Mabel Sarmiento Garmendia

Laura Cárdenas es uno de los ejemplos de cómo los venezolanos se reinventan para afrontar la estadía y la sobrevivencia en un país extraño.

La capital del municipio Gran Sabana es el último panorama del país que tiene los que deciden partir hacia Brasil por vía terrestre. 

Se van en autobús, en aventones y, a veces, caminando. Pero para muchos compatriotas, esas son las únicas escapatorias al hambre e, incluso, a la posibilidad de morir. El signo de la pobreza los marca.

La ciudad del norte brasilero ha visto modificadas varias de sus rutinas por las llegadas de los venezolanos que buscan, con desespero, trabajo y, principalmente, comida y medicinas.

Tienen elementos comunes: el morral tricolor que reparte el régimen venezolano. Harapos. Hambre. Y buscan trabajo. Todos son reflejo de la crisis en la que el chavismo ha hundido a al país y están desperdigados, ahora, en Boa Vista, una de las tablas de salvación a la que acuden muchos de ellos para comer o curarse de alguna enfermedad. En este especial publicado en el portal Crónica Uno, los periodistas Mabel Sarmiento y Marcos David Valverde relatan las rutinas de estas personas, 800 en promedio, que emprenden la travesía en busca de la estabilidad que se perdió en Venezuela por la corrupción, la demagogia y las políticas desacertadas de los últimos 20 años.

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