Lo que fue creado supuestamente para paliar la crisis alimentaria, es usado como instrumento de compra de conciencia o someter a ciudadanos a una caja con productos que ni siquiera cumplen con estándares de calidad.

Los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP) no es más que un instrumento que ha alimentado la corrupción del régimen y sometimiento de los ciudadanos que padecen la crisis alimentaria en el país.

En Ciudad Guayana, más del 90% de la población no percibe este beneficio. Incluso, hay sectores donde únicamente reciben las cajas quienes son afectos al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Esto de acuerdo con el monitoreo del Observatorio de Servicios Públicos.

La distribución tampoco se corresponde con grupos vulnerables y está sujeta a la lealtad al régimen o la compra de conciencia a trabajadores del Estado. “A la gente que no le llega percibe esto como que son discriminados socialmente por ser opositores”, señaló Aliana Estrada, coordinadora del observatorio.

Las denuncias incluyen el tema de la calidad de los productos contenidos en las cajas CLAP.

“El programa fue creado para paliar la crisis alimentaria de los venezolanos, pero son productos que no alimentan y tampoco llegan cada 15 días como se prometió, porque el régimen no está en la capacidad de distribuir a 11 parroquias de un municipio como Caroní, simultáneamente”, agregó Estrada.

Además, con el tiempo han disminuido el peso y cantidad de los productos, que no incluyen los de limpieza del hogar y aseo personal. Tampoco es proporcional al número de personas de un grupo familiar. Para una familia de cuatro personas, dos niños y dos adultos, apenas dura siete días.

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