El venezolano que comenzó en 1996 su andar por los mundiales de kárate se despedirá en la cita de Madrid que se inicia éste martes

Madrid.-

"Un agregado sentimental": eso es lo que tienen los Mundiales de kárate que comenzarán este martes en Madrid para el venezolano Antonio Díaz, que disputó su primer campeonato del mundo en 1996, ganó los de 2010 y 2012 y se despedirá de esta competición en los de 2018.

Son los Mundiales que deben abrirle la puerta de los Juegos de Tokio 2020, en los que el kárate debutará como deporte olímpico y en los que el caraqueño, de 38 años, pondrá fin a su carrera.

"Este será mi último Mundial, así que quiero disfrutar, vivir cada momento. Tiene para mí, además de toda la emoción de la competición, ese agregado sentimental", dijo Díaz a Efe en la víspera de salir al tatami en busca de una nueva medalla en la modalidad de katas.

El eterno campeón panamericano (once veces campeón del continente) ganó su primera medalla mundial precisamente en Madrid, el bronce de la edición de 2002. Repitió metal en 2004 y 2006, fue plata en 2008, oro en 2010 y 2012 y bronce otra vez en 2014 y 2016.

Ahora es sexto del mundo, en una clasificación que encabezan el japonés Ryo Kiyuna, campeón del mundo en las dos últimas ediciones, y el español Damián Quintero, con quien puede cruzarse esta vez en semifinales.

"Mi primera medalla fue en Madrid y ahora estoy otra vez aquí. Se da ese ciclo. Para mí aquella medalla fue muy importante, la primera de ocho. Me gusta volver a competir acá", reconoció el karateca, que llega a la capital de España tras sendas concentraciones en Japón y en Barcelona.

En su última competición, la Premier League de Tokio, no obtuvo "los resultados esperados" y cayó en cuartos de final ante el turco Ali Sufuoglu, pero sintió "buenas sensaciones".

"Me tocó en cuartos una ronda difícil. A principios de año gané al turco dos veces y ahora él me ha ganado otras dos. Pero me sentí bien y la derrota me permitió ver cosas que no estaban ajustadas", comentó.

El japonés Kiyuna es ahora "el gran favorito", pero "Damián está en casa y tiene eso a su favor".

Antonio Díaz se siente un karateca distinto al que pisó el podio en Madrid hace dieciséis años. "La principal diferencia es la experiencia que me ha dado todo este tiempo. Y que ahora ya tengo visualizado retirarme después de los Juegos Olímpicos".

Unos Juegos para los que ve posible casi lo más difícil, la clasificación, pues solo acudirán en cada categoría diez karatecas de todo el mundo.

"La clasificación es un periodo complicado y largo, pero por supuesto que me veo en Tokio", aseguró. "Es una de las motivaciones para seguir. Hay que ser constante en el camino. Será un año de muchos eventos y eso nos exige mucho".

Este martes disputará las rondas previas del Mundial y, si es necesario, la repesca, para saber si estará el sábado en la lucha por las medallas.

"En una hora se decide todo", dijo con algo de vértigo.

El venezolano decidió en 2016 prolongar su carrera para asistir al debut olímpico del kárate.

Tiene ya pensados, aunque no los desveló, los seis katas que presentará en el Mundial. Su favorito siempre ha sido el 'suparimpei', un kata que habla del número 108, porque según la tradición budista hay 108 males que el hombre debe superar en su vida.

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