Opinión

El hombre y su condición de ciudadanía vienen de la formación y ambiente que les proporciona la educación doméstica y académica.
En dos décadas hemos pasado de la pobreza a la indigencia, de la estrechez a las privaciones, de la inopia a lo paupérrimo y de la miseria al hambre dura y pura.
Los dictadores siguen siendo tan sanguinarios como siempre y los métodos de torturas se siguen aplicando, a pesar del avance de los pueblos en materia de derechos humanos. Los procedimientos siguen siendo los mismos, solo han variado los actores.
¿Y por qué esta vez sí confiar en un diálogo con la dictadura? Porque el régimen está muy acorralado. Sus mentiras y excusas han perdido fuerza y credibilidad. El informe Bachelet fue el golpe de gracia.
Si el “Informe Bachelet” tiene razón, entonces lo de Barbados es una sinrazón. No hay que seguir dando vueltas para entenderlo. Cabría repetir la expresión de Santo Tomás: ver para creer...

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