Opinión
Luisa Pernalete

Luisa Pernalete

Tan tenaz a la hora de actuar en pro de los derechos humanos como ecuánime al opinar, Luisa Pernalete fomenta la convivencia ciudadana a través de Hagamos las paces.

No todo el mundo es insensible, eso no es verdad. Hay que prepararse para ayudar mejor. Hay que insistir en medidas de emergencia, canales humanitarios, salidas solidarias.

“La próxima vez que me digan que ‘somos una cuerda de flojos’ pediré nombres concretos”, advierte la profe. Luisa, porque gente que es trabajadora (empezando por los jóvenes) sobran en este país.

 |  Jueves, 28 Julio 2016 00:00

¡No somos un país de flojos!, aunque se haya fomentado el clientelismo -ahora y antes- y se haya dado el mensaje de que se puede “vivir sin trabajar”.

Del julio angustiante al septiembre de esperanza, la profesora Luisa nos deja tarea para estos días de vacaciones: un esfuerzo por trascender, por no permanecer anclados en la realidad desoladora, pero realista y a seguir trabajando. “No se les pide nada a las piedras, se les exige a los que son capaces de superar dificultades, a los que tienen claras las prioridades, a los que son capaces de generar propuestas”.

 |  Jueves, 14 Julio 2016 00:00
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En el Día de los Niños, volver con mirada amorosa nuestros ojos a ellos, para aprender de ellos, no nos vendría mal a los adultos: ser misericordiosos, no discriminar, agradecer, saber que los conflictos entre las personas son parte de la vida.

La profe Luisa nos presenta un manual de instrucciones para estos tiempos de convulsión en Venezuela: despertarse, documentarse, denunciar, difundir, tener un directorio a la mano y no olvidarse de dar la mano.

Promover la cultura de paz, el cuidado del ambiente, dotar en infraestructura, medir la calidad de la educación, invertir en más y mejores docentes con mejores salarios son algunos lineamientos para que Venezuela avance hacia la educación de calidad que necesita.

En medio de las colas, la violencia, la escasez generalizada de todo insumo básico para vivir, se levantan los héroes sin rostro. Esos que no pierden la esperanza y luchan desde su entorno por un país que les devuelva la sonrisa a todos. Eso sí, con el cable bien atado a tierra.

De mono, de pulpo, de murciélago y de canguro, Luisa ejemplifica.

Cada estudiante que camina nuestras calles rumbo al liceo, límpidos y bien planchados, son el signo de unas madres guerreras que batallan desde el hogar. Que buscan la sobrevivencia en el tesón, las colas y demás sacrificios para que sus hijos sigan yendo a la escuela. Es su apuesta por el sistema educativo de un grupo de mujeres que, lejos de estar dormidas, luchan cada día por el bien de los suyos.



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