Domingo, 27 Noviembre 2016 00:00

Revolución armada de Fidel Castro chocó con firmeza democrática de Betancourt

 
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El carismático padre de la revolución cubana, que jamás se deshizo de su barba, falleció el viernes 25 de noviembre El carismático padre de la revolución cubana, que jamás se deshizo de su barba, falleció el viernes 25 de noviembre

El padre de la revolución cubana murió el viernes tras más de medio siglo en el poder. El carismático barbudo se erigió como ícono comunista mundial, para luego decepcionar con su autoritarismo e intolerancia al disenso. Quiso expandir su modelo, aprovechando su ascendencia en la izquierda latinoamericana, pero en Venezuela el presidente Rómulo Betancourt se lo impidió. Solo una revolución similar a la de Castro triunfó, la de Nicaragua (1979).

 

Santos y FARC agradecen

El Gobierno colombiano agradeció a Fidel Castro su contribución al acuerdo de paz que firmaron las partes para acabar con una confrontación de cinco décadas.

“Fidel Castro reconoció al final de sus días que la lucha armada no era el camino. Contribuyó así a poner fin al conflicto colombiano”, escribió en Twitter el presidente Juan Manuel Santos, quien previamente envió un saludo solidario a su homólogo cubano, Raúl Castro.

Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) también se expresaron en Twitter a través de mensajes de su principal jefe, Rodrigo Londoño, y de sus negociadores en el proceso de paz, que se desarrolló a lo largo de cuatro años en La Habana.

“Fidel siempre serás ejemplo de firmeza y dignidad. Nuestro abrazo al pueblo cubano que nos acogió generosamente”, escribió alias Carlos Antonio Lozada, mientras que el guerrillero conocido como Pastor Alape afirmó: “Se fue Fidel el soñador y hacedor más formidable de nuestra historia. El humanista más comprometido con la humanidad”.

“Gracias Fidel por su inmenso amor por Colombia. Que el Acuerdo de Paz de La Habana sea nuestro postrer homenaje”, dijo a su vez Luciano Marín, más conocido como Iván Márquez, quien fue el jefe del equipo negociador de las FARC en el proceso de paz.

Las negociaciones entre el Gobierno y las FARC empezaron en noviembre de 2012 en La Habana y concluyeron con la firma, el jueves pasado, de un segundo acuerdo de paz, pues el primero, suscrito el 26 de septiembre, no pudo ser implementado al ser rechazado por una estrecha mayoría de votantes en el plebiscito del 2 de octubre. (AFP)
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Lima.- Fidel Castro (1926-2016) murió justo en la semana en que el grupo guerrillero más antiguo de América Latina, las FARC de Colombia, firmaban la paz con Juan Manuel Santos, un hombre al que un diccionario comunista definiría como el típico oligarca.

Las FARC firmaron porque no pudieron ganar. Aunque también hay que decir que el Gobierno colombiano firmó porque 52 años demostraron que las armas eran insuficientes para vencer a una insurrección que, pese a los desvíos de camino, nació por la inequidad y la violencia de los poderosos.

Ya no hay guerrilla en América Latina, salvo algún remanente sin opción de tomar el poder. Solo una revolución similar a la cubana triunfó, la de Nicaragua (1979), pero luego se fue por rutas distintas a las que marcó el barbudo de la provincia de Holguín.

Envejecido, Fidel no apareció en los diálogos de paz de Colombia. Pero es posible que estuviera tras las bambalinas, pues su hermano Raúl, su sucesor en la presidencia de Cuba, fue gran protagonista y uno de quienes apostó por el final negociado.

Ya en 2008, Fidel les había bajado el dedo a sus admiradores de las FARC: “Nunca debieron haber secuestrados los civiles, ni mantenidos como prisioneros los militares en las condiciones de la selva. Eran hechos objetivamente crueles”, escribió sin ambages.

“Ningún propósito revolucionario lo podía justificar. En su momento, será necesario analizar con profundidad los factores subjetivos”, dijo Castro en referencia a la liberación de la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt y de otras personas que pasaron años en cautiverio.

Las FARC habían perdido el apoyo de Castro, leyenda de la América Latina revolucionaria. Pero no siempre fue así: el cubano, quizás el último sobreviviente de la Guerra Fría, apoyó a rebeldes de varios países, lo que le costó el aislamiento de un subcontinente alineado a Estados Unidos.

La guerrilla dio larga lucha en Colombia, pero no ganó y más bien vio cómo se desprestigiaban los ideales de la revolución campesina y proletaria. Tampoco ganó en Guatemala o El Salvador, aunque logró empates técnicos resueltos en mesas de conversaciones.

