Especialistas abordan los escenarios con relación a la usurpación de la Presidencia y las condiciones para una juramentación del diputado y presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino.

A partir de la consumación de la usurpación de la Presidencia por parte de Nicolás Maduro y luego del discurso del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, invocando los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución, para asumir las competencias del Ejecutivo, persiste el debate sobre el estatus actual de la cabeza del Poder Legislativo.

Mientras el artículo 233 de la Constitución establece el proceder ante un caso de falta absoluta del presidente electo -incluyendo cuáles son los casos de ausencia absoluta-, tiene un vacío respecto a la situación actual de Venezuela, en la que priva la usurpación del cargo de presidente.

Parte de la oposición reconoce al diputado Juan Guaidó como presidente interino, de acuerdo con lo contemplado en la Carta Magna y luego de que en cabildo abierto asumiera los artículos antes mencionados. El otro sector destaca hasta ahora que no ha habido una juramentación formal ni están dadas las condiciones para ese escenario, principalmente por la falta de respaldo de las Fuerzas Armadas.

Lo que sí está claro es la pérdida de legitimidad de Nicolás Maduro, tras la reelección en el proceso del 20 de mayo pasado, cuestionado por la falta de transparencia y garantías. De allí que gran parte de la comunidad internacional desconozca el acto de juramentación realizado ante el Tribunal Supremo de Justicia.

El presidente de Datanalisis, Luis Vicente León, explicó -en entrevista con Vivo Play- que “no es verdad que Maduro abandonó (el cargo), lo que sí es verdad es que el evento que le da legitimidad de origen al presidente fue una elección cuestionada y que la oposición no reconoció (...) el 10 de enero ocurre un cambio, que es que el presidente que era legítimo de origen en una elección previa, pasa a ser un presidente que no es reconocido de origen”. Recordó que anteriormente el Parlamento había decretado el abandono de cargo, por lo que no es la primera vez que se habla de un vacío de poder.

“Desde el punto de vista legal, la única manera de que Guaidó sea el presidente es que vaya a la Asamblea Nacional, la Asamblea Nacional decrete que él es el presidente y después se juramente (...) Guaidó está tomando una decisión absolutamente correcta en el corto plazo. Está siendo ambiguo adrede, diciendo que tiene el derecho de tomar las funciones de la Presidencia, pero para hacerlo tenemos que tener la seguridad de que ese juramento se pueda convertir en acciones”, destaca León.

Agregó que no solo se trata de que Guaidó se juramente como presidente interino, sino que debe haber una sociedad dispuesta a defenderlo, porque “lo que va ocurrir es que tan pronto haga eso va venir el gobierno contra él y deben estar alineadas las fuerzas militares (...) dentro de la oposición hay unos que dicen que tiene que lograr la unidad para juramentarse, y hay otros que dicen que debe juramentarse. Guaidó busca estar seguro de que tendrá el apoyo militar”.

Asumir la Presidencia de manera provisional implica convocar a elecciones en un lapso no mayor a 30 días, lo que sin independencia de poderes y con la actual configuración del Consejo Nacional Electoral (CNE), haría difícil la meta de materializar un cambio político.

Asumir riesgos

El abogado y exmagistrado del TSJ, Perkins Rocha, señaló que la transición sin que Guaidó asuma la Presidencia es un camino lento. “Perdimos una gran oportunidad. El reflejo de lo que debió pasar ayer (15 de enero) lo tenemos en las manifestaciones de organismos que nos han acompañado; Almagro -secretario de la Organización de Estados Americanos-, dice que ‘reconocemos la transición, pero aspiramos a que alguien asuma el gobierno transitorio’. Se han debido crear las condiciones políticas para que Guaidó asuma la presidencia transitoria como lo dice el artículo 233 (Constitución)”, consideró Rocha.

Insistió en que no hay presidente electo, pues el proceso del 20 de mayo no es reconocido por las irregularidades y violaciones cometidas por el Poder Electoral.

“Sería más efectivo si Guaidó asumiera el riesgo de asumir lo que constitucionalmente debería asumir, y no hace falta juramentarse, bastaría con actos de gobierno que materialicen el ejercicio, como nombramiento de embajadores, nombramiento de un representante ante la OEA”, añadió el exmagistrado.

Transición y negociación

El abogado José Ignacio Hernández explicó en su cuenta en la red Twitter sus apreciaciones sobre el debate jurídico en torno a la figura presidencial en Venezuela. Recordó que lo que vive hoy el país es una situación atípica, distinta a lo contemplado en el artículo 233 de la Carta Magna.

“Nuestra situación es anormal pues: (i) el usurpador sigue ejerciendo la Presidencia, por la vía de los hechos y (ii) no hay aplicación efectiva de la Constitución. Por ello, nuestro verdadero problema es cómo diseñar una transición democrática (y no cómo aplicar el art. 233)”, escribió en uno de sus tuits.

Agregó que en esta situación anormal, la solución debe venir del Parlamento, como única institución con legitimidad en el país, y dirigir las bases para la transición. “Incluso, a través de las competencias del Ejecutivo que Maduro no puede ejercer”, acotó Hernández.

“Como la AN es un cuerpo colegiado, entonces, el ejercicio directo de esas competencias solo puede ejercerlas quien representa a la AN: su presidente. Es allí donde entra la interpretación del artículo 233, de la mano del 333. Pero eso no significa que el presidente de la AN va a encargarse efectivamente de la Presidencia de la República como si hubiera condiciones normales, pues no las hay. La transición a la democracia debe basarse en estrategias reales, no es promesas que no pueden cumplirse”, continuó.

Posterior al acto de Maduro en el TSJ, el abogado constitucionalista José Vicente Haro cuestionó que Guaidó no se hubiese juramentado como presidente encargado. “La oposición tuvo una oportunidad histórica de haber hecho lo siguiente: mientras Nicolás Maduro pretendía juramentarse, él ha podido estar en cualquier lugar del territorio nacional, acompañado con la cantidad de diputados suficiente para tener quórum, juramentándose como presidente, jurar cumplir y hacer cumplir las leyes, como presidente encargado de la República y no lo hizo”, lamentó.

Haro señaló que la opción que pone en práctica la oposición es la de una transición en el mediano plazo.

Asimismo, hizo mención a la negociación en medio del conflicto político. “En esta transición controlada es negociar con el régimen”, dijo. A propósito de este tema, León también afirmó que la Asamblea Nacional no tiene ninguna capacidad de concretar el cambio, ya que el nombramiento de un presidente encargado es solo una figura transitoria para convocar una elección para una transición, para lo cual -destaca- debe darse una implosión y una negociación. “No es un tema constitucional, el cambio se va a producir en una negociación política”, puntualizó León.

Cada vez son más los países que reconocen a la AN como único órgano legítimo en Venezuela, la sociedad también se ha manifestado, los exhortos se centran en las Fuerzas Armadas para respaldar la restauración democrática. Uno de los incentivos fue el decreto aprobado en la plenaria del martes, para promulgar una Ley de Amnistía para civiles y militares que colaboren con el restablecimiento del hilo constitucional en Venezuela.

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