Opinión

Estos robolucionarios sí que tienen riñones. Son dignos impertérritos representantes del “síndrome goebbeliano”, que entre otras cosas establece: “miente que algo queda, miente mil veces, así se convertirá, tarde o temprano, en una verdad”.
Vamos bien lo que significa es que hay una salida que permite la reconstrucción de Venezuela. ¿Hay esa salida? Sí la hay. ¿Es posible la reconstrucción de Venezuela? Es difícil, acaso muy difícil, pero es posible.
Todo puede pasar, pero el desenlace se vislumbra con sereno optimismo. Sin odios ni rencores la paz se impondrá. Cada cual deberá responder por lo que le corresponda.
Tuviste la paciencia de un santo. Perseguiste a tu estrella Polar sabiendo que ésa era tu norte. Trabajaste sin cansarte, aún a costa de tu salud. Y les diste a tus alumnos lo más importante que puede entregar un maestro: tu alma.
Se engullen 30 años de quehacer republicano, en un tiempo similar al que toma a los padres de esta -la generación de 1928- su forja, a partir del 23 de enero de 1958.
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