Opinión
Héctor Lucena

Héctor Lucena

Los constantes aumentos de salario mínimo, inconsultos con empresarios y trabajadores, además de la partidización gubernamental de los sindicatos, son algunos de los elementos que terminan por desnaturalizar las relaciones laborales en Venezuela y aumenta el control del gobierno sobre las mismas.

Héctor Lucena analiza a la luz de los resultados del plebiscito en Colombia si hay similitudes entre los modelos de un país y de otro.

La protección del empleo va mucho más allá de remuneraciones y decretos de inamovilidad. Si no se toma en cuenta la economía como gran telón de fondo, cualquier política proteccionista del empleo cae por su propio peso; verbigracia: la marcada escasez e inflación que azota al país.

El aparato de producción nacional, aún con timidez en sus adecuaciones a estándares internacionales, era capaz de atender los intereses empresariales y ciudadanos; pero en tiempos de revolución, el militarismo y la corrupción desnaturalizaron las relaciones laborales hasta llevar al país a su peor crisis productiva.

Los salarios insuficientes a causa de la inflación, el desempleo, y la discontinuidad productiva a causa de la falta de materia prima, casi siempre dependiente del gobierno, afectan la productividad, el ritmo de trabajo y la generación de riqueza para la nación.

El modelo socioeconómico en el cual persiste el gobierno de Nicolás Maduro, es una ecuación desgastada. Los resultados están a la vista, aún más con la militarización del país. En este espacio, algunas claves.

El trabajo dependiente más protegido en principio fue el que se prestaba a las entidades privadas, fue algo más tarde que se conquistó, la protección para quienes prestan servicios al Estado.

Lo de tener un empleo bien remunerado sí resulta en estos tiempos muy excepcional.

No hay discusión con los sectores de la sociedad, la producción nacional está por el suelo, los ingresos por petróleo son bajos, los compromisos internacionales deben cumplirse, opacidad informativa del BCV y se menosprecia el concepto del trabajo y el ingreso por el mismo al intentar comprensar los ingresos con el bono de alimentación… así llega el ajuste del sueldo.

En las décadas de los años 80 y principios de los 90, una memoria del despacho laboral informaba de los pliegos de peticiones, de ellos los conflictivos, y en éstos cuantos trabajadores y empresas abarcaban, así como las horas de trabajo perdidas en los diferentes sectores.



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