RomuloRómulo Betancourt se sentía comprometido a no distinguir entre una dictadura de izquierda y una de derecha |Fotos AFP

Se estrelló con Rómulo

El portal británico BBC en su versión en español narra en un artículo titulado ¿Quiénes fueron sus otros grandes enemigos (además de EE UU)? una de las causas del aislamiento diplomático de Cuba en 1962, cuyo protagonista fue el entonces presidente venezolano Rómulo Betancourt, quien promovió la sanción a la isla en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA). El organismo expulsó a Cuba en su asamblea realizada en Punta del Este, Uruguay, el 21 de enero de 1962.

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El Nacional dio cuenta dela insurgencia de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), promovidas por el régimen castrista
 

Frank Mora, de la universidad FIU de Miami, le dijo a BBCMUNDO que “en los años 60 había una consenso que Cuba por su alianza con la Unión Soviética representaba una amenaza a los intereses de muchos países”.

El mandatario venezolano representó, para muchos, la oposición continental a la revolución cubana. Si bien muchos en la izquierda criticaron el aislamiento de Cuba por parte de la OEA, viéndolo como subordinado a los intereses de Estados Unidos, otros lo entendieron como un rechazo a la naturaleza autoritaria del gobierno cubano.

“Rómulo Betancourt era un presidente comprometido con la democracia. Tuvo sus problemas también con la dictadura de Trujillo en República Dominicana (…) Él se sentía comprometido a no distinguir entre una dictadura de izquierda y una de derecha”, indica Mora, quien también agrega que otros líderes latinoamericanos del momento, como el costarricense Pepe Figueres, también se destacaron en ese momento por su oposición a Fidel Castro.

Si en otro país llegó pronto al poder el marxismo fue en Chile, en 1970, con Salvador Allende, pero por las urnas. Castro fue clave en el Gobierno e intervino sin tapujos en asuntos internos. De eso se valieron los enemigos para tratar de justificar una respuesta de corte fascista con complicidad poco disimulada de Washington.

Triunfó luego la izquierda en otras elecciones. En algunos países gobernó tan lejos de los principios originales que ya ni izquierda parecía. El caso más desilusionante para zurdos de viejo cuño es Nicaragua, donde sectores del progresismo cuestionan el estilo del actual presidente, Daniel Ortega.

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En otros lares, la izquierda gobernante mantuvo las claves de la identidad, pero con moderación y respeto a la otrora repudiada democracia burguesa. Ex guerrilleros llegaron a la presidencia de Brasil o de Uruguay o a la Alcaldía de Bogotá. En El Salvador la guerrilla, convertida en partido, fue gobierno.

Menciones aparte son la Venezuela de Hugo Chávez y ahora de Nicolás Maduro, la Bolivia de Evo Morales y el Ecuador de Rafael Correa, todos con discurso radicales de izquierda, todos vencedores en las urnas y en su momento todos con fuerte arraigo popular.

Chávez fue lo más próximo que tuvo la izquierda latinoamericana a un líder suprarregional postfidel. Pero el cáncer le atacó cuando su discurso antiimperialista combatía con problemas internos de manejo económico y de estructura autoritaria.

Economía y autoritarismo que también han sido el talón de Aquiles de la Cuba castrista, con adelantos en la educación, la medicina y la ciencia que nadie cuestiona, pero con profundos defectos de matriz productiva y de respeto a los derechos ciudadanos.

Raúl Castro nunca dejó de ser visto como un suplente del Fidel, de ese que era demonio o dios dependiendo de quien lo mirara. Del que se fue el sábado dejando encaminado hacia la democracia al último grupo latinoamericano que, como él, le apostaba a las armas como salida.

  ComillasROJASRómulo Betancourt era un presidente comprometido con la democracia. Tuvo sus problemas también con la dictadura de Trujillo en República Dominicana (…) Él se sentía comprometido a no distinguir entre una dictadura de izquierda y una de derecha”.  


Adiós Fidel

Los restos del ícono de la izquierda mundial se cremaron este sábado bajo la misma reserva que hasta el último momento cubrió su vida íntima.

La isla, que se preparaba para celebrar una de las gestas de su histórico líder (el desembarco del yate Granma que dio paso a la hazaña revolucionaria), guardará luto por nueve días.

Una procesión con las cenizas de Fidel Castro recorrerá el país por cuatro días hasta Santiago de Cuba (oriente), donde serán depositadas en el cementerio Santa Ifigenia, el 4 de diciembre. (Con información de DPA)

ChileVisita de Castro a Chile en 1971. Lo acompañó el jefe del Ejército de Allende, Augusto Pinochet

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