Opinión

La irascibilidad por los momentos parece situarse con mayor vigor en la avenida Manuel Piar, pero innegablemente continuará si persiste la indiferencia y la ceguera de lo que allí es termómetro. Hasta que llegue el cambio, sin fabulas socialistas, ni promesas vacías.
Todo el desastre de la gestión de la revolución se ha hecho en nombre del pueblo, del socialismo, de la participación, nada más lejos de la realidad.
Los neoprogres, para abreviar, en los 3 días que se reunieron en Puebla no se acordaron que los gobiernos neoliberales a que se refieren fueron democráticamente electos ni tuvieron tiempo para el tema Venezuela ni la corrupción ni el deterioro del estado de derecho en ese país.
La casta dominante se puede sentir orgullosa de acumular otro logro en estos 20 años, como es la destrucción del sistema eléctrico nacional.
Para que la movilización popular se despliegue con potencial de triunfo, vale decir, de cambio real, es indispensable que haya una conducción política comprometida sin repliegues.

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