La pregunta obvia es ¿desde cuándo se viene reuniendo esta presunta dirigencia con la cúpula dictatorial? Visto lo visto, es fácil inferir que hubo otros encuentros clandestinos.

La sonrisa de Timoteo Zambrano no le cabía en la cara cuando, al unísono con Delcy Eloina, levantaban unas carpetas para las cámaras, que recogían las imágenes de un encuentro -sorpresivo e inexplicable- en la sede del minpopo de relaciones exteriores. Al que fueron invitados diplomáticos, que se retiraron al darse cuenta que habían sido engañados. Pero los “anfitriones” siguieron en el jolgorio, cuya figura principal fue la dulce Delcy: la siempre eficiente y respetuosa vicepresidenta.

Procuro no hablar en nombre del colectivo nacional o erigirme como opinión pública, lo que escribo intento hacerlo en primera persona del singular. Situada en esa conjugación, debo afirmar que sentí un mazazo al ver a dirigentes de cuatro micro partidos -Cambiemos, Soluciones, AP y MAS- compartiendo mesa y mantel con la señora Rodríguez Gómez. Ofrecían -en un clima distendido y de mucho compadrazgo- una rueda de prensa para dar cuenta de los resultados de reuniones previas. Donde se discutieron temas desconocidos tanto para la dirigencia opositora mayoritaria, como para el grueso de la población venezolana. La lectura inmediata es que este 16 de septiembre se produjo un micromadrugonazo, que lamentablemente tiene y tendrá consecuencias, al generar desconfianza de cara a la comunidad internacional, pero también afectará el ánimo y profundizará la desesperada e infinita angustia de todos nosotros.

La pregunta obvia es ¿desde cuándo se viene reuniendo esta presunta dirigencia con la cúpula dictatorial? Visto lo visto, es fácil inferir que hubo otros encuentros clandestinos, donde estuvieron Claudio Fermín, Felipe Mujica, Luis Romero, José Antonio España, Timoteo Zambrano, Pedro Veliz, Chúo Torrealba y otros, todavía más desconocidos y de exiguos liderazgos. Lo cierto es que el poder, aunque sea tiránico, siempre es seductor y convocante. Por eso cuando los celulares de estos individuos sonaron, con la música y la voz miraflorina, estos no lo pensaron dos veces y concretaron encuentros del segundo y tercer tipo con los saqueadores del erario público, corruptos, hambreadores y torturadores de este sufrido y extenuado pueblo.

En la rueda de prensa se les veía como si estuvieran en un restaurante de lujo, con la risa juguetona y complaciente de quien comparte con un familiar o amigo millonario en dólares, que lo paga todo sin que le parpadeé el plástico, domiciliado en una de sus cuentas corrientes. Evidente es que para cúpula se trataba de un lance en el que debían hacer algunas apuestas, porque una vez más se juegan a Rosalinda. Esto es su permanencia en el poder, por lo cual resultaba imperativo dividir, fracturar, segmentar y de ser posible desmembrar, pulverizar y enterrar a la verdadera disidencia opositora.

Los convidados a la mesa de diálogo se veían satisfechos, con una actitud similar a la de sus anfitriones, pero muy distante de aquellos a quienes dicen representar, y convertidos en excusa para sentarse con quienes han llevado a Venezuela a una hambruna colectiva, a una diáspora que no se detiene, a una hiperinflación que no tiene techo y, claro, a la destrucción y entrega del país al castrocomunismo. Resultaba evidente que los dichosos invitados conversaron y departieron, relajadamente, con los destructores de Venezuela, y lo hicieron como si la cháchara mediática y encadenada del estafermo fuese verdad, y como si los que sobrevivimos en esta ribera no estuviésemos en el abismo profundo de la más absoluta miseria y precariedad.

Para quienes vemos esta puesta en escena, queda claro que esta mesa es un nuevo artilugio, fabricado con las medidas exactas de las ambiciones de la camarilla dominante, que usa a Edgar Zambrano como moneda de cambio para comprar -a precio de gallina flaca- más tiempo en el poder, que es lo único que realmente les importa. En Venezuela hay casi 600 presos políticos y liberar a uno solo es una burla. Pero Timoteo Zambrano valora como un éxito la promesa de excarcelar a 58. Como se ve que Timoteo no ha sufrido en carne propia la crueldad y la represión, desplegada por sus altos panas en las ergástulas socialistas.

En esa mesa hubo más siglas e intereses personales que genuina representatividad del conglomerado nacional. Tan es así, que en cambote apenas llegan a seis diputados en la Asamblea Nacional. Único poder legítimo y auténtica representación de la voluntad popular, que la tiranía ha intentado destruir a toda costa, pero que se ha mantenido como firme expresión de la cultura democrática que nos anima a seguir luchando.

Agridulces

Este 16 de septiembre el régimen decreta el inicio de clases y montan un circo mediático para que Aristóbulo y Delcy vociferaran en torno a la maravillosa educación socialista, que sólo está en su falso e infame palabrerío. La verdad verdadera la sufren los niños desnutridos, sin uniformes y sin libros que asistirán a unas escuelas destruidas, donde no se encontrarán con sus amigos ni con los maestros que conocían y querían.

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