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La falta de especialización de los profesores, malas condiciones laborales, poco estímulo a la investigación y una mejor actitud ante el salón de clases son los retos que plantean quienes hablan desde la cátedra.
Rolando Azocar Jr. razocar@correodelcaroni.com Fotos José Leal
Después de 17 años de labor como docente universitario, el saldo de toda una vida de dedicación no resulta tan positivo para Jesús Álvarez. A sus 51 años de edad, ha ocupado 17 años de su vida a compartir sus conocimientos en las aulas de clases de varias instituciones de educación superior. La última de estas, la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG), donde lleva 12 años como maestro.
No se arrepiente de su profesión, le encanta ayudar en la formación de nuevos profesionales. Sin embargo, al mirar en perspectiva, no puede evitar lamentar la decadencia en la que se ha envuelto la labor docente.
“Yo recuerdo a mis profesores, los que me dieron clases y por los que quise enseñar, y recuerdo que ellos tenían más posibilidades de vivir mejor, de comprarse un carro, de dedicarse sólo a enseñar, de estudiar… Hoy eso ha cambiado. Yo les pregunto a los nuevos graduados si quieren dar clases y de inmediato se niegan. Todos saben que como profesor no puedes vivir”, indica Álvarez, quien sortea los cabellos negros entre los blancos que afloran como evidencia de su experiencia.
Él, como muchos profesores del sector público, debe lidiar con las carencias salariales. “Al final debemos terminar matando tigritos, como dicen por ahí”, comenta con una sonrisa resignada el docente. Comenta que inició su camino en la enseñanza desde su época como estudiante, cuando terminaba explicándole a sus compañeros.
Falla del sistema Hoy, Día del Profesor Universitario, conmemorado los 5 de diciembre de cada año, Lucía Moncada resalta que las carencias de los profesores no sólo son a nivel salarial.
Aunque este aspecto priva en las necesidades de los maestros, Moncada asegura que a diario el profesor universitario debe enfrentarse al mayor de los retos: luchar contra un sistema educativo que no se preocupa realmente por la educación.
En sus 12 años de experiencia, Moncada ha pasado por diferentes instituciones de educación superior, públicas y privadas. Trabaja en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB-Guayana) y en la UNEG, entre otras casas de estudio.
“No importa la universidad que sea, porque son los mismos bachilleres. En los salones vemos la desmotivación de los estudiantes por los estudios cuando ven que la evolución académica no sirve para mejorar económicamente (…). Tenemos jóvenes con grandes deficiencias en Matemáticas, Física…”, explica la profesora quien atribuye esta deficiencia a la desatención de las autoridades en la calidad de la educación.
“No hay profesores de estas materias en los colegios (…) en el estado Bolívar, de 120 personas que dan Física, solo hay 12 que son profesores; los demás son bachilleres de los últimos semestres de la universidad o de otras profesiones”, detalla de acuerdo con su investigación.
Aunque el Ministerio de Educación asegura que la matrícula universitaria se ha elevado en 50 por ciento, Moncada argumenta que la mayor parte de estos jóvenes se quedan en los primeros semestres.
“Se ve con sólo revisar los horarios (UNEG): hay 16 secciones de Matemática I, Física I; pero sólo una de las que les siguen… y solo una sección se gradúa. Ha aumentado la matrícula, pero no los egresados. Todo es por un mal sistema que inicia desde la educación básica”.
Todo en la actitud Pese a que Luis García Velásquez, profesor de la Universidad Nacional Experimental Politécnica (Unexpo) y coordinador del Centro Transdisciplinario de Investigaciones de la institución, certifica la posición de Moncada; asegura que el docente actual tiene un mayor compromiso con la sociedad.
“Este día se debe aprovechar para hacer una revisión de la universidad que ha sido un escenario concebido como un espacio para capacitar a los individuos en ciertas capacidades para un mercado (…). El llamado hoy es que los docentes deben reconfigurar el concepto de universidad a una más productiva que tenga como punta de lanza la integración e investigación de la docencia”, explica.
El reto de los profesores, agrega, es idear acciones y estrategias que permitan transformar los espacios laborales. “Hay que tener una actitud positiva para afrontar los retos del salón. Ya el aula no la podemos ver como un espacio cerrado, tenemos que verla como un espacio elástico y sensible permeado por las tecnologías”, opina.
En el marco de esta celebración, el gran llamado de los docentes universitarios es a un cambio en todo el sistema educativo; uno que inicie con la reivindicación de la profesión en todos su niveles, seguido del chequeo, corrección y mejoras de las políticas actuales. En este Día del Profesor Universitario el grito de los docentes se inclina al cambio.
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