Opinión

Entre peleas y reencuentros, las generaciones universitarias de 1928 y 1936, retoman el empeño civilizador y le ganan una partida al sino de la tradición. ¿Cómo logran el milagro de nuestra regeneración a partir de 1958, que aún late entre las víctimas del huracán de maldad que hoy azota al país, el de adentro y el de afuera, nuestra inédita diáspora?

Miércoles, 30 Mayo 2018 00:00

Sin un alzamiento y con centenas de oficiales perseguidos, la implosión militar parece estar en marcha y, por esa vía, la del propio régimen. El efecto político de un alzamiento derrotado es una onda expansiva sobre la estructura de un aparato de poder que perdió todo apoyo social doméstico y todo apoyo internacional político.

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