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Casilda Berti anhela conservar para futuras generaciones el acervo cultural aborigen. Esta maestra de Canaima teme que ese rasgo distintivo se pierda con la invasión de lo externo, borrando las huellas que construyeron parte de su historia. Las actividades por los 50 años del Parque Nacional Canaima continuaron ayer con charlas de conservación a los niños del pueblo.
Natalie García Foto William Urdaneta
Casilda Berti nació en Kamarata. De su familia es la única criada bajo costumbres católicas con las monjas. Esto la llevó a vivir en varios lugares y graduarse de educadora para luego regresar a su comunidad. Ese cambio de rutina al principio le pegó, y aún, después de tantos años, reconoce cuánto le costó entender muchas cosas que dentro de su etnia son normales.
El tiempo y la convivencia la hicieron comprender el valor de todas las costumbres y tradiciones. Por ello, parte de su labor dentro de la comunidad de Canaima -a donde se mudó- ha sido rescatar la importancia de lo autóctono para que no muera con la influencia del turismo.
La tarea no es fácil, y son muchas las opiniones encontradas y muchos los criterios; sin embargo, ella ha ubicado el modo de, poco a poco, hacerse sentir y difundir parte de lo local, ya sea en su casa con sus hijos o en la escuela básica donde es coordinadora.
Parte de la pérdida de los valores indígenas en Canaima se debe al turismo. El ingreso de extranjeros y la influencia foránea han propiciado la “transculturización” y con ello cambios en la comunidad.
Para Berti, este es quizás el lado negativo del parque nacional, aunque a su vez considera que es reversible si se ejecutan las acciones necesarias. Uno de sus más fervientes deseos es que el pemón, su lengua nativa, sea escrito y difundido dentro de las localidades, para que no se pierda y se refuerce el acervo cultural.
A esto debe sumarse planes del Ministerio de Educación que se adapten a las condiciones de estos representantes ancestrales, y así fortalecer esa riqueza cultural que poco a poco se esfuma.
- ¿Cómo vivió y vive el pueblo pemón el que su territorio haya sido nombrado parque nacional? - El parque existe hace como 30 años atrás, porque anteriormente no lo sentíamos como parque, sino como un territorio nuestro. Aunque en el 62 fue decretado como parque, el pueblo se sintió invadido. No había entendimiento del por qué se había convertido en parque, hubo un tiempo donde el pueblo rechazaba.
Todo esto pasó porque estaba en su mejor momento la minería y la explotación del río Carrao. También contribuyó que Jimmy Ángel conoció el salto, pero otra gente venía por la minería y eso puso incómodo a la gente, no había pesca, los cerros que en ese tiempo eran santuarios, y lo siguen siendo, estaban siendo violados por los aeroplanos, entonces hubo un tiempo para acostumbrarnos al parque. Ese muro que hasta ahora lo hay, no se ha borrado.
Sin embargo, en estos momentos sentimos que se acaba la minería, entra el parque y se cambia la actividad minera por la turística. Tememos a que nuestro idioma, nuestra cultura se desplace.
- ¿Cree entonces que ha sido una desventaja que Canaima sea área protegida? - No. Hemos aprendido la importancia de la biodiversidad, aunque ya nuestro pueblo pemón es parte de la naturaleza y convivimos con ella. Poco a poco los muchachos han ido comprendiendo todo esto que vivimos.
La preparación de la escuela es con esa visión. Aquí todos los profesores son indígenas, en los campamentos turísticos la mayoría de los empleados son indígenas y la gente toma la importancia de estar dentro de un parque y no lo ve como algo que había sido invadido por el gobierno, aunque hay mucha gente que dice que este ya no es su territorio por haber sido nombrado parque, se sienten desplazados de su hábitat. Pero si esto no hubiese sido parque nacional estuviera desbaratado.
- ¿Quizás durante mucho tiempo se subestimaron las ventajas del parque nacional? - Sí, porque los indígenas habían visto muchos acontecimientos que habían pasado en los inicios del parque. Luego fue que se entendió lo bueno que ha sido que esto sea parque, y que está vigilado.
- ¿Qué pasos deberían seguir para no perder las raíces y seguir viviendo del turismo? - Nuestra cultura debe resaltarse y las personas que vengan a administrar un campamento ya sea del gobierno, o de quien sea, deben entender esa situación, que hay culturas, que hay costumbres diferentes para que no desplacen nuestra educación y ésta sea reafirmada, se conserve.
Eso no quiere decir que no hablemos otros idiomas, porque debemos hablar lo que deseemos, pero nuestros libros deberían estar escritos en nuestro idioma y el territorio es muy grande desde aquí hasta Ikabarú. Siempre he querido esos programas del Ministerio de Educación, porque se ha visto que como hay pocos escritos, se está perdiendo.
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