En nuestra región no estamos exentos de las charadas de acuerdos como la exhibida al país. En el presente momento no hay instancia de la vida de Guayana que no esté en los cálculos de la revolución para conculcar el espíritu de transformación de desarrollo y sosiego social.

En la Guayana del caos e inoperancia de los servicios públicos llegaron también los altos grados de temperatura que ya es bastante decir con el calor normal que toleramos. En el medio de episodios dantescos que por repetidos se diluyen casi sin dolor (hambre, imposibilidad de adquisición de medicinas o comida, dificultades de movilización, violencia anti social y de los cuerpos de seguridad. Abandono de las comunidades), los educadores también aquí hicieron sentir su voz de protesta para arrancar un año escolar en el más completo desamparo e incertidumbre que alguna vez hayan podido imaginar. El episodio que suma otra alarma a una sociedad depauperada no fue, sin embargo, tan penoso como el espectáculo de la usurpación dándose aires, mediante una operación sellada con individualidades y partidos nominales extraviados del proceder democrático, aunque seguramente imbuidos por obtención de ganancias particulares. En la vociferada pretensión de representar a la totalidad de los venezolanos y otorgar soluciones -dicen quienes son responsables de la gigantesca corrupción, ineficiencia, persecuciones y muertes- a este abismo de calamidades que es la Venezuela de hoy.

A la maniobra política de la que el habitante común esta obstinado se hace imperativo dejar constancia de inventario (debido a la rudeza de la coyuntura dictatorial y a su prolongada permanencia), a los fines que no queden atisbos de dudas sobre las aberraciones del régimen socialista, al igual que los tumores políticos del pasado que aún no terminan de curarse, tanto en posturas como de los reaparecidos “operarios” de la semana, así como los que se esconden en las genuinas luchas de los factores democráticos desde la AN y desde la pujanza y motivación de sociedad civil en las regiones.

El derecho ajeno

Es intolerable seguir riéndonos de nuestra propia tragedia nacional. Por mucho que las escenas de la política nos proporcionen el mejor material de la recreación bufa debemos asumir la indignación ante la burla. La opereta de los políticos de pasillos con sus apoderados a la sombra ha estado en buena parte del recorrido de la historia republicana venezolana -apuntado por nuestros especialistas- atinente a la irresponsabilidad, la audacia ignorante, la vileza y el engaño como parte intrínseca de la conducta nacional, de la que es máxima representación la clase política criolla. Que hace aguas en los últimos 30 años y continua sin poder superarse, luego de las mayores atrofias del proyecto chavista en estos últimos veinte. Deja claro el vacío de la propuesta de un proyecto para la modernidad nacional acabada, capaz de pulverizar la mitología que elude honrar esfuerzos y sacrificios, de gran provecho para el populismo con sus sargentos partidistas y para el planteamiento revolucionario cargado de resentimientos, ignorancia y ambiciones personales.

“Espérame entre palmeras como la primera vez”. Reza la sabrosa canción que con talante sobrado se corea en planos del galanteo; pero con igual o mayor goce se presenta en los escenarios del poder venezolano. Claro, en esas tramoyas no tiene cabida la conciencia por la majestad del derecho ajeno. No hay sentido del compromiso con la justicia, la rendición de cuentas, el respeto al ciudadano y la conducta ética y apropiada de funcionarios y dirigentes. Se llega a asociar de manera natural, el interés personal con aquellos que corresponden a intereses del ámbito público: comunidades, sectores sociales, instituciones o el país completo. “…si el derecho expresa el poder y la lógica de la institución, la tradición y la razón, es probable que nuestra experiencia e historia personal con sus traumas, deseos y síntomas sea lo que determine cómo nos unimos a la institución (Douzinas, 2008: 358)”. Cita del trabajo “El sublime objeto del Derecho Moderno: Un jurista llamado Slavoj Žižek (I) de Daniel E. Florez Muñoz, de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Universidad de Cartagena (Colombia).

De allí que tanto el balance institucional, como el de los liderazgos (con sus excepciones, por supuesto) dejen rastrojos y escombros a su paso. Dejen huella de faltas e irregularidades, que ahora en el proceso del socialismo del siglo XXI se ha traducido, además del robo descarado de la cosa pública, en numerosas víctimas de asesinatos, persecuciones, ancianos y niños fallecidos, o trabajadores atropellados por reclamar sus derechos. La humillación representada en la diáspora de jóvenes que nunca imaginaron abandonar a su tierra ante el desamparo de los gobernantes revolucionarios.

“…Liberación de ese terror difuso e impalpable”

El historiador Manuel Caballero explicaba acerca de la victoria democrática sobre la dictadura. “Es por eso que el derrocamiento de una dictadura es menos la caída de un gobierno que la liberación de ese terror difuso e impalpable. Es por eso que luego de abierta, sea tan difícil regresar el genio popular a la botella que lo encerraba. Es por eso, también, que la democracia es menos un conjunto de instituciones gubernativas, elecciones, partidos políticos, prensa libre que esa liberación del miedo”. Hoy en esta etapa nacional, con acentuada desesperación colectiva por los desmanes del Estado-partido-gobierno, la sociedad venezolana se ha hecho suspicaz a la pretensión del engaño. Bien sea este en un salón con personeros simulando acuerdos que no respetan la aspiración urgente de cambio. Ya sea un gobierno de repartos que esconda la injusticia y se aleje de la opinión ciudadana que ha demostrado su apego a las leyes, la civilidad y la cultura democrática.

En nuestra región no estamos exentos de las charadas de acuerdos como la exhibida al país. En el presente momento no hay instancia de la vida de Guayana que no esté en los cálculos de la revolución para conculcar el espíritu de transformación de desarrollo y sosiego social. Vale en estas horas de retorcidas puestas en escenas del régimen la reflexión sobre estos acechos. “Dos de los regímenes más monstruosos de la historia de la humanidad subieron al poder en el siglo XX. Ambos se afianzaron sobre la violación y el saqueo de la verdad y sobre la premisa de que el cinismo, el hastío y el miedo suelen volver a la gente susceptible a las mentiras y a las falsas promesas de unos líderes políticos empecinados en el poder absoluto. Como escribió Hannah Arendt en su obra Los orígenes del totalitarismo (1951) “el sujeto ideal para un gobierno totalitario no es el nazi convencido ni el comunista convencido, sino el individuo para quien la distinción entre hechos y ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso (es decir, los estándares del pensamiento) han dejado de existir”. Michiko Kakutani, La muerte de la verdad, artículo de opinión para la revista española Ethic.

La acción de calidad apremia con las horas en el liderazgo opositor; la responsabilidad de la dirigencia es máxima frente al sufrimiento inaguantable de la nación. Los ciudadanos debemos mostrar la sindéresis para exigir firmeza en propósitos éticos y resoluciones concretas, del mismo modo que saber distinguir entre la ilusión y la esperanza.

Trocitos…

- Un vendedor de embutidos, que sobrevive a la pronunciada caída de estos productos en Ciudad Guayana, me explica para darme una referencia en la que se encuentra el ramo, que la adquisición en los comercios de San Félix casi no existe; se limita en niveles muy bajo a la mortadela. Mientras que en sectores de Puerto Ordaz se venden otros renglones pero igualmente en limitados porcentajes.

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