La hondureña mantenía una lucha de resistencia a los proyectos inconsultos que afectan a las comunidades indígenas de su país, por lo cual fue asesinada por personas no identificadas hasta la fecha del 3 de marzo de 2016.

A un año de la muerte violenta de la activista indígena que se opuso a los proyectos inconsultos que afectaron a las comunidades aborígenes de su país, Honduras, defensores de derechos humanos alertan las similitudes del caso con el AMO.