Este miércoles Maduro amenazó a la población con tomar las armas en caso de que fuese destruida la “revolución”. 24 horas después, su brazo represor -Policía, GNB y grupos paramilitares- le confiere el día más sangriento de su dictadura: cinco personas asesinadas por protestar. Por pensar distinto. Por hacer valer sus derechos y restituir la democracia en el país. Esa que Maduro insiste en sepultar a punta de matanza, represión y su insistencia en un fraude constituyente.