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Viernes, 06 de Julio de 2012 |
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El capitán gobernador del estado Bolívar, Antonio Rojas Suárez, se ha permitido usar la condecoración del Congreso de Angostura para asignársela a un personaje que recientemente ha sido nacionalmente conocido por graves denuncias de corrupción en su contra: el general López Hidalgo.
Por haber procedido obedeciendo órdenes de su jefe, Rojas Suárez había sorteado el señalamiento directo hace justamente un año, cuando condecoró a Fidel Castro en el propio salón donde se reunió el ilustre Congreso de Angostura, cuya significación histórica está en el alma libertaria y forma parte del orgullo de los guayaneses y de toda Venezuela.
Y es que el perverso desafío y la confrontación moral e institucional que el actual gobierno le viene presentando a la patria, aunque tiene algunas referencias en el pasado, ahora parece no tener ningún límite.
La fecha aniversaria del Congreso de Angostura y su condecoración instituida para premiar la virtud ciudadana, los aportes sobresalientes a la cultura y otras acciones enaltecedoras del género humano viene siendo irrespetada y agredida desde la época en que los maestros de la corrupción impune, apoyada por el CEN de Acción Democrática, los integrantes del llamado “grupo chino”, reinaban a su antojo y controlaban la Gobernación y los demás poderes del estado. Luego la lucha electoral donde participaba Chávez para la presidencia llevó a Clemente Scotto a utilizar la fecha del 15 de febrero para relacionarla con su candidato en fines proselitistas que comprendieron un mitin en Ciudad Bolívar del cual todavía retumban adulaciones y loas.
Separando algunas distinciones y reconocimientos otorgados con esta orden a personajes ilustres, como el maestro Soto entre otros, la misma pareciera no contar con un consejo institucional de análisis, reflexión e investigación que la defienda del atropello a que la han sometido algunos gobernadores.
En la actualidad dos capitanes de la “revolución” controlan el poder en el estado Bolívar: uno en el Consejo Legislativo -denunciado públicamente por manejo irregular de fondos- y el otro en la Gobernación, donde el entretejido familiar domina cargos y facilita los manejos que vienen siendo también denunciados ante la opinión pública por ciudadanos e instituciones, como una protesta indignada de la sociedad civil ante la impunidad de una corrupción que parece rebasar todas las referencias anteriores.
La justicia y el respeto a nuestros valores deben prevalecer en Guayana y en nuestra patria.
El pueblo debe accionar para lograr ser reivindicado.
¡Ya basta!
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