Martes, 28 Marzo 2017 00:00

Bloque mayoritario de la OEA reconoce gravedad de la crisis venezolana e impulsa elecciones

 
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OEA presiona al gobierno de Maduro para cumplir con principios básicos de democracia OEA presiona al gobierno de Maduro para cumplir con principios básicos de democracia Fotos OEA

20 países coincidieron en esperar de Maduro tres puntos: la liberación de los presos políticos, el respeto a la Asamblea Nacional e independencia de los poderes y un cronograma electoral. Promueven una salida dialogada a la crisis en Venezuela, sí, pero piden también avances concretos. Al final del encuentro de más de tres horas, la falta de diplomacia de la delegación venezolana dejó un mal sabor de boca: “No importa lo que esos países digan. Yo vine a decir lo que tengo que decir”.

La sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) que discutió la situación de Venezuela culminó sin una votación sobre la Carta Democrática. No hubo tal votación porque no era el objetivo de la agenda del día. Aunque la ferocidad de Venezuela, de Nicaragua y de Bolivia entorpeció el arranque del debate, al final el seno del bloque continental abordó nuevamente la crisis económica, política y humanitaria en Venezuela.

A diferencias de 2014 y de 2016, los términos fueron claros sobre las expectativas sobre el gobierno de Maduro: respetar a la Asamblea Nacional, liberación de presos políticos y un cronograma electoral… los tres puntos de honor que el grupo inicial de 14 miembros propuso debatir la semana pasada. A regañadientes Venezuela aceptó la cortesía de tomar la palabra en el debate sobre su crisis interna.

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México recriminó el tono irrespetuoso y acusaciones por parte de Moncada
 

Hostil fue una palabra que revoloteó la sesión especial en el Consejo Permanente. Tras retardar el inicio del debate por casi una hora, a la delegación venezolana no le quedó de otra que reconocer esta derrota en la agenda. E interpretó que el hecho de que la OEA quiera discutir y lo haga es un acto hostil contra Venezuela.

Pero la hostilidad provino del viceministro de Relaciones Exteriores, Samuel Moncada, cuyos derechos de palabra usó para atacar a los países que suscribieron el comunicado de la semana pasada. Esa actitud propició no solo los llamados de atención por parte del presidente del consejo y de países miembros, sino que México, Canadá, Estados Unidos y Brasil solicitaron culminar el encuentro.

Desde un principio Venezuela se opuso a la realización del Consejo Permanente. Calificó la convocatoria como una ‘acción injerencista’, primero; segundo, reclamó que el debate se hiciera sin el consentimiento de Venezuela, lo cual fue apoyado por países como Nicaragua y Bolivia, quienes restaron legitimidad a toda la sesión.

Incluso Bolivia llegó a proponer debatir no la crisis en sí, sino el porqué de la discusión sobre la situación… una treta lingüística con la que aspiró que se votase primero sobre su moción y relegar el punto inicial de la agenda. El presidente rotatorio del consejo, el embajador de Belice, se mantuvo firme y no alteró el orden de votación.

Para retrasar aún más, Venezuela solicitó una votación nominal: aquella que se hace país por país. Al final, con el visto favorable de 20 Estados miembros, comenzó formalmente el debate.

Puntos en común 

La intervención de los países miembros de la OEA que manifestaron preocupación por la situación de Venezuela, coincidieron en puntos básicos y en ocasiones con lenguaje diplomático: recalcaron que quieren “coadyuvar en la restitución del hilo constitucional”, “solventar la crisis actual” y reiteraron la necesidad de la liberación de presos políticos, del respeto a la Asamblea Nacional e independencia de los poderes y de un cronograma electoral que incluya las elecciones vencidas en 2016, las correspondientes a este año y las presidenciales de 2018 para salir de la crisis.

México, quien fue el redactor del comunicado del G14, reiteró que la decisión de suspender a un país miembro es el último recurso, después de agotados otros mecanismos en un lapso considerable.

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Diplomacia venezolana choca con la OEA 

 

“Es urgente la liberación de presos políticos, la legitimidad de la Asamblea Nacional y un calendario electoral que incluya las elecciones pospuestas. Estamos dispuestos a colaborar con el pueblo de Venezuela en todo lo que pueda contribuir a una solución a la crisis social en el país”, repitió México.

