultor corre el riesgo de perder los rubros que han sembrado.

Al respecto Pabón explicó que hay cultivos como el cilantro, lechuga, brócolis, coliflor, entre otros, que deben sacarse rápidos porque se pierden. Otros rubros son necesarios extraerlos de la tierra, como la papa y la zanahoria porque también corre riesgo.

Por su parte, Méndez expone que no sólo están en riesgo las cosechas que deben ser bajadas para su respectiva distribución, también las que fueron sembradas hace 15 días aproximadamente, porque no pueden ser bien atendidas y esto pudiera generar mayor escasez que será visible en dos a seis meses cuando correspondan recolectar.

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