header

Director: David Natera Febres Ciudad Guayana, Sábado 25 de Mayo de 2013
Hora de Venezuela

Globovisión

Perseverancia aprobada PDF Imprimir E-mail
Viernes, 08 de Junio de 2012

Paciencia y determinación para vivir de los tepuyes, la selva y las aguas de Canaima llevaron a Ángel “Chito” García a embarcarse en un viaje de obstáculos para conseguir la concesión de turismo en la zona.

Natalie García
Foto William Urdaneta

C14GarciaÁngel García, conocido popularmente como “Chito”, nació en Monagas pero vivió e hizo negocios en Bolívar. En la década de los años 80 regentaba unas tiendas en San Félix cuando a sus oídos llegaron comentarios de las bellezas de Canaima y oportunidades ilimitadas de turismo.

Su curiosidad por esa industria, la posibilidad de trabajar con extranjeros y obtener dólares lo llevaron a probar suerte, sin saber que el destino le depararía mil y una trabas para la obtención de los permisos.

Una de las primeras limitantes fue que el Instituto Nacional de Parques le dio una concesión de turismo que le prohibía navegar el Carrao, río donde está la Laguna de Canaima y por el cual se debe pasar para viajar al Salto Ángel.

Luego le negaron la posibilidad de hacer un campamento en el pueblo de Canaima e incluso intentaron demolerle la estructura. Estuvo metido en una larga lista de pleitos legales por la situación del campamento hasta que por fin ganó una al instituto y consiguió una concesión para tener un campamento en el Cañón de Ahonda, donde el explotador y pionero en el descubrimiento de las bellezas de Canaima Alejandro Laime, tenía asentada su casa.

Allí también hubo muchos tropiezos y prohibiciones, que lo sacaron del lugar y lo llevaron a establecerse donde está actualmente. La vida no le ha tocado fácil, pero “Chito” se las ha ingeniado para atraer al turismo, hacer sus excursiones y mostrar lo que considera un destino subutilizado.

A su juicio, Canaima tiene un gran potencial, que fue aprovechado en su tiempo por la familia Bulton que tenía Avensa -la línea aérea- y el campamento Hoturvensa (ahora Venetur), pero no por el resto de empresarios que a duras penas reciben turistas.

“Esto debería tener un gran movimiento mucho mayor al que tiene ahora, pero la inseguridad del país nos afecta y aunque aquí es muy seguro las personas son afectadas en otros sitios y no terminan viniendo. Actualmente hay salidas y tecnologías para el turismo sustentable, aquí apenas están poniendo las aguas negras y el agua blanca. Pudiéramos tener y hacer más cosas, pero faltan acciones”.

Para García el reto está en potenciar la conservación y contar con las herramientas para que el destino sea promocionado para el beneficio de todos. Aunado a esto considera que hay muchos otros aspectos del turismo que se pueden exaltar, como la cultura indígena y el conocimiento ancestral acumulado por los pemones, cosa que engancha al turista y que en su caso personal le permitió vivir mucho tiempo cuando no le permitían navegar el Carrao.

Aunque García es carismático y ha pasado por mucho, aún no ha logrado hacer de su campamento lo que desea. La época de bonanza pasó e incluso una enfermedad de su padre lo motivó a vender su posada para dedicarle tiempo a su progenitor, siendo este el último de su vida.

Apenas hace un año “Chito” recuperó el lugar que tanto le costó e inició labores para restaurarlo y aprovecharlo, pero no ha sido fácil y poco a poco intenta seguir viviendo del turismo pese a sus limitaciones.

- ¿Por qué vino a Canaima?
- Por un chisme de una mujer. Yo tenía un negocio en San Félix y me dijo una mujer que andaba con un alemán hablando maravillas de Canaima, pero yo nunca coincidía con el alemán, hasta que un diciembre nos encontramos.

Él tenía muchos problemas para obtener los permisos por el mismo hecho de ser alemán, ellos son muy cumplidos, y cuando él iba (a Inparques) a entregar los papeles y una secretaria no llegaba a la hora que tenía que llegar él formaba un escándalo.

En vez de ganarse a la gente que le iba a facilitar el permiso resulta que los estaba alejando y allí entré yo. Logramos la concesión de turismo de Inparques en 1986, pero no aquí en Carrao porque mucha gente se opuso y se suponía que aquí estaba el lomito.

Entonces me dijeron que quedaba una opción y era el río Cucurital, un río detrás del Auyantepuy. Vimos eso como un recurso y empezamos a trabajar en esa zona, al principio con tropiezos, pero luego conseguimos darle al turista lo que estaba buscando y creamos una excursión llamada ‘cultura indígena’.

- ¿En qué consistía ese paquete?
- Allí mostrábamos la vida de los indígenas. Cómo se curaban, sus creencias que no difieren a las que nosotros tenemos afuera. Incluso en esa zona que era turísticamente virgen me pasaron muchas cosas, una vez llevé canela y le dije a un indígena ‘pásame la canela’ y él la tenía enfrente y no me la pasaba. Yo le dije ‘esta es’ entonces el indígena me dio el nombre autóctono, lo que quiere decir que sí conocía la canela.

Al principio fue muy duro. Pero me fue bien, aquí se vendía mucho la isla de las orquídeas, pero ya no había orquídeas y mi paquete y esa zona donde trabajaba estaba repleta, estaba todo casi virgen.

La verdad es que yo no sabía de turismo. Llegué de paracaidista y fui aprendiendo que se necesitaba gente de idiomas, que había que ofrecer otras cosas. Eso es poco a poco. Gracias a Dios siempre tuve muy buena relación con los indígenas. Siempre me porté bien.

- ¿Qué le desea a Canaima en su aniversario?
- Nos falta mucho por hacer. Esto pasó de ser una minera, una gran zona minera y la gente se fue, no toda pero casi toda. Vivimos del turismo, pero no lo aprovechamos ni desarrollamos las bellezas que hay.

Pienso que tenemos que hacer más y eso pasa por internacionalizar la pista, por poner los servicios, por mostrar esas cosas que son bellas y que no se ven.

 






Videos

35 años de Correo del Caroní
35 años de Correo del Caroní

19 años de TVGuayana
19 años de TVGuayana

tvguayana


© 2013 Correo del Caroní.
spacer