La representante de Canadá aplaudió la profundidad en la descripción del informe del secretario general, Luis Almagro. “En Venezuela hay ausencia de valores y principios democráticos, tanto de la Carta de la OEA como de la Carta Democrática”, subrayó la embajadora y acotó que el diálogo puede funcionar cuando las partes están comprometidas a buscar una solución.

Sobre la exigencia de liberación de presos políticos y agenda electoral, Canadá recordó que “ningún Estado debe sufrir demoras en sus elecciones”.

Costa Rica se mostró preocupada por el debilitamiento de las instituciones democráticas y la amenaza a las independencias de los poderes públicos y mencionó la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) contra la inmunidad de los diputados del Parlamento nacional.

“No contribuye que el TSJ declare en desacato al Parlamento y el Ejecutivo decrete estado de emergencia. Se trata de construir un acuerdo nacional que devuelva la tranquilidad a sus habitantes. Ese acuerdo requiere una hoja de ruta en corto, mediano y largo plazo, que garantice la separación de poderes, en especial el judicial y electoral, que garantice el debido proceso, el cese de las detenciones arbitrarias y liberación de presos políticos, así como garantizar la adecuada protección a defensores de derechos políticos y de derechos humanos”, expuso Costa Rica.

Perú propuso la conformación de un grupo de contactos o grupos de países amigos, para facilitar el diálogo entre el gobierno y la oposición, con el objetivo de tratar la crisis humanitaria, liberación de presos políticos, calendario electoral y el respeto a la AN.

Panamá aprovechó para respaldar el proceso de diálogo acompañado por los representantes de la Unasur y de la Santa Sede, mientras que El Salvador se sumó a los alegatos del viceministro Moncada sobre una intervención.

Sobre estos argumentos, el embajador de México manifestó que tales consideraciones expresa el desconocimiento de la normativa de la Carta de la OEA y el de la Carta Democrática. Y planteó que el caso de Venezuela sea analizado periódicamente en un intervalo no mayor a un mes, para hacer seguimiento.

Informe de Almagro en el debate 

Posterior a la intervención de Chile que reiteró su postura sobre retomar el diálogo y “que no se den interpretaciones antojadizas y excluyentes de la Carta Magna”, el representante de Haití apoyó dicho mecanismo, no sin antes cuestionar la actuación de Almagro y su informe.

Haití calificó como una falta de respeto que dicho informe no haya sido entregado en su idioma oficial, el francés, considerando entonces el documento sobre la situación de Venezuela como “un rumor porque no hemos podido leerlo según el reglamento de la organización”.

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Canadá: “Queremos buscar propuestas concretas para definir el curso de acción para encontrar soluciones en el menor tiempo”
 

Colombia destacó que el informe de Almagro es un instrumento más para la evaluación, reiterando que “no se trata de un foro político para extremar acusaciones mutuas, sino para análisis y propuestas que ayuden a resolver la crisis, bajo principio de cooperación”.

“Esperamos que Venezuela tome esto como lo que es, no como una injerencia.

Argentina vuelve a ofrecer tender la mano al pueblo venezolano, a colaborar en todo aquello que pueda contribuir en la solución de los problemas que hoy enfrenta”, expuso Argentina.

Estados Unidos hizo hincapié en la actitud hostil del Estado venezolano, reacio a aceptar ayuda para solventar la crisis, haciendo referencia también a la reciente sentencia del TSJ que quita la inmunidad a los parlamentarios.

“La sentencia emitida por el TSJ venezolano el día de hoy (martes) es muestra de la ruptura del orden constitucional de ese país (...) se están padeciendo problemas importantes y no se debe olvidar quiénes están pagando las consecuencias”, expuso el embajador de EE UU.

Para República Dominicana, las acciones que intenta implementar la OEA puede llevarlos a cometer errores por los que luego deberían pedir perdón. Sin embargo, Brasil insistió en que “estamos aquí para ayudar a Venezuela, no tenemos otro fin”, recordando que “revertir la situación depende del propio Gobierno de Venezuela”.

