Opinión
Héctor Lucena

Héctor Lucena

En agosto estuvimos en shock con el improvisado e insustentable paquete rojo, del cual tendremos un adelanto de sus consecuencias, cuando se nos informe de los valores de las canastas básicas y alimentaria que siguen su ritmo ascendente pero que con toda seguridad agosto del 2018 será inolvidable para la historia de Venezuela.

Los trabajadores de otrora empresas de muy buenos convenios colectivos y beneficios económicos, como los petroleros, eléctricos, telefónicos, siderúrgicos y otras industrias de la zona de Guayana, hoy están entre los peor pagados de los asalariados del país.

En regímenes que se conducen por la imposición autoritaria de un modelo ideológico, para empezar el diálogo y la concertación, mueren. A las relaciones laborales se les restringe la capacidad que sus actores directos de la producción puedan desenvolverse en los propósitos que se han definido. Entonces ¿Cómo hacer para que funcionen?

La industria contemporánea en Venezuela tiene una historia de ochenta años, si se considera que ella se inicia con la modernización experimentada de 1936 en adelante. Se trata de tiempos que en Venezuela se acepta como la verdadera entrada del país en el siglo XX. Algo tardío, pero que se pudo avanzar con cierta celeridad para recuperar el tiempo de rezago. Al momento que se inició la revolución bolivariana el país tenía seis décadas de construcción industrial. 

Se recordaba en un foro reciente que organizó la Universidad de Carabobo sobre la ciudad y el trabajo, que haberle dado el nombre de Henry Ford a una de las avenidas más importantes de la zona industrial, significaba un reconocimiento y agradecimiento a esta importante corporación transnacional del automóvil, afirma Héctor Lucena.

Está demostrado históricamente que una alta concentración de poder da licencia para el mal uso de los recursos. Igual ocurre con la acentuación de los personalismos, y más aún con la no rendición de cuentas.

“Tenemos un salario mínimo, e incluso un ingreso mínimo al agregar el bono de alimentación, que es tan bajo que  atenta contra la dignidad de la persona y le impide lo más elemental,  alimentarse a quién lo devenga. Trabajo barato que no permite cubrir ni siquiera su alimentación”, concluye el experto en temas laborales, Héctor Lucena

El especialista en temas laborales, Héctor Lucena, recalca la importancia de con procesos de formación que coadyuven al logro de sus objetivos del movimiento sindical.

Los enemigos externos siempre son un comodín para levantar la popularidad, recuerda Héctor Lucena.

El analista en temas laborales asegura que tras la elección de la Asamblea Constituyente se observa un afinamiento de la represión selectiva que, en los últimos cuatro días, se ha concentrado el estado Carabobo con la detención de dirigentes gremiales del sector enfermería, contadores y educadores.



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