En respuesta a las detracciones contra la Carta Democrática, Paraguay recordó que es un instrumento que sirve para solventar conflictos, en cuya creación participó Venezuela, además de estar facultados para tratar situaciones previstas en dicho documento.

Derecho a la democracia 

“El Gobierno de Venezuela está sometiendo a la oposición a condiciones que contravienen principios de libertad de expresión y conciencia (...) la demora de las elecciones constituye una vulneración de derechos humanos (...). Nuestro llamado es a la normalización de la institucionalidad democrática y el respeto a las decisiones del Parlamento, para garantizar la separación de poderes. El pueblo venezolano tiene derecho a la democracia y su gobierno a promoverla”, puntualizó la embajadora paraguaya.

Almagro se defendió de las acusaciones: “Nuestras propuestas son lo opuesto a un golpe de Estado, es más bien la vía democrática. Nos sumamos a los reclamos de liberación de presos políticos, respeto a la Asamblea Nacional y cronogramas de elecciones. No es intervencionista la protección de la democracia, así como no es intervencionista la promoción de los derechos humanos. Las libertades fundamentales, los derechos humanos y la democracia debe imperar no solo cuando es conveniente, sino en todo momento”.

Bolivia justificó su rechazo al tema de debate en la sesión con la excusa de que “ninguno de los países acá presentes están libres de dificultades”.

Canadá puntualizó que el fin es buscar propuestas concretas para definir el curso de acción en pro de soluciones en el menor tiempo.

Discurso de insultos y amenazas 

Moncada denunció su vulneración a la libertad de expresión durante la sesión de la OEA, a la vez que aseveró darle mayor importancia a la Constitución venezolana, obviando las violaciones que el gobierno ha hecho precisamente en el tema de libertad de expresión, de prensa e información, así como en la garantía de derechos fundamentales, políticos y civiles.

Más que argumentos de defensa, explicación de lo que ocurre en Venezuela o disposición a su pronta resolución, Moncada se dedicó a dirigirse a cada país firmante de la declaración que llevó a la convocatoria de la sesión, con ataques fuera del tema de la orden del día, lo que generó molestia entre las delegaciones y reiterados llamados de atención.

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Viceministro Moncada usó repetidos derechos de palabra para atacar a miembros de la OEA y denunciar una presunta intervención y golpe de Estado
 

“En Venezuela se ha consumado un acto de intervención sin que les hayamos dado ningún tipo de autorización (...) en algún momento algunos de ustedes se encontrarán en una situación como la nuestra, como ha ocurrido en el pasado.  Protestamos la grosera participación de ese grupo firmante”, argumentó el vicecanciller.

Sobre Colombia se escudó en el tema del narcotráfico (“si Colombia quiere contribuir, que pare el cultivo de cocaína”), mientras que a Brasil lo acusó de tener un gobierno ilegítimo, acusación que dicho país recordó que fue un proceso “respetando normas jurídicas con el Poder Judicial”.

México intervino para pedir al presidente del consejo respeto y volver a la materia de debate. Amenazó en dos oportunidades con retirarse ante el irrespeto por parte del representante del Estado venezolano.

“Venezuela necesita un grupo de amigos tanto como México necesita un muro”, fue el ataque de Moncada para con México, cuyo embajador calificó el comentario como una impertinencia e invitó a Moncada a debatir y ponerse en el mismo espejo de lo que ambos países están dispuestos para solucionarlo, siempre y cuando sea en el lugar y momento adecuado.

“Qué lástima que quienes dimos la bienvenida, agradecimos su presencia, no podamos tener un debate constructivo, entre hermanos”.

La postura de gran parte de los países miembros de la OEA no solo evidencia la crisis humanitaria, política, económica y social en Venezuela, sino que presiona al gobierno de Maduro a cumplir con puntos específicos, incumplidos ya en el acuerdo del diálogo acompañado por la Unasur y el Vaticano, que hoy el oficialismo defiende.

Así como ocurre dentro de Venezuela, la respuesta del gobierno de Maduro afuera es la misma, esta vez en boca del viceministro de Relaciones Exteriores: “No me importa lo que digan esos países. Yo vine a decir lo que tenía que decir”